Noé García Gómez

En 2016 a nivel nacional se otorgará a los partido políticos 8mil 500millones de pesos, la misma cantidad de dinero se planeó aumentar al campo mexicano; para la clase política qué es mas importante ¿el campo o sus partidos políticos? La respuesta es clara.

Ese dinero es, para que los partidos “transmitan” sus propuestas, plataforma y programa de gobierno a la sociedad; la realidad es que se gasta en burocracia, lujos de los dirigentes y en sus bases clientelares, que les regalan cobijas, plásticos y gorras. Con los tiempos en los medios electrónicos es lo mismo, no utilizan los espacios destinados para enriquecer el debate político, incentivar la cultura política; se reduce a lanzar spots con dos o tres palabras con jingels pegajosos que poco abonan a concientizar e informar a la sociedad.

A nivel estatal este año 2015 los partidos se embolsaron más de 20 millones y para el próximo año, 2016, por ser año electoral muy probablemente se incremente a 60 millones de pesos.

Otro botón es, la pasa elección extraordinaria, al conjunto de partidos les otorgaron 1millon 694mil 136 pesos, llegando al extremo que el PRD y Movimiento Ciudadano no registraron candidato, el primero no ejerció el dinero, pero Movimiento Ciudadano se embolsó sin conseguir un solo voto 115mil pesos.

Cada año es lo mismo, con el agravante esta vez de que mientras el crecimiento económico es escaso y se pide a la población hacer sacrificios, los partidos no se muestran dispuestos a hacerlos. Lejos de reducirlos, la proyección es que se incrementen.

La fórmula de tomar como base el número de ciudadanos de padrón electoral es inflar la cantidad de dinero año con año, elección, tras elección. Lo correcto sería que fuera con el número de votantes, y no con el número de ciudadanos registrados. Ya que esto no genera incentivo para que los partidos promuevan la participación de las mayorías, hoy solo se enfocan en sus clientelas. Por tanto elección donde el abstencionismo fuera mayor, repercutiría directamente en el ingreso y recurso destinado a los partidos.

La mayoría de los políticos consideran irrelevante los montos que se otorgan para sus instituciones partidistas, con miles de retóricas justificaciones, mientras derrochan los recursos en sus amplias comodidades y seguir sosteniendo una amplia burocracia partidista, ellos hacen caso omiso a estos disparates. En síntesis, un estilo de vida muy cómodo en un país que se disputa entre la pobreza y el desempleo.

Carlos Ugalde ex presidente del IFE dice “Si más financiamiento público a los partidos significara mejor democracia, más calidad del debate público y mejores gobiernos, bienvenida la inversión. Pero más dinero puede tener justamente el efecto contrario: más burocracias, más confort político, más adicción al dinero público. Y el exceso de dinero en los partidos en lugar de atraer mejor talento, con frecuencia acaba por atraer a más oportunistas que quieren vivir de jugosas prerrogativas.”

En estos tiempos difíciles, donde las familias mexicanas les cuesta cada día mas llevar dinero al hogar, donde los índices de desempleo son preocupantes, más de la población vive en la pobreza, se realizan recortes presupuestales a programas sociales; los partidos deben predicar con el ejemplo y dar una muestra de sensibilidad social frente a un grave problema de desigualdad que México no logra remontar.