La semana pasada tuvimos la noticia que el Presidente Peña Nieto había sido internado en el hospital; esa imagen choca un poco con el mito de que los políticos mexicanos no se enferman. Recordemos aquellas largas sesiones de trabajo, de 10 ó 15 horas de Luis Echeverría, que no se movía. Y si no se movía el presidente menos se movía nadie. Haciendo un recuento, es la segunda intervención quirúrgica del Presidente Peña en tres años, y casualmente las dos intervenciones tienen que ver con problemas glandulares. En el primer caso la glándula tiroides, que dicen que esa glándula es como la directora de la orquesta de todas las demás glándulas del cuerpo humano, que regula las secreciones hormonales y las sustancias que hacen falta para la vida. En esos meses, luego de que fue operado el Presidente, se le notó una disminución de peso, muchos se lo notaron y probablemente fue por eso. Y ahora fue operado de una glándula que dicen que no sirve para nada, aunque creo que si no sirviera pues no la tendríamos, no se habría preocupado la naturaleza al esfuerzo de fabricar la bilis, porque la bilis tiene una importancia en el proceso de la digestión. En fin, la pueden extirpar y no pasa nada. Esa es la segunda glándula que le da problemas a Peña Nieto, y esto nos lleva a revisar un poco cómo ha andado la salud física de los miembros del gabinete. No se sabe, porque sería imposible saber que consultas han ido a pedir, pero por lo pronto al señor Murillo Karam lo operaron de la laringe. Tenía algo parecido a unos pólipos, una cosa muy complicada, y salió bien de esa operación. Un caso terrible, muy peligroso fue el que vivió el senador Miguel Ángel Barbosa, quién sufrió la amputación de uno de sus pies por un problema de diabetes, por una cicatrización mal atendida y un problema de gangrena; se ha recuperado bien y hace su vida normal. En días recientes Silvano Aureoles, lo hemos visto en la televisión con muletas, lo operaron de una rodilla y creo que dentro de poco lo van a operar también de la cabeza, tiene problemas de memoria, ya no se acuerda quién es o quién era, a lo mejor también ahí trae un problema porque desconoce cosas. Pero por lo pronto lo visible es lo de la rodilla. A Manuel Mondragón, que es un hombre muy fuerte, por razones de su vida deportiva, lo operaron hace poco de un problema en un hombro, tuvo una afección en los ligamentos. Una cirugía bastante menor pero también estuvo unos días en recuperación. Y en este sentido no podemos olvidarnos de lo que pasó con los otros presidentes: El Presidente Fox aprovechó una cirugía de columna para esconderse durante la crisis de la invasión de Iraq y no tomarle la llamada telefónica a Bush. Hay quien prefiere no contestar el teléfono que contestar para decir que no. Fox no le contestó y según narra Bush, fueron más de 15 llamadas que no contestó Fox. A Felipe Calderón también lo intervinieron de un problema de un hombro porque andaba en la bicicleta y se pegó en la barra, en la barra de la bicicleta no en otra barra. El día del grito no podía jalar la cuerda del esquilón de San José ó campana de la independencia.

En tiempos anteriores recordamos la operación ocular del Presidente Díaz Ordaz. Que tenía toda una leyenda detrás, de quién le había dado un golpe en el ojo, y en qué circunstancias de exaltación erótica había ocurrido semejante accidente, cuya descripción me ahorro porque me parece más un chisme de alcoba que un diagnóstico médico.

También está el caso famosísimo del presidente silencioso, López Mateos, que ya desde su ejercicio ejecutivo tenía graves problemas por la migraña y era un hombre que vivía en visitas constantes con el neurólogo. Después dejó la presidencia y le vino un aneurisma cerebral y quedó en estado casi casi vegetativo durante mucho tiempo.

Peña Nieto declaró en el noticiero radiofónico de López Dóriga el mismo viernes en que fue operado: “Ni inválido ni discapacitado, el timón lo tengo yo”. De esta manera el Presidente se hizo presente para acallar cualquier rumor o dudas sobre cualquier incapacidad para estar al frente del gobierno durante este episodio médico.

¿BUENA OPCIÓN LOS CANDIDATOS INDEPENDIENTES?

La independencia política está muy de moda, pero más bien creo que había que clasificar esta categorización que se ha hecho de las aspiraciones políticas de personas que no tienen partido. Yo más bien diría personas sin partido, porque el asunto este de la independencia me parece muy relativa en materia de política. Sobre todo porque el político es un hombre absolutamente contrario a la noción de la soledad. No se hace política en solitario. Aunque las ideas puedan provenir de la reflexión. Un político no es más que, por un aparte, la suma de un conjunto de personas que piensan como él y que lo impulsan. Y por otra parte el conjunto de personas a las que persuade para que lo respalden. Esa es finalmente una elección. Una elección obliga a depender, a final de cuentas, de las personas que confían en él y le dan un voto. Pero ahora se ha llamado candidaturas independientes a las que creo que se debían llamar candidaturas sin partido. Pero que no tenga detrás de ellos a un partido político registrado y con recursos públicos no quiere decir que detrás de ellos no haya alguien o un grupo de personas que los van empujando. Y tenemos muchos ejemplos. Uno de los más claros fue la organización, muy novedosa en aquel tiempo que le dio mucho éxito a Vicente Fox, “Amigos de Fox”. En Aguascalientes el ex gobernador Felipe González creó los MACABEOS, que fue el grupo que lo catapultó para la candidatura a gobernador. Hoy tiene otro grupo llamado ESPARTANOS, que está tomando una fuerza importante al interior del PAN en la entidad. Luis Armando Reynoso creó “SUMALA”, que llegó a tener miles de simpatizantes panistas y no panistas, los cuales al final de cuentas se afiliaron al PAN. Estas asociaciones que se pueden realizar dentro de la ley, en aquel tiempo no había tanta reglamentación de tipo electoral, pero que provienen de la forma de hacer política en los E.U. Esto es muy antiguo. No es cosa nueva. La búsqueda del respaldo general para lograr el voto general, es algo muy antiguo, del mundo, ni siquiera en México o en los sistemas políticos contemporáneos. A México, como de costumbre, todo le llega un poco tarde y por importación directa y ahora cuando vemos el caso de Donald Trump que aparte de su dinero, es un hombre que no representa en los E.U. absolutamente a ninguna otra cosa y ni siquiera es un americano poderoso en términos de ser el gran magnate de los E.U. Trump es un exitoso hombre de medios que ha entrado a través del mercado inmobiliario y ahora quiere llamar la atención haciendo pronunciamientos políticos. Es un poco lo que de alguna manera ocurrió al principio de Ross Perot; pero él hizo un trabajo que le permitió llevarse el 9% de los votos en las dos participaciones que tuvo en las elecciones presidenciales de los E.U. hasta que después fundó un partido –“Partido de la Reforma de los Estados Unidos”- y después se diluyó.

Pero ahora siguiendo el ejemplo de Trump, y de otros muchos, en México ya tenemos una nueva profesión: Candidato independiente. Estamos empezando a ver como prolifera el recurso de la independencia como antes, en los partidos políticos, proliferó el recurso llamado, desde entonces, el “monrealazo”. Ahora quienes quieren ser candidatos por un partido hablan con su dirigencia pero si no los respaldan se llevan a su gente, al fin que ya tienen el ejemplo de “El Bronco”. En ese tenor lo que observo es que hay una frivolización de la política, pero ahora por la vía de la responsabilidad ciudadana. Yo no creo que todos los independientes estén incapacitados, pero tampoco creo que todos los dependientes o partidarios, estén capacitados solo por haber militado en un partido. La militancia en los partidos, sobre todo en el PRI, es una escuela de formación de cuadros, porque en el PRI la gente tiene que ser paciente, disciplinada, callada, silenciosa, y cuando no son así el partido no funciona. Lo vimos con Roberto Madrazo cuando le hicieron un bloque de notables –TUCOM- para que no llegara Madrazo. Creo que hay una dosis de ocurrencia en esto de las candidaturas independientes va a llegar el momento en el que tengamos una papeleta con muchos independientes, lo cual no importa porque todo mundo tiene derecho, pero lo que no sé es si el derecho de los individuos nos va a llevar a una mejor forma de selección final de quien debe ejercer la función del gobierno. Los partidos políticos no nos garantizan buenos candidatos, pero la espontaneidad individual tampoco.