Saúl Alejandro Flores

Hemos escuchado diversas exposiciones que alertan sobre la escasez del agua, así como conferencias, artículos especializados, etc. pero pareciera que a pocos les importa, me atrevo a decir que es un segmento reducido a quienes les interesa y preocupa la situación que reviste la disponibilidad, cantidad y calidad del líquido, la mayoría lo escuchan pero pareciera que existe un mecanismo de defensa ante noticias no gratas, que les impide reaccionar, simplemente pasan de largo y continúan con su actividad, les preocupa solamente que les cobren más en sus recibos mensuales, pagan refunfuñando y al momento de disponer del agua, lo hacen sin el más mínimo reparo de cuidarla, la desperdician, dejan abierto el grifo, encharcan sus jardines, etc.

A veces nos podemos preguntar si las alertas son comprensibles, sólo para iniciados o carecen de un incentivo que los motive a leer y reflexionar, ¿Acaso el interés por cuidar el agua es simplemente algo secundario? Como si fuera una fantasía, en que nadie le cree a informes sustentados, lo cual es peor, ya que si solo fueran rumores se comprendería, pero los estudios y diagnósticos que obedecen a una metodología a pesar de mostrar un escenario preocupante y de riesgo, no motivan, ni inducen a la reflexión de personas ajenas al sector, lo que se traduce en un porcentaje enorme del número de usuarios del recurso.

La panorámica preocupante del agua es a nivel mundial, claro que en algunos países es más preocupante que en otros, ya sea por motivos de carácter climático y geográfico, otros por contar con modelos de desarrollo económico y productivo depredadores y de alto nivel contaminante. Otros por una escasez agravada por modelos deficientes y obsoletos de aprovechamiento del agua, que se suma en algunos casos a que se trata de países o regiones con un alto nivel de marginación social.

En el caso mexicano, mucho se ha dicho del escenario nada halagador, que se caracteriza además por la ubicación geográfica y una baja disponibilidad de agua superficial y de precipitaciones pluviales, situación que prevalece en la mayor parte del territorio, lo que ha motivado que las fuentes de abastecimiento subterráneas sean predominantes.

Ahora bien, en el país como menciono en el párrafo anterior predomina la escasez superficial, esto significa que en efecto hay regiones que se abastecen de agua superficial, ya sea de lagos y ríos que permiten por su capacidad abastecer el agua, hecho que también se ve favorecido, por que se han construido obras como presas que permitieron no sólo la generación de energía sino el almacenamiento para abastecer a grandes núcleos de población tanto para el uso doméstico y el agrícola.

Sobraría decir de nueva cuenta lo que he escrito en otras ocasiones y muchos especialistas o en informes oficiales se escribe, que es sobre el abatimiento del acuífero y que la explotación o extracción es superior a la recarga natural estimada, la cifra casi se duplica, lo que inevitablemente propiciaría que en algún momento el acuífero se colapse, es obvio si existiera una recarga equiparable a la extracción, entonces, el nivel de perforación de los pozos no sería tan profundo, es del conocimiento público que cada vez se tiene que perforar a mayor profundidad, lo que significa que el nivel de agua ha descendido con los años y eso tendrá un desenlace que es el colapso.

Otro escenario relativo a los cuerpos superficiales se tiene en el rio San Pedro, el cual presenta una calidad de agua de alto riesgo, pues los monitoreos arrojan la presencia de metales pesados de una manera significativa que merma la calidad y que no es recomendable para el consumo humano, sin embargo, aquí se tiene otro problema, ya que en los límites del Estado se encuentra una planta de tratamiento que hasta cierto punto le brinda un saneamiento al agua para que esta continúe su viaje hasta el Estado vecino de Jalisco para ser utilizada, lo cual he denunciado en este espacio como un absurdo y una exhibición que puede rayar en el surrealismo, en un Estado o región que adolece de agua y no la aprovecha; en conclusión la política del Estado en los últimos años ha sido penosa en cuanto a las acciones que deben emprenderse en el acuífero y en el río San Pedro, esto no es justificante, para salirse por la tangente y decir que son aguas nacionales y le compete a CONAGUA, cierto, pero si se emplea un poco el razonamiento existen diversas maneras y mecanismos en que las autoridades estatales del sector pudieran ejercer lo que debería ser su papel, es decir, “autoridades del sector agua”.

Finalmente como manera de rubricar está la presa Calles y toda la infraestructura del Distrito de riego 01, en el cual se ha invertido a lo largo de los años y que quizás en un ejercicio de autocrítica, quedarían exhibidos la ineficiencia y la aportación real al desarrollo y sustentabilidad. He mencionado tres ejemplos que son críticos y que demuestran que no se ha realizado una verdadera política hídrica, sino la complacencia y lo que se dice comúnmente “nadar de muertito”, mientras el agua sigue agotándose con una merma no sólo en cantidad sino en calidad, por ello amables lectores es que insisto en la importancia de emprender una verdadera política hídrica que permita que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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