RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Algo que ha irritado, a consecuencia de la publicación de The New York Times sobre el espionaje a periodistas, organizaciones no gubernamentales, derecho humanistas, activistas sociales, etc., es el tema del dinero que se está gastando para espiar. Según los reportes, que aunque no identifican una clara responsabilidad del gobierno, todo indica que debe ser aclarado, pues todo mundo está irritado por el dinero que se gasta para espiar a quienes no son enemigos de México y son tratados como criminales, en lugar de aplicar ese dinero para combatir al crimen; esto en contraste por lo que se dijo en el Sistema Nacional de Seguridad Pública, cuando señalaron que el pasado mes de mayo ha sido el más sangriento en 20 años, habiéndose dado 2,600 homicidios dolosos, la cifra más espantosa en términos de violencia que haya ocurrido en México. El antecedente anterior era mayo de 2011, en plena época calderonista de la guerra contra el crimen organizado, con un poco más de 2,000 crímenes. Actualmente, en lo que va de 2017 se habla ya de más de 10,000 homicidios dolosos, por eso la gente dice “¡Caray, habían de gastar esos recursos que usan para espiar, para combatir el crimen y combatir la violencia!

Esta irritación ya llegó al gobierno de los Estados Unidos y no solamente por esto del mes más horrendo en términos de contabilidad sobre crímenes y sobre homicidios dolosos, sino porque abril también recibió esa misma estrella de distinción comparado con el abril del año anterior y los años pasados. El gobierno de los Estados Unidos ha intervenido en este asunto de la violencia contra ciertos grupos de mexicanos refiriéndose básicamente al tema que ahora nos ocupa en relación con el espionaje y la aplicación de éstos software “Pegaso” que aparentemente solamente pueden ser adquiridos por los gobiernos. Los fabricantes, que son israelitas, lo venden únicamente a gobiernos para la persecución del crimen, del terrorismo y la delincuencia organizada. La embajadora Jacobson ha dicho que el gobierno mexicano no está actuando de la manera que ellos consideran necesaria y conveniente en relación con los crímenes en contra de informadores y periodista, y de ahí es muy fácil sacar una derivación a los defensores de los derechos humanos y también de ahí al asunto del espionaje y con eso cerramos el circulo de la queja por el espionaje, la observación internacional y de manera inevitable lo que el presidente de la república quiso explicar de manera que creo que lo que él dijo fue inadecuado. ¿Qué fue lo inadecuado? Lo inadecuado fue decir que estaba dando instrucciones para que la Procuraduría investigara quién había estado calumniando su gobierno. Y ahí queda perfectamente la duda de que si las víctimas del espionaje son las mismas a quienes se va a investigar y culpar, aunque él después trató de aclararlo, y acomodar las palabras y decir que su intención había sido otra. Pero independientemente de la eficacia de una aclaración está la contundencia de una declaración, que después se explica, se analiza, se ofrece una disculpa si fuera necesario, eso es un asunto de segundo orden, la impresión que se generó desde el principio fue una impresión sumamente dañina para la imagen del gobierno.

¿Qué creo que va a pasar con este asunto que ya escaló internacionalmente en su importancia y en su efectividad en contra de la imagen del gobierno? Creo que va a pasar aquello que tenemos tanta costumbre en México de que pase: Que no pase nada. Que no se esclarezca este misterio. Porque ¿Cuál es el misterio hoy? El misterio es ¿Quién espía? La forma más sencilla, según el dicho del propio presidente de la república es culpar al gobierno, es lo más fácil. Vamos a suponer que el gobierno no espía, pero el gobierno para que le creamos que no espía nos tiene que convencer de quién sí espía. ¿Y quién va a investigar ese hecho del espionaje? Pues la única institución mexicana que legalmente puede investigar los delitos es el Ministerio Público. Pero al Ministerio Público resulta que nadie le cree. ¡Nadie! Mucho menos quienes han sido víctimas del espionaje y que dicen no es posible que el gobierno se investigue a sí mismo. Pero tampoco es posible que otro haga la investigación. Entonces vamos a caer en esta serpiente que se muerde la cola. ¿Vamos a pedir que venga la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a investigar como ocurrió con Ayotzinapa? Pues si ellos vienen a investigar resultará lo mismo que pasó con Ayotzinapa, que vamos a oponer una verdad oficial a una verdad de una comisión extranjera internacional pluridimensional, plural de todo tipo de especialistas, a la cual no se le va a dar el orgullo de llevar la verdad por delante, y el gobierno dirá: “No lo aceptamos”. Pero la sociedad tampoco acepta lo que el gobierno está diciendo. ¿Y qué va a pasar? Va a pasar como con el asesinato de Colosio. Va a pasar como con la noche de Tlatelolco. Va a pasar como las tantas historias en las que la verdad social no encaja con la verdad oficial. ¿Cuánto tiempo va a pasar? ¡El que sea! Finalmente los efectos dañinos de éste episodio en contra del gobierno y su futuro político electoral ya ocurrieron. Esto ya no tiene camino para atrás. La imagen ya se quedó. La percepción general ya está ahí establecida, firmada, confirmada y esa es una verdad socialmente admitida. El gobierno espía a sus críticos, el gobierno no tolera la crítica, el gobierno persigue una cierta forma de disidencia; y cuando el gobierno nos diga que no fue él y nos diga quién fue, la mayoría de las personas que han seguido la evolución de éste asunto, empezando por el gobierno de los Estados Unidos, por el New York Times, por ciertos medios independientes, por las organizaciones no gubernamentales, por la sociedad civil que se levantó de la mesa del gobierno abierto, por todos los ofendidos, por todos los espiados, no le van a creer. Y entonces tendremos otra versión de la verdad histórica que va a correr la misma suerte de la verdad histórica de lo que pasó en Iguala. Y así nos vamos a ir hasta el próximo mes de junio del próximo año porque todos debemos entender que todo esto que están corriendo es parte de un proceso político electoral.

 

MUY BRAVA RESULTÓ DELCY RODRIGUEZ EN LA ASAMBLEA DE LA OEA

Pues resulta que la Canciller venezolana Delcy Rodríguez hizo pedazos a la Asamblea de la Organización de Estados Americanos y dejó muy mal la postura del gobierno mexicano porque les aventó encima el asunto de Ayotzinapa y con eso redujo las tensiones y las presiones en contra del gobierno de Venezuela, hasta el punto de que no pudieron lograr los votos que necesitaban para hacer una gran recomendación y una gran resolución que condenara al régimen venezolano por su incumplimiento del Acta Democrática Continental. El caso es que la señora les ganó la pelea. Creo que les ganó la pelea tanto que ahora se va a trabajar en el único proyecto que tiene el presidente Maduro, si es que a éste hombre le podemos llamar presidente, pero para ellos sí lo es y su Proyecto Constituyente no es más que una burda prolongación de la forma como llegó Hugo Chávez al gobierno de Venezuela, que como usted debe recordar hizo un juramento verdaderamente al estilo del golpismo chavista y de todo esto de mesías que tenía el comandante, cuyo talento era 100 veces superior al de Maduro y que dijo: “Juro, sobre los restos de ésta agónica constitución que habré de cambiarla y habré de hacer otro país de Venezuela”.

¿Y qué es lo que pasó con la reunión de la OEA? Pues la reunión de la OEA se quedó sin el fin que perseguía cuando fue convocada, que era el asilamiento y la condena continental de Venezuela. No lo pudieron conseguir, se levantaron de la mesa, metieron 10 proyectos ahí para distraer entre otros lo de Ayotzinapa, poniéndole a la OEA su propio diagnóstico hecho por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a través del grupo multidisciplinario de expertos internacionales, y le pusieron también en ese tema los dedos a la OEA y le cerraron. Pero el portazo le dio también a la Canciller Rodríguez quién ahora se va de redactora de la Constitución de la República Bolivariana. Creo que la jugada de Maduro, la haya diseñado quién haya sido, para ellos, para sus fines, para su pantomima, resultó redonda.

 

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