Los dispositivos electrónicos desplazaron a la televisión como un modo adictivo de entretenimiento, ocupando ya el lugar que por décadas tuvo la TV y que fue llamada “la niñera” por su capacidad de entretenimiento de menores de edad.
Luis Eduardo Bautista Villalpando, catedrático e investigador en el tema informático, perteneciente a la Universidad Autónoma de Aguascalientes, consideró que la proliferación de los dispositivos móviles inteligentes, dan la posibilidad a que cada vez más personas permanezcan conectadas más tiempo a la red, y en el caso de los menores de edad, tienen acceso casi ilimitado a un gran cúmulo de contenidos de los que los padres son ajenos, porque no saben qué es lo que sus hijos hacen cuando están conectados.
Esta forma de entretenimiento debe estar supervisada por los padres de familia, dado que se ha visto que el mal uso de las redes sociales han terminado por ser el medio para facilitar secuestros de menores de edad, quienes son engañados por personas que han creado perfiles falsos con la única intención de enganchar a personas, siendo los más jóvenes, las presas más fáciles para este tipo de delincuentes.
“Teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras, se ha convertido hoy en día en las nuevas niñeras”, desplazando la Televisión y facilitando a los padres de familia el desentendimiento de sus hijos, cuando ignoran los grandes riesgos que corren los menores accediendo sin restricción a cualquier cantidad de sitios no controlados y que pudiera resultar contraproducente esta forma de entretenimiento”.
Sin satanizar los dispositivos y las redes sociales, sí advirtió que lo saludable siempre será que los padres de familia estén al cuidado de sus hijos y de los contenidos que están consumiendo, dado los riesgos que existen actualmente en el tema de la seguridad personal de los usuarios de Internet.
Dijo que en este tipo de entretenimiento, también se da con mucha frecuencia el ciberbullying, un fenómeno tan devastador que, quienes han sido objeto de ello, han tenido que acudir a recibir orientación psicológica por los daños que ocasiona a la conducta.
“Los menores están en una etapa en donde emocionalmente están desarrollándose, y cuando son víctimas del bullying por redes, su autoestima se ve dañada y si no tiene una orientación oportuna que le permita enfrentar el fenómeno, los daños suelen ser demoledores”.
Dijo que los padres pueden perfectamente estar al cuidado de sus hijos, pueden emplear tecnología de restricción al acceso a determinados sitios web, y estar al pendiente de sus contactos, dado que las configuraciones de las diversas redes sociales permiten tener un control de la información que dan y la que reciben.
Independientemente de la brecha cibernética generacional entre padres e hijos, los padres deberán estar al día, siempre atentos a la participación de sus hijos en redes sociales, porque eso puede hacer la diferencia entre jóvenes saludables y los que no lo son a causa del abuso de esta tecnología.