A inicios de la semana Rubén Camarillo, actualmente diputado federal, dio a conocer su deseo de alcanzar la candidatura a la gubernatura, de esa manera se unió a la extensa lista de políticos que se han ido moviendo por los medios que tienen a su alcance para tratar desde ahora, de atraer las miradas de la población con miras a la sucesión gubernamental. Otro que también convocó a conferencia de prensa para dar a conocer su deseo de competir fue Miguel Romo Medina, actual senador de la república. Estos dos personajes se suman a la lista en que ya se encuentran apuntados Lorena Martínez, Martín Orozco, Antonio Martín del Campo y Fernando Herrera. Como usted podrá observar se tiene a dos priístas y a tres panistas. Y hay más panistas debido a que los últimos resultados electorales animan más a los blanquiazules pues han visto cómo la población se ha inclinado por el partido blanquiazul. A pesar de los desaciertos que este partido ha tenido a nivel nacional en donde en la pasada elección no les fue del todo bien, y no es para menos pues Gustavo Madero se ha manejado en base a sus intereses personales y ha desatendido a una gran parte de la militancia. A ello habría que agregar sus enfrentamientos –y fobias-, también de índole personal con el ex presidente Felipe Calderón y todo lo que huela a él.

Importante para el electorado es que hay antecedentes palpables de su actuar en la función pública de todos los aspirantes. Tres ex alcaldes, Lorena Martínez, Martín Orozco y Miguel Romo. Y el alcalde en funciones Martín del Campo que ha hecho una labor, en el poco tiempo que lleva al frente de la comuna, formidable. Y así tenía que ser. Es un hombre joven que viene del pueblo. De esos que se menciona son producto del esfuerzo. Y su política ha sido en beneficio de las diferentes clases sociales, y no obras de relumbrón que a las primeras de cambio se deterioran perdiéndose así millones de pesos. Ese programa de “cero baches” es una solución que nadie se había atrevido a hacer pues era una minita de oro el solo asfaltar las calles y avenidas, lo cual se hacía año con año y en donde un gran porcentaje del presupuesto era para los bolsillos de los altos funcionarios y lo demás para colocar el chapopote que solo duraría unos meses. El año venidero la población tendrá candidatos de donde escoger, pues todavía habrá por ahí quién quiera entrarle al juego sucesorio. Algunos tratarán de volar sin aparato – ya algunos sacaron la cabeza pero es una real vacilada-, pero otros sí competirán con reales posibilidades de éxito. A ello habría que agregarle la posibilidad de que le brinque a la palestra algún candidato independiente de espolones que ponga más emoción a la elección. En fin, poco vivirá el que no vea quienes serán los candidatos a suceder a Carlos Lozano.

EL QUE NO SE MUEVE NO SALE EN LA FOTO

A nivel nacional se desató el destape de varios políticos que desde ahora se están apuntando para buscar la candidatura por la presidencia de la república. Resulta interesante observar que apenas a la mitad del sexenio de Peña Nieto ya se esté dando este fenómeno, cuando anteriormente esto se daba poco antes del quinto año del sexenio. Hoy parece ser que los aspirantes le hicieron caso a la frase de que al que madruga Dios lo ayuda y comenzaron a moverse, haciendo a un lado la famosa frase de don Fidel Velázquez que decía que el que se movía no salía en la foto. Hoy son otros tiempos. Hoy al contrario, el que no se mueve no sale en la foto. El primero que se apuntó fue Andrés Manuel López, que lleva ya muchos años apuntándose, pero ahora ya bajo las siglas de MORENA. Él ya dijo que va a buscar la candidatura. Después algunas voces del PRD hablaron a favor de una posible candidatura de Miguel Ángel Mancera, antes de la debacle del PRD en la ciudad de México; no se sabe si ahora sigan pensando igual. Y, de alguna manera, siguiendo pasos previos, Margarita Zavala ya dijo que ella también quiere ser candidata a la presidencia de la república. ¿A que me refiero cuando digo pasos previos? Me refiero a que este asunto de la presidencia conyugal no es algo nuevo en la historia de México, especialmente desde que llegaron los gobiernos del Partido Acción Nacional. No podemos olvidar que la construcción de la candidatura y la figura pública de Margarita Zavala, fue elaborada en Los Pinos durante la presidencia de su esposo. Felipe Calderón y ella se conocieron, se trataron e hicieron vida en común y vida política juntos en aquel PAN de las familias honorables que tenían una gran concurrencia y se iban desarrollando grandes relaciones que en algunos casos terminaban en matrimonios y este es un caso muy notable. Recuerdo que alguna vez Felipe Calderón dijo que a él no le gustaban los toros pero que se acercaba a los hermanos de Margarita para ver si podía ir a la plaza el día que ella estuviera ahí. O sea había una relación sencilla, de jóvenes que se conocieron y se enamoraron con el paso del tiempo y compartieron una manera de ver la vida política y después la vida pública. La figura de Margarita Zavala, construida desde la oficina de comunicación de la presidencia de la república, en el sexenio de Felipe Calderón, tuvo una finalidad muy clara y muy fácil de advertir, se trataba de presentar a la cónyuge del presidente de una manera que no se pareciera a Martha Sahagún. Toda la imprudencia y la arrogancia de Martha Sahagún fue anulada y disminuida por comparación, por la imagen que se le construyó a la señora Zavala. ¿Cuál es esa imagen? Una mujer discreta, trabajadora, buena madre de familia, sin escándalos de divorcios ni de otro tipo. Una mujer de su casa, de su partido, de su magisterio, de su enseñanza y de su condición de mujer discreta, sensata y eficaz. Esos son los antecedentes y los elementos que se ven. Lo que no se ve tan claramente es la existencia de un proyecto común. Si bien Martha Sahagún presionó a su marido para que la hiciera candidata, no parece ser este el caso de Felipe Calderón con su esposa. Más bien parece que Felipe Calderón encuentra en el proyecto conyugal la posibilidad de una reelección a través del matrimonio. Cualquiera diría que eso no es posible, que la señora Margarita tiene su propia iniciativa, que es una mujer moderna, dueña de sus propias decisiones. Y no se duda. No creo que ella esté actuando por instrucciones de su marido, pero sí creo que ambos comparten un proyecto trans-sexenal y que la forma de desarrollar ese proyecto y aplicarlo, es haciendo todo lo contrario, una vez más, de lo que hizo Martha Sahagún.

Esta murmuración de la candidatura de Margarita, este susurro, nos viene ya de hace varios meses. No es una cosa nueva. Lo nuevo es que ella utilice las plataformas digitales, muy del estilo de los nuevos políticos occidentales, especialmente de los E.U., para mandar su video y correos, etc. e irrumpir en la escena pública, ya no como irrumpió su esposo con su candidatura, que lo hizo en una reunión de amigos, en un rancho en Jalisco. Ahí con un poco de concurrencia de las fuerzas internas del partido a su respaldo. Ahora no. Ahora se hace con la discreción pública de la cibernética. Se manda el mensaje y se deja que cautos, e incautos, muerdan el anzuelo de lo políticamente correcto y se lancen todos a entonar la loa colectiva de la gran mujer que es Margarita Zavala. No vamos a meternos en opinar si es una buena madre de familia, si es una buena mujer, si es una persona de nobles sentimientos. Solamente hablaré de que al aspirar a un cargo público ella se pone hoy en los ojos de la población y de la crítica y del análisis. Su carrera política a mi me parece muy raquítica. Toda hecha dentro del Partido Acción Nacional en cargos de representación de las mujeres del partido dentro del partido, en el partido con el partido, porque ese ha sido el único escenario importante de su vida. Llegó a la cámara de diputados por la vía del partido y después trató de repetir, se encontró con otra corriente que en ese momento dominaba de manera fuerte, el “maderismo”, adversario del calderonismo, en un Partido Acción Nacional metido en una crisis que obligó hasta a su propio hermano a renunciar a las filas de un partido en el que había militado más de 30 años.

Creo que es el momento de analizar a la señora Zavala en sus méritos profesionales, académicos. No cómo la figura de la casa presidencial. No cómo la esposa de quién fue presidente de la república, sino como la mujer que podría llegar a ser presidenta de México a pesar de que su esposo ya fue presidente de la república y a pesar de que todo aparenta estar convenido dentro de un proyecto de pareja. ¿Les alcanzará a los Calderón-Zavala para romper la inercia de ese residuo de partido antiguo? No sabemos si tengan la fuerza los calderonistas para algo más de lo que ya tuvieron. ¿Qué fuerza tuvo Felipe Calderón? ¡Mucha! Tuvo la fuerza de llegar a ser el presidente del PAN más joven de su historia. Tuvo la fuerza de imponerse a sus adversarios. Y tuvo la fuerza para aniquilar a sus aliados cómo fue el caso de Carlos Castillo Peraza, a quién lo saco del partido y que también lo sacó del país. Esta pareja ya tuvo su momento. Han logrado las cosas que la vida les pudo permitir. Y si hoy tienen esa ambición, esa ambición puede tener cualquier calificativo, menos una ambición indigna. Margarita Zavala, como cualquier mujer mexicana, tiene derecho de aspirar a un cargo público y de hacer política. Y es lo que está haciendo. Y ojalá y en su partido le entiendan, no digo que le entendamos todos porque no todos van a votar por ella si la postula el PAN, pero su anuncio de candidatura nos importa a todos y todos vamos a estar viendo la evolución de su proyecto, y sobre lo que haga, o deje de hacer, todos vamos a opinar.