RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Se empieza a aclarar un poco sobre la incineración de 10 personas, hace poco más de una semana. Esto es una especie de repetición en pequeño, por el número, de lo de Iguala; con un alcalde coludido con quienes después de asesinar a un grupo de personas tratan de desaparecer los cuerpos del delito y les prenden fuego, y lo único que hacen es calcinar los cuerpos del delito pero no los pueden desaparecer. Este asunto va a dar para mucho de qué hablar, sobre todo porque este alcalde de Cuitzeo, Michoacán, Juan Carlos Arreygue, ya había sido repudiado por el PRD, que sabiendo sus antecedentes y vínculos con los Caballeros Templarios, no lo hizo su candidato a la alcaldía, pero el Partido del Trabajo sí lo apoyó y lo llevó a la presidencia municipal. Ahora el PT tendrá que pagar políticamente las consecuencias que de esto emanen. Del Partido del Trabajo ya sabemos gracias a que maniobras de la aritmética electoral conservó un registro, que no solamente debió haber perdido sino que no debió de haber tenido jamás. Ese partido es una creación ya se sabe de quién, y también sabemos para qué, y que no ha servido para nada más que para enriquecer a un grupo de dirigentes con esa franquicia, cuyos resultados hoy estamos viendo en este caso, pero además hay otras cosas horribles del PT, que algún día podremos comentar.

Hoy también quiero platicar sobre este nuevo deporte al cual nos convoca la clase política, que es la interminable cacería de los corruptos, y creo que es muy conveniente que haya un afán de justicia y que se busque el sitio exacto en el cual se cometieron las desviaciones presupuestarias, los peculados, el uso indebido de fondos o las conductas inmorales, y por lo tanto indebidas, que llevaron a gobiernos estatales y municipales a los extremos que ahora conocemos. El caso más notable es el caso de Veracruz porque ahí hay una especie de duelo para ver quién es más sucio en la forma como se hizo de un patrimonio. Miguel Ángel Yunes acusa a Javier Duarte quien a su vez acusa a Miguel Ángel Yunes, uno en el ejercicio del cargo y el otro ya por entrar a tomar ese mismo cargo, el ejecutivo, con una sola y única gran promesa de campaña: “Voy a meter a la cárcel a quién haya cometido un delito”. Y lo mismo dice Javier Corral allá en Chihuahua, y lo mismo dijo “El Bronco” en Nuevo León. Hoy estamos viendo una especie de esto que los americanos llaman “the running goat”, que es un chivo que va corriendo y el pueblo que va detrás de él tirándole de pedradas para hacer asado de chivo. Pero mientras tanto lo único que estamos viendo es un escándalo tras otro y no sabemos todavía, si en el caso de Nuevo León, o en los demás, las maniobras jurídicas van a ir en contra de las maniobras políticas. Por lo pronto esto no es una cacería de brujas, es una cacería de gobernadores a la cual todo mundo se siente con derecho a sumarse en algo que quiere llegar a la justicia a través del linchamiento. Y este linchamiento ya se dio en las redes y ya se dio en los medios. La realidad es que el linchamiento no es buen consejero

 

LEY PERVERSA DEL PARTIDO VERDE

Ya mencionamos líneas arriba sobre el Partido del Trabajo, y es importante también mencionar sobre otro partido que sólo es una franquicia que produce dinero en cantidades millonarias a sus propietarios y para ello es comparsa del partido tricolor. Desde que la ocurrencia del Partido Verde, de que no hubiera animales en los circos, entró al campo legislativo, cuando apenas eran iniciativas, muchas personas dijeron que estaban equivocados, por el sustento que alimentó esta idea, si es que se pudiera llamar una idea. La base sobre la cual el esnobismo animalista del Partido Verde, que por cierto nunca lo he visto hacer una iniciativa para defender los derechos de la infancia, los derechos de la mujer, o los derechos de los niños migrantes, pero sí los he visto con estas ocurrencias del animalismo de ocasión muy oportunista y muy escandalosa. Se decía que no era cierto que en los circos se maltrataba sistemáticamente a los animales, seguramente había casos de maltrato, pero que en los circos serios, cuya vigilancia era necesaria, desde el punto de vista de los veterinarios y los cuidadores de los animales, los empresarios y la gente que trabaja en los circos no solamente compartían los espacios de trabajo con ellos sino que convivían con ellos, y mal harían en maltratar a los animales, de cuya supervivencia y buena condición física dependía un espectáculo que los mantenía a todos, porque un gran porcentaje del atractivo habían sido históricamente, a lo largo de décadas, los animales y la capacidad de los hombres para enseñarles cosas, los elefantes a bailar, los caballos a hacer piruetas, los changos a hacer maromas, etc. todo lo que pasa con los animales amaestrados en circos de diferente importancia y trayectoria. Era falso. Era falso este cuidado del mundo animal. Mentira. No sabemos si todos los buscadores de la protección animal hayan incurrido en el mismo error, pero el Partido Verde sí incurrió en ese error, pervirtió una buena idea y logró solamente destruir una industria de la que dependen muchas familias y de la cual dependía también el bienestar y la vida de los mismos animales. Hoy nos dicen los datos oficiales, los datos que tiene la SEMARNAT, que se registraron 1,300 animales más o menos, de unos cuantos circos, y que el 80 por ciento de esos animales ¡ya se murieron! ¿Y porque se murieron los animales? Se murieron porque los descuidaron, los mal alimentaron, porque los vendieron sin control, porque los compraron personas que se beneficiaron de un mercado negro, que como todos los mercados negros es dañino a la economía y a la calidad de las cosas que están en ese mercado. Hoy nos damos cuenta de que quienes en algún momento se opusieron a esa ley tenían razón. Hoy dice Teresa Moreno, que fue responsable del enlace entre la autoridad ecológica y los dueños de los circos: “Los animales fueron arrancados de su hábitat, en la cual incluso varios de ellos habían nacidos, los llevaron a zoológicos donde de los malos cuidados ya no tenemos que hablar después de Chapultepec, no tiene caso discutir lo evidente; y en otros zoológicos de cuya existencia apenas conocemos, no hay registros de la mortandad y de las razones de la muerte de los animales”. El caso es que esos animales, en los circos, vivían y vivían bien. Todo mundo veía el lustroso pelaje del tigre saltando por un aro de fuego y hoy solamente ve la piel del tigre como alfombra en alguna de las casas de los compradores de ocasión que se hicieron acreedores al premio mayor de su codicia diciendo: “Antes de que se te muera de hambre, porque ya tu circo no tiene público, véndeme el león, véndeme el tigre, lo mato voy con un taxidermista y me hago un tapete de lujo para mi casa. Eso fue lo que produjo la demagogia del Partido Verde. Después hablaremos lo que produjo la demagogia del Partido Verde en el desgobierno del Estado de Chiapas, pero eso es cuestión de otros animales y de otros lamentos y de otras quejas.