Saúl Alejandro Flores

La seguridad hídrica incuestionablemente implica un rubro estratégico, indispensable para garantizar la estabilidad económica, social y ambiental del planeta, por tal motivo la política hídrica debe formar parte de las agendas públicas, como una política de Estado en cada país, y como rubro destacado en la correspondiente agenda pública de cada entidad federativa y municipal, sin dejar de observar que existe una fuerte vinculación con el ámbito internacional, porque el agua no reconoce fronteras, y dejando a un lado la visión antropocéntrica de que es indispensable para la vida humana, pues va más allá al ser indispensable para todas las formas de vida del planeta.
Podríamos anticipar que los escenarios hídricos son caprichosos, el cambio climático se ha esmerado en que así sea, claro con una intervención determinante a través de las acciones humanas que han abonado en no seguir una política basada en la sustentabilidad. Vemos fenómenos como el “Niño” o la “Niña”, que provocan anomalías como es propio del cambio climático en el ámbito hídrico que se traduce en escasez o excesos de agua.
Por ello, es impostergable determinar criterios y políticas claras en gestión y administración del agua, aunado a una visión que potencialice los esquemas de financiamiento e infraestructura entre otros para un mejor aprovechamiento y preservación del agua.
La seguridad hídrica como política de Estado y de la agenda pública por parte de las administraciones gubernamentales sean en nuestro caso de México y Aguascalientes, requieren claridad y eficiencia en la participación de las autoridades del ámbito federal, estatal y municipal, así como de los sectores privado y social. Dentro de esa definición se encuentra el determinar la conciliación de la visión confrontada entre seguridad hídrica y seguridad alimentaria. Me detengo un poco para dejar la reflexión de que si el agua de lluvia es aprovechada de manera óptima en el sector agrícola y de producción de alimentos, no se explotaría en exceso un acuífero.
En estas últimas semanas he venido hablando del agua procedente de lluvia tanto para el uso urbano, cosecha de agua de lluvia o bien de la implementación de una política hídrica que permita el aprovechamiento óptimo en todos los usos: Público urbano, agrícola e industrial, así como en el control de avenidas, evitando las catástrofes resultado de los excesos de agua pluvial, que a su vez exhibe la ausencia de infraestructura de captación y almacenaje de agua de lluvia, que de alguna forma sea utilizada en riego, uso público urbano y la industria.
Pero sería como dice el dicho, predicar en el desierto si al hablar de una política hídrica, omitimos un aspecto que es nodal y es la imperiosa necesidad de reforestar, es sabido e incuestionable que la deforestación ha venido a causar severos impactos negativos en la precipitación pluvial, en la ecuación de frecuencia e intensidad de lluvias, un componente es la existencia de vegetación, donde hay campos y bosques la precipitación es mayor, por tal motivo en varias de las zonas que padecen severo estrés hídrico es urgente comenzar con programas eficientes, puntuales y pertinentes de reforestación, que además influyen en inducir la recarga de los mantos freáticos, es una forma natural de que haya reinyección de agua pluvial en los acuíferos, aspecto que es una de las mayores necesidades que presentan regiones de México entre los que destaca Aguascalientes.
Asimismo, es inevitable hablar en este rubro de las cuencas hidrográficas, es decir buscar la protección y manejo certero de las cuencas hasta llegar a los microcuencas, revisar el ámbito local, pasando por la mejora de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento. Insisto en el uso industrial eficiente, concluyendo con la máxima eficiencia en el riego, revisando si es rentable no sólo en lo económico continuar con determinado cultivo, sino se cumplen parámetros en favor de la sustentabilidad.
Hablé renglones atrás, así como en otras entregas anteriores, de la confrontación entre seguridad alimentaria y seguridad hídrica que en el discurso político y empresarial propone producir más como una medida para contrarrestar el hambre, siendo que en verdad lo que sucede es una perversión que impide la correcta y equitativa distribución de los alimentos que desde el coyotaje, acopio y diversas prácticas que se han escudado de manera vil atrás de la oferta y demanda, impiden que los alimentos lleguen, promoviendo que se cultive más para contar con mayor alimento, lo cual es una trampa, pues implica además de un consumo de agua mayor en una forma de engaño que no conducirá de ninguna manera al objetivo consistente en que los alimentos lleguen a los grupos desprotegidos.
Ahora bien, recuerden que la semana pasada hablé de la necesidad de visualizar proyectos novedosos que permitan almacenar el agua de lluvia sobre todo en temporales como el actual, que de haber existido se hubieran podido almacenar miles de metros cúbicos de agua para diversos usos, incluyendo la recarga de los mantos acuíferos, además de que podrán recordar de la posibilidad de que al contar con esa infraestructura, se podrían evitar colapsos por las inundaciones que terminan por afectar viviendas y el patrimonio de muchas personas, que por supuesto se pone en riesgo la vida misma. Podrán pensar que las precipitaciones pueden variar, que hay sequías, etc.; claro que es así, pero sino se aprovecha cuando llueve de una manera eficiente, tanto el agua como el acuífero seguirá descendiendo. Aprovechar el agua de una manera eficiente y medida, permitirá la recarga del mismo. Existen amplias posibilidades, por que vale la pena citar que el agua de lluvia se va a la alcantarilla, llega al río y se va a Jalisco donde será aprovechada por otros proyectos que se tienen, cuando aquí se pudiera emplear entre otras maneras en la generación de energía, además esa política hídrica con un componente central en infraestructura de almacenamiento debe considerar que las mayores pérdidas se dan por filtración y evaporación. Proyectos hay y proyectos pueden venir, todos ellos valiosos, pero las decisiones son las que faltan aún. Amable lector, estas deben ser acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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