CDMX.- Mientras algunos fans se desmoronaron al ver de cerca la urna con las cenizas de Juan Gabriel, su hijo mayor, Iván Gabriel, se mantuvo entero por obligación, aunque no paró de llorar.
Visiblemente afectado e incómodo, el joven cargó la urna hasta el vestíbulo de Bellas Artes, y tras ponerla en su lugar, se hizo un mar de lágrimas cuando Rafael Tovar y de Teresa, secretario de Cultura, y Roberto Cantoral Zucchi, director de la Sociedad de Autores y Compositores, le dieron el pésame.
Y así, tambaleándose emocionalmente, se mantuvo el heredero de Juanga durante el homenaje en el máximo recinto cultural de la Ciudad de México, pues por un momento se tranquilizaba y, cuando veía a los fans gritarle amor y admiración al Divo, volvía a soltar el llanto.
En dos ocasiones, Simona Hackman, su esposa, lo sacó del lugar a tomar aire fresco a uno de los balcones. Luego regresaba a su lugar y se contenía, pero sus ojos tristes no podían dejar de llorar a su padre. (Juan Carlos García/Agencia Reforma)