Isaac Flores Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Tras una semana de conducir la Model X 90D, que ofrece una autonomía de hasta 413 kilómetros con una sola carga, no sólo acabé explicando las funciones de la camioneta a los curiosos, sino que tuve que replantear seriamente mis hábitos como conductor.
Y es que hasta las funciones más básicas se hacen de forma distinta en este auto. Presiona el pedal del freno una vez adentro y la puerta del piloto se cerrará de forma automática. ¿Llevas las manos ocupadas al subir al vehículo? La puerta se abre cuando te aproximas.
Para otras funciones, como ajustar la iluminación interior, el aire acondicionado o la música, uno debe olvidarse de los botones físicos, todo se controla desde una pantalla táctil de 17 pulgadas que se encuentra en el tablero.
La Model X 90D no es una SUV lenta, está equipada con dos motores que le permiten ir de 0 a 100 en 5 segundos y llegar a una velocidad de 250 kilómetros por hora; en algunos momentos olvidé que estaba manejando un vehículo que pesa 2.5 toneladas que puede transportar hasta 7 pasajeros.
Y, aunque cuenta con un parabrisas panorámico que termina arriba de la primera fila, en medio del tráfico de la Ciudad de México, la Model X no atrajo tantas miradas como pensé en un principio.
Sin embargo, bastó estacionarla, dar un clic en la llave electrónica y abrir las puertas de ala de halcón. En ese momento, el diseño de la SUV de Tesla se volvió un imán de miradas curiosas, exclamaciones de admiración y alguno que otro cuello torcido.
No faltó quien dijo que era el único vehículo que se compraría, y no es para menos; la Model X re-evoluciona la forma de manejar, la simplifica, como si se tratase de un smartphone con ruedas.
¿Cambiaste la altura de la suspensión para pasar por una zona con topes altos? A través de su conexión a internet, la Model X recuerda estos ajustes y los configura de forma automática al llegar al mismo punto.
Por si fuera poco, cuenta con un sistema de ventilación que elimina polen, bacterias y contaminación; hasta hay una modalidad capaz filtrar el aire en caso de un ataque biológico. Una locura, ¿no?
Conforme pasaron los días, seguí descubriendo las particularidades de la Model X. La camioneta integra un sistema de frenos regenerativo que se activa tan pronto se suelta el acelerador, y que reduce la velocidad de forma paulatina al tiempo que recupera la energía del movimiento. Puede que suene raro, pero después de unas horas, uno acaba manejando sin necesidad de recurrir al pedal del freno.
Para el fin de semana, cuando la batería estaba a una cuarta parte de su capacidad, decidí llevarme la camioneta a Cuernavaca, donde podría recargarla en uno de los Súper Cargadores de la marca y, de paso, disfrutar de un sábado soleado.
El viaje fue cómodo y sin incidentes creo que se debió a que quien condujo fue la propia SUV de Tesla, únicamente activé la función de piloto automático al pasar la caseta de cobro.
De ese modo, el volante comenzó a moverse sin que yo lo tocara y la velocidad se ajustó sin necesidad de pisar el acelerador.
En ese momento, las imágenes capturadas por la cámara montada detrás del espejo retrovisor, permitieron que la Tesla siguiera las líneas del carril y monitoreara la distancia con el vehículo de enfrente. Además, los 12 sensores de ultrasonido ubicados en la parte frontal y trasera del vehículo, advirtieron la cercanía de los automóviles que me rebasaban así como del muro de contención.
Digo, no es como que de verdad uno pueda distraerse, pues toda la información se refleja en tiempo real en la pantalla del tablero, y uno debe mantenerse al pendiente para saber si el sistema está siguiendo ambas líneas del carril, sólo una o al vehículo de enfrente.
Además de que, activada esta función, el conductor debe mantener las dos manos en el volante (por cualquier cosa), de lo contrario, el vehículo emite una alerta visual y sonora.
Lo admito, me sentí nervioso al tomar la primera curva a 80 kilómetros por hora sin estar a cargo de la situación, pero luego de algunos kilómetros el Tesla se ganó mi confianza, ya que incluso es capaz de cambiar de carril de forma autónoma con sólo poner la direccional. Entonces, pude relajarme, disfrutar del sistema de sonido de 16 altavoces y hasta hacer llamadas telefónicas.
Hora y media más tarde, llegué a la plaza comercial Galerías Cuernavaca, donde pregunté por los Supercargadores de Tesla, me estacioné y conecté el vehículo. Luego de 40 minutos y el pago de una tarifa de estacionamiento de 14 pesos, la Model X había pasado del 20 al 80 por ciento de la capacidad de su batería, por lo que estaba listo para irme en búsqueda de una alberca sin preocuparme por el regreso.
La SUV de Tesla tiene algunos detalles, por ejemplo las puertas de ala de halcón necesitan 30 centímetros para abrirse sin riesgo y el sistema para estacionarse de forma automática no siempre se activa al buscar lugar. Además de que su precio inicial es de 2 millones de pesos que pueden incrementarse hasta 3 millones y medio, de acuerdo con las especificaciones solicitadas.
Sin embargo, desde que conduje la Model X 90D, no he abierto las puertas de auto sin la esperanza de que éstas se cierren de forma automática.