El Obispo José María de la Torre Martín se solidarizó con los damnificados de Haití, debido a la catástrofe sufrida por el paso del huracán Matthew; solicitó a la gente apoyar a los agraviados en la medida de sus posibilidades, en tanto que Cáritas Internacional lo hace por su parte.

Refirió que la región sur del país ha sido la más azotada, en Les Cayes, Dame Marie y Jeremie, Grand Anse, Nippes. La fuerza de este huracán categoría cuatro, en ruta por pueblos en situación de pobreza crónica, ha provocado muerte y destrucción.

“Nos unimos en la oración al dolor de quienes han perdido a sus seres queridos y los encomendamos al Padre para que los abrace en su amor misericordioso”.

A la fecha, cifras aproximadas reportan casi 900 muertos; más de un millón y medio de afectados directa o indirectamente; 350 mil personas pendientes de recibir ayuda con urgencia. Hay grave riesgo de un brote de cólera por la escasez de agua potable y la insalubridad total.

En los departamentos del Sur y Grand’Anse hay 29 mil viviendas destruidas; existe temor por parte de las organizaciones no gubernamentales de que se agrave la crisis humanitaria; medio millón de niños habitan estas zonas más azotadas. La red de Cáritas Haití atiende con muchas limitaciones a la población y está preparando un llamado de respuesta rápida a través de Cáritas International.

Por otro lado, el Pastor se unió a la alegría de la Arquidiócesis de Tlalnepantla, por el nombramiento que dio el Papa Francisco, a monseñor Carlos Aguiar Retes, como nuevo Cardenal de la Iglesia universal.

“Lo encomendamos a nuestra Señora de Guadalupe, para que continúe haciendo muy fecundo su ministerio, ahora en esta nueva etapa de servicio cardenalicio”.

El prelado también habló de la Campaña de Oración que se lleva a cabo, con ocasión de la fiesta de Nuestra Señora del Rosario y los recientes asesinatos de los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Suárez de la Cruz.

Con estos acontecimientos, Dios nos llama a la conversión y a la oración; en memoria de ellos pido a Dios que por la muerte de estos hermanos, el Señor nos bendiga con vocaciones sacerdotales, nos haga una Iglesia más unida y orante por la paz no sólo de Veracruz, sino de México y el mundo entero, añadió.