Leticia Acuña Medina
 El Heraldo

De Cristo, muerto en la cruz, démosle sentido al sacrificio que hizo por nosotros, recomendó el obispo José María de la Torre Martín.
Dijo que si Jesús nos amó al extremo de dar la vida para salvarnos del pecado, del mal y de la muerte, y mostrarnos el camino para alcanzar una vida plena en esta tierra y eternamente feliz en el cielo, no seamos insensibles, no seamos indiferentes con quien ha dado su vida para hacer la nuestra plena y eterna, por el contrario, sigamos su estilo de vida, que da sentido a la nuestra, sin límites ni final.
Jesús nos comprende y nos demuestra que en la peor de las situaciones, es posible seguir amando a Dios y al prójimo dando lo mejor de nosotros; con la unidad venceremos el mal; luchemos contra el hambre, inseguridad, injusticia.
Hizo un llamado a la unidad, al respeto de la dignidad humana, a la justicia, al perdón y reconciliación; pidió a los fieles realizar acciones de solidaridad hacia el más desprotegido, con una lucha incansable contra el hambre y la marginación; contra la injusticia, la inseguridad, el aborto.
Contemplamos con asombro y gratitud a Jesús, muerto en la cruz y Él lo dio todo por nosotros; venció con la fuerza del amor al pecado, al mal y a la muerte; por obediencia aceptó incluso una muerte de cruz, para hacernos libres. De esta muerte en la cruz, ha surgido una nueva esperanza para la humanidad.
Insistió en la importancia de practicar el perdón, de buscar la reconciliación con nuestros semejantes, de sustituir el egoísmo por la solidaridad, para ver por el más necesitado.
Contribuyamos a la paz, en este mundo donde la violencia se hace presente, no alentemos el terrorismo ni permitamos que haya más víctimas inocentes.
Y sobre el diezmo que se recoge cada cuaresma, pidió a quienes no han cumplido con el quinto mandamiento de la Iglesia católica, hacer su aportación porque con ello se ayuda a los sacerdotes que por su edad ya no pueden ejercer y a los enfermos; esos recursos permiten hacer más obras de caridad.
Aclaró que no están obligados a ello los desempleados y los que ganan el salario mínimo.