La pobreza extrema del estado, se encuentra en comunidades de Calvillo y El Llano, donde hay familias sin luz ni agua potable, que viven en casas de cartón y duermen en tapete sobre el tepetate. En el caso del municipio de la capital, el oriente sigue siendo el sector más vulnerable. El Padre Carlos Alberto García Zavala y hermana Cuquita Hernández López, comentaron lo anterior, en base a datos que les dio el INEGI.
Hicieron un llamado a la población a que participen en la campaña de Navidad de Cáritas, bajo el lema “No importa cuánto das, sino cuánto amor le pones cuando das”; solicitan donativos, despensas, cobijas, suéteres, colchones, juguetes, etc.
Aunque del 13 al 24 de diciembre serán los días más fuertes de la colecta, desde hoy se reciben apoyos de quienes quieran solidarizarse con los menos tienen, en Emiliano Zapata 201, zona centro.
Este año, se dará especial atención a las familias que corresponden a las parroquias de Bajío de San José, Asientos, y de Santo Toribio Romo, ubicada en Ojocaliente III.
Por su parte, el vicario general de la Diócesis, Raúl Sosa Palos, destacó el comienzo del tiempo de adviento, que señala el principio del año litúrgico, por lo que exhortó a los fieles a la esperanza, a no vivir en un mundo sin sentido. Hay que esperar la llegada del Señor, hay que despertar y tener la decisión de ponerse en camino.
Hay que estar despiertos y atentos a la Venida del Señor. Hoy también la Navidad puede ser un tiempo de inconsciencia y adormilamiento. Quizás tendremos la tentación del desaliento frente a los graves problemas que nos urge afrontar; hay quien de una dificultad sabe sacar un beneficio, de un accidente una enseñanza y de una deficiencia una ventaja.
Pero también hay quienes reniegan de todo: del frío, del calor, de la lluvia o de la sequía, sin darse cuenta que cada estación, cada lugar y cada circunstancia encierra un cúmulo de posibilidades. Las dificultades y los problemas son ocasión de crecer, madurar y sacar nuevas soluciones. Hay que estar preparados, abrir los ojos, aguzar el oído, disponer el corazón para caminar hacia la luz del Señor.