Alberto Bortoni
Agencia Reforma

SIOUX FALLS, EU 30-Oct .- Pareciera que las lecciones han sido aprendidas. Chevrolet ha cambiado de generación y tiene ya listo un nuevo Camaro 2016; uno con capacidad de dar una buena batalla al recientemente renovado Mustang.
El Camaro ha cambiado en muchos sentidos. Dimensionalmente es un auto más compacto; es más bajito, más angosto y más corto que la generación anterior. La apariencia estética no ha cambiado dramáticamente. Sigue teniendo el porte musculoso, sólo que ahora un poco más compacto y cerca de 90 kilogramos más ligero.
En el interior han habido cambios importantes y muy acertados, aunque probablemente no suficientes, pues sigue teniendo una apariencia primordialmente de plástico; aunque en las versiones más equipadas intentan disimular un poco con el uso de algunos detalles en tonos metálicos.
El panel de instrumentos es un tanto incómodo de utilizar. Está una pantalla de cristal líquido táctil, desde donde se controlan todos los accesorios del sistema de entretenimiento, incluyendo la integración con Apple y Android, que permite operar algunas aplicaciones del celular desde los controles del auto.
Pero los menús siguen siendo poco instintivos y la pantalla tiene una inclinación que la hacen difícil de ver. Para operarla es indispensable apartar la vista por completo del camino y poner atención en ella. Afortunadamente están los controles en el volante, que una vez que se hacen los ajustes pertinentes hacen las cosas más sencillas.
Los cambios en dimensiones, aunque son pequeños, pueden ser percibidos y en la calle el nuevo Camaro se siente un modelo más compacto que la generación anterior. La sensación es agradable; el auto cambia de dirección más rápidamente y se siente mucho más ágil y fácil de maniobrar que la generación pasada. En parte también por una mejor visibilidad hacia el frente, aunque todavía lejos de ser una vista panorámica.
Chevrolet ofrecerá tres opciones de motor con el Camaro; una con el cuatro cilindros turbocargado, una intermedia con el V6 de aspiración natural y la versión SS, con el motor V8 también de aspiración natural. Durante nuestra prueba de manejo hemos podido convivir con los últimos dos y únicamente en sus versiones manuales.
En ambos modelos está disponible una transmisión automática, que seguramente será la de mayor volumen. Es una buena transmisión, al menos en papel. Se trata de una transmisión moderna, de ocho velocidades y, según las especificaciones oficiales, hacen que el Camaro acelere más rápido de 0 a 100 Km/h en las versiones seis y ocho.
Si se quiere evaluar el desempeño es importante iniciar con la versión de seis cilindros. Esta tiene un motor de 3.6 litros que genera 335 caballos de fuerza y 295 lb- pie de torque. Estas son cifras que hubieran sido bastante aceptables en un V8 hace algunos años, pero ahora éstas son las versiones medias de los pony cars.
Realmente no se necesita más. Con el motor V6 el auto es suficientemente rápido y ágil. No sólo arranca rápido, también se recupera rápidamente gracias a un amplio torque desde bajas revoluciones. Y, siendo éste un motor moderno, revoluciona contento hasta el límite de revoluciones.
En buenas manos, no dudamos que se puedan lograr muy altas prestaciones. Es quizá la versión más sensata para quien busca un coupé deportivo; pero sensatez no es la cualidad de quien quiere un Camaro, es máximo desempeño aún que sea imposible aprovecharlo legalmente en la calle. Y para ellos, el SS es la versión más interesante.
Es un motor de 6.2 litros de desplazamiento; genera 455 caballos de fuerza y 455 lb-pie de torque. Sobra decir que es rápido. Según Chevrolet puede acelerar de 0 a 100 Km/h en sólo 4 segundos la versión automática.
El motor revoluciona con rapidez en cualquier relación. En autopista es difícil mantener una velocidad legal y en ocasiones es necesario recurrir al control de velocidad de crucero, no como medida de comodidad, sino de seguridad.
Es claro que el Camaro será mejor en pista; y pareciera que la nueva arquitectura dará más flexibilidad a los ingenieros de General Motors y a los del mercado de accesorios para crear aditamentos que lo hagan ir todavía más rápido.
En cuanto a practicidad; sigue habiendo retos importantes, como el asiento trasero, que parecieran portabebés más que asientos para adultos. También la apertura de la cajuela, que aunque el espacio interior es amplio, la apertura sigue siendo pequeña. Pero son inconvenientes más tolerables que lo que eran en la generación anterior.