CIUDAD DE MÉXICO.- Con un altar con ofrenda en el escenario, miles de flores de cempasúchil colocadas en las butacas y una ambientación que trasladaba hacia el inframundo prehispánico, era evidente que Lila Downs honraría a los muertos en su concierto ante casi 10 mil personas el sábado en el Auditorio Nacional.
Pero la cantante no se limitó sólo a eso en su show, sino que lo aprovechó para burlarse de Donald Trump, criticar al presidente Enrique Peña Nieto y hasta hacer un homenaje al desaparecido Juan Gabriel.
Lila apareció en el escenario con un penacho de plumas y cantando “Waltz Fúnebre”. Se acercó a la ofrenda, saludó al público con un “¿qué pasó mi México?” y prosiguió su espectáculo con “Humito de Copal”.
Su esposo, Paul Cohen, fue su cómplice durante la velada que duró 2 horas y 40 minutos. El músico encarnó en el escenario al “Diablo Blanco”, en alusión a Trump, y como una fuerte crítica a los usos y costumbres opuestos a lo mexicano.
Los presentes regalaban sus aplausos conforme Downs interpretaba más de una veintena de temas de su repertorio, pero en “Fallaste Corazón” el coro resonó en todo el lugar y abrió paso para que en “Balas y Chocolate” se pararan a bailar.
Entre sus canciones intercaló mensajes para apoyar a los cacaoteros del País, alabó a las mujeres indígenas y hasta recitó unas calaveritas para Peña Nieto y Trump.
“Hace poquito trajo la parca un esqueleto analfabeto, llamado Peña Nieto. Ha impresionado a la gente la pobreza de su mente”, leyó.
Con mariachi, salió a cantar “Se me Olvidó Otra Vez”, luego “Te Sigo Amando” en la voz de su invitada Aída Cuevas, y juntas cerraron con “Amor Eterno”. (Fidel Orantes/Agencia Reforma)

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