CIUDAD DE MÉXICO 9-Abr .- Al América no se le puede jugar como si fuera uno más, el cuadro azulcrema con todo y sus altibajos del torneo tiene uno de los planteles más redondos de la Liga y ayer se los demostró a los Xolos.

Sólo fue cuestión de que las Águilas buscarán espacios y que dejaran a sus creativos sueltos para que el equipo fronterizo terminara apaleado 6-1.

Con 27 puntos en la bolsa y cinco victorias al hilo, el conjunto de Coapa puso un pie en la Liguilla, a la cual llegará por novena ocasión consecutiva, además de que dejó en claro que su línea ofensiva vive su mejor momento, con Oribe Peralta en plenitud y Darwin Quintero finalmente adaptado y calibrado al esquema de Ignacio Ambriz.

Para Miguel Herrera fue una tarde de momentos agridulces, por un lado se emocionó hasta las lágrimas por el recibimiento que le hizo la afición y sus ex jugadores, y por otro se llevó una goleada de antología, por haber subestimado a un equipo que parecía inofensivo e incluso aparentó que iba a hacer algunas rotaciones, pensando en el arduo calendario que les viene en las próximas semanas.

Luego de ser los primeros en irse arriba con el gol de Gabriel Hauche, los Xolos pensaron que tenían el encuentro en la bolsa, pues una falla a la defensiva los hizo creer, erróneamente, que iba a ser fácil maniatar a los pupilos de Ambriz.

En la primera anotación les pesó la ausencia de un contención nato como José Daniel Guerrero, pero con eso bastó para que las Águilas reordenaran el medio campo y le hicieron vivir al Tijuana una tarde de perros.

Antes de irse al descanso, al América le bastaron cinco minutos para darle la vuelta al marcador, Oribe Peralta con un certero cabezazo al 36′ y William da Silva al 41′, pusieron en paz a los visitantes.

Hugo González también les mantuvo a raya y bajó la cortina.

Lo que se vivió en el complemento fue una dura demostración por parte de las Águilas, de un futbol contundente, que aprovechó espacios y hasta la inocencia que mostró el rival pensando en jugarle de tú a tú a un equipo sobrado en experiencia.

Paolo Goltz hizo el 3-1 al 71′, sin que nadie se lo impidiera y en dos minutos, Darwin Quintero salió de la banca para ganarse el perdón de la afición y del cuerpo técnico por sus arrebatos que lo llevaron a salir expulsado del encuentro pasado correspondiente a la Concachampions. Clavó un doblete y le dio forma a la goleada.

Y la cereza en el pastel la puso Darío Benedetto, quien hace cinco meses que no anotaba en la Liga. Con suma facilidad clavó el 6-1, al 88′.