Taller_ChapoItzel Vargas Rodríguez

Hace poco más de un año, el equipo futbolístico del Real Madrid y el Atlético de Madrid se disputaban el triunfo de la Champions para obtener el trofeo de “La Orejona” en Lisboa.

Justo el día de esa disputa, me reuní con un grupo de amigos para ver dicho juego en la televisión, acompañado de unas cuantas pizzas, bebidas y mucha botana. Por azares del destino me tocó conocer a dos “culichis” o para ser más exactos, dos jóvenes de Culiacán, Sinaloa, con quien tuve la oportunidad de platicar y bromear.

Antes de que Cristiano Ronaldo metiera sus icónicos goles y se quitara la camisa como era costumbre, aquellas culichis hablaron mucho del contexto sinaloense del que provenían. Mencionaron entre otras cosas que su Estado era uno increíblemente seguro, con mucha riqueza y en donde la gente vivía bien. Estas características (sin poder ocultarlo), se debía al narcotráfico, y es que allá, prácticamente todo mundo tenía un pariente relacionado a esta actividad, que eran quienes proveían la abundancia y la seguridad.

Aún recuerdo las palabras de una de ellas: “Si tienes algún problema con alguien, le hablas a tu pariente narco, no a la policía, esos no sirven para nada, ni el mismo gobierno”. Indudablemente el tema de la captura de El Chapo salió a colación en la plática (para ese entonces un hecho reciente) y ellas, con notable decepción se limitaron a decir: “No es justo, El Chapo ha ayudado a mucha gente allá, y hay otros grupos criminales que se dedican a matar sin razón, ¿Cómo no los agarran mejor a ellos?”

Después de los resultados electorales del pasado 7 de junio, muchos expertos se aventuraron a mencionar que aparte del logro de las candidaturas independientes, se venía una fuerte pugna político-partidista por conquistar la silla presidencial, y eso hacía notar que prácticamente el sexenio de Enrique Peña Nieto estaba ya finalizando. La verdad es que aún falta mucho tiempo para el 2018, sin embargo, este referente analítico se sustenta fuertemente junto a las múltiples crisis de opinión pública que ha enfrentado el Gobierno Federal, la incredulidad y desencantamiento hacia la política de parte de la ciudadanía y ahora con la ridícula e inexplicable huída de “El Chapo” Guzmán, cada día se confirma más esa teoría: va en picada lo que queda del sexenio.

Ojalá y esta hipótesis no sea del todo cierta, porque este acto de El Chapo ha sido una gran vergüenza internacional para México. Basta ver los titulares de los medios internacionales al respecto, las columnas de opinión, los videos de parodia como el que realizó un canal de televisión en Taiwán o las declaraciones de los Estados Unidos sobre el hecho, como la continua petición al Gobierno Mexicano sobre su extradición, como de la reiterada oferta de ayuda para cuidar a este buscadísimo delincuente y que nunca fueron aceptadas por el Gobierno Mexicano.

Y es que no hay otra palabra para definir este acontecimiento más que: ridículo.

Ridículo que haya escapado por segunda ocasión; Ridículo que se haya hecho un túnel de esa longitud sin que nadie haya escuchado nada; Ridículo que las declaraciones hasta el momento del Gobierno se encaminen más en justificar que en rectificar; Ridículo afirmar que la prisión era de alta seguridad; Ridículo que mientras ocurría esto, no había nadie al frente del país… Todo es Ridículo.

Y mientras esto ocurre, se habla de toda la cantidad de gente que El Chapo apoyó en la cárcel y a los que seguramente compró con su silencio. Se cuenta de una misa de agradecimiento que se ofreció el domingo en Sinaloa por la libertad de este personaje. Se perciben marchas en las calles en apoyo a El Chapo. Se pueden ver múltiples memes que toman la noticia más como broma de la cruel realidad mexicana que como un acto somero que lastimó nuestra confianza institucional. Se está engrandeciendo al delincuente, a quien se le irán rindiendo más tributos, se le cantarán canciones, tal vez se le haga “Santo” y paralelo a ello, el Estado mexicano sólo seguirá languideciendo.

¿Qué tanto nos afecta este hecho? ¿Cómo se hablará en un futuro del sexenio del actual Presidente? ¿Qué pasará con la seguridad en las calles? ¿Qué pasará con nuestra noción de paz? ¿Cómo nos empezarán a percibir internacionalmente? Cada vez se abren más las preguntas y parecieran cada vez más lejanas las respuestas. Este acto comprueba con mucho peso una cosa que ya sabíamos pero no queríamos enfrentar: somos más frágiles en nuestras instituciones de lo que realmente pensábamos y una gran parte se debe, a la lastimosa corrupción.

¡Mirada Joven cumple ya tres años! Y sólo tengo palabras de agradecimiento. Gracias al Lic. Asunción Gutiérrez por creer en una joven con muchas ganas de expresarse. Gracias porque he encontrado en El Heraldo una familia. Gracias a quienes me han leído, criticado, retroalimentado, porque han aportado en el crecimiento de este espacio al que le tengo un profundo cariño. Lo veo como el árbol que se riega a diario, como la obra que se pinta apasionadamente, como aquellos hijos que veo se educan incesantemente, como una columna de opinión que puede fortalecer conciencias, la suya y la mía. Si usted me lo sigue permitiendo… ¡Le seguimos!

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