Josemaría León Lara

Cada semana al escribir esta columna, procuro reflejar un pensamiento crítico de aquello que nos rodea. Como ya lo había mencionado en alguna otra ocasión, y más por el sentido crítico e irónico de la misma suele reflejar el escepticismo que me caracteriza. Independientemente de lo anterior, en la redacción procuro ser imparcial y objetivo aunque no siempre lo logre; sin embargo en esta ocasión me permitiré escribir en primera persona.

Hace cerca de seis meses tuve la oportunidad de conocer a un músico cubano, de quién no me atrevería decir que logré entablar una amistad pero sí, cierta simpatía. Al frecuentarlo semanalmente, las ocasiones se prestaron a pláticas bastante enriquecedoras, donde el diálogo intercultural era la base de las mismas; poco a poco la confianza dio parte a conversaciones más personales.

Migrante de la mayor de las Antillas en territorio mexicano, lo hacía interesante como cualquier hijo de la revolución de los hermanos Castro; sin embargo había algo más. Músico de profesión hacinado en Aguascalientes, despertaba una sospecha de la inminente búsqueda de algo más. Sospecha que resultó en evidencia cuando su esposa pudo venir después del arduo esfuerzo de ambos.

Desde ese momento se hubiera pensado que buscarían una mejor vida aquí en México. Formar un hogar y en su momento procrear una familia. Pero no fue así, vaya sorpresa que tuve al enterarme que su verdadera intención al final del día, era buscar el sueño americano. Demostrando una vez más que a pesar de la “apertura de la Isla” con los Estados Unidos, él cubano sigue viendo por su futuro presente.

La prensa Internacional ha celebrado con bombo y platillo la recién visita de estado del presidente Obama a territorio cubano. Acontecimiento que no había tenido lugar en cerca de ochenta años, situación que atiende a los evidentes conflictos entre ambas naciones como consecuencia de la Guerra Fría y el bloqueo o embargo comercial.

Es de reconocerse el trabajo que han venido haciendo tanto la Casa Blanca como el Vaticano para que Cuba se abra al mundo, sin embargo la forma en que se ha hecho, más en particular por parte del presidente número cuarenta y cuatro de la Unión Americana deja muchas dudas.

Es claramente necesario que Cuba debe ser bienvenida a la realidad mundial, pero que en este proceso se “perdone” a Fidel y a Raúl, es una situación inaceptable. Si no pregúntenle a los cubanos migrantes que viven en el resto del mundo.

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@ChemaLeonLara