Por Amigos Pro Animal

Vida sólo hay una y qué mejor manera de aprovecharla sino salvando otra.
En nuestro Estado diariamente son abandonados cientos de animales, quienes empiezan a vagar por las calles esperando algo que comer, resguardarse por las noches, protegerse de las inclemencias del tiempo y con suerte ser rescatados para no morir en el anonimato.
Cuando en tu andar de la vida diaria te topas con ese animalito sentado a mitad de la calle y su mirada coincide con la tuya pidiendo un poco de ayuda, te acercas estirando tu mano, el agacha la cabeza permitiendo que lo acaricies, a partir de ese momento sus vidas habrán cambiado para siempre.
Lo llevas a casa preparándole un espacio donde pueda estar cómodo, le brindas agua y comida, notas cómo con un poco de timidez come desesperadamente mientras tú observas cómo no deja de mover su colita. Tu corazón late fuerte porque empiezas a preguntarte ahora qué vas a hacer con él, en tus planes no estaba tener una mascota pero definitivamente no podías dejarlo ahí.
Esa noche mientras todos duermen, tú no dejas de pensar ahora qué vas a hacer, tus opciones no son más que llevarlo a un albergue, tal vez al Antirrábico o buscar a algún conocido que haya estado pensando en adoptar, pero ninguna de esas ideas te convencen porque no sabes como lo tratarán. Para ti, él ya ha sufrido demasiado como para dejarlo de nuevo a su suerte… Pero antes de que puedas decidir te quedas dormido.
A la mañana siguiente te asomas con mucho cuidado al lugar donde pasó la noche tu animalito rescatado, él obviamente se da cuenta que estás ahí por lo que da un salto inmenso para tratar de alcanzarte sin dejar de mover con gran alegría su cola a toda velocidad, actuando como si te conociera de toda la vida pero sabes que lo hace porque te está dando las gracias, ya que para él esa mañana junto a ti significa que no volverá a sufrir ni un día más; eso a ti te ha facilitado la opción de adoptarlo, de ponerle un nombre y que se vuelva parte de tu familia.
Tal vez no podrás cambiar a todo el mundo pero es un hecho que todo el mundo ha cambiado para los dos.
El rescatar a un ser que lo necesita te da a ti la facultad de devolverle a la vida todo lo que te ha dado. Así que no lo dudes y adopta a un amigo.

Adoptable de la semana
Yancho se rescató cuando su “familia” se cambio de casa y lo dejaron abandonado en la calle, fue golpeado por un auto provocándole una fractura en su patita trasera, por lo que fue operado de emergencia, ya hoy se encuentra de maravilla, su patita quedó como si nada le hubiera pasado, pero eso si, cuando hace travesuras y los estas regañando inmediatamente sube su patita para chantajearte. Le gusta la compañía de las personas y convive con otros perros, es muy cariñoso y juguetón.