El ser humano es propenso a confinar aquello que le hace daño y dejar para después lo que debería resolver a corto plazo, como si con ello quedaran resueltos sus problemas, pero lo único que logra es aplazar la solución, que entre más tarde, mayor será el quebranto que sufra.

Esto viene a comentario por la actitud que adoptan los partidos políticos cuando no les va bien en un proceso electoral, asumiendo el papel de víctimas en lugar de hacer un examen de conciencia y reconocer los errores, lo que vendría a ser la parte medular para que cambien sus expectativas.

Superada la jornada del 7 de junio y una vez que se conocieron los resultados en cada uno de los tres distritos electorales federales, el siguiente paso sería empezar a trabajar para lo que viene en 2016, que como dijera el sacrificado líder iraquí, Saddam Hussein, será la “madre de todas las batallas”, al estar en juego la gubernatura, los once ayuntamientos y las 18 diputaciones de mayoría relativa y nueve de representación proporcional.

El único que no se duerme en sus laureles es Acción Nacional, que aprovecha la renovación del Comité Ejecutivo Nacional para estar en movimiento, dado que muchos quieren ser parte de la estructura o por lo menos en el ánimo de quienes se menciona para suceder al “jefe” Gustavo Madero, ello motiva intensos cabildeos entre los grupos y con la militancia para conseguir el apoyo necesario.

Al mismo tiempo, aprovechan los que aspiran a uno de los cargos que estarán en juego el año venidero y llevan agua a su molino, por lo que se suceden reuniones por cualquier motivo, que lógicamente mantiene la atención en torno a las actividades político-partidistas.

Por su parte, el PRI sigue la antigua y perniciosa costumbre de esperar a que concluya el proceso electoral pasado, que será cuando el tribunal electoral defina lo establecido en la ley sobre las denuncias que presentó en contra del resultado de los distritos 02 y 03 y la que hizo el PAN del 01.

Mientras los panistas trabajan a toda marcha, los priistas se rascan la barriga y consideran que falta “muuucho” tiempo para las elecciones, por lo que llegado el momento iniciarán las actividades y para entonces no tendrán motivo para quejarse si les va como en feria.

Aun cuando hay un “empate técnico” entre ambos partidos (como eufemísticamente califican los teóricos un margen de ventaja reducido), la realidad de los números es concluyente.

Durante la elección de gobernador en 2010, el PAN obtuvo 182,910 votos y el PRI 172,028, pero en la suma de lo alcanzado por sus aliados (Nueva Alianza y Verde Ecologista) el priismo se hizo de la victoria al registrar 205,350.

Ahora, a un año de que se elija al nuevo mandatario, el PAN logró 100,528 votos (31.22%) y el PRI 92,221 (28-64%) y sin posibilidades de que uno y otro se agenciaran alguna ventaja, ya que ninguno fue en coalición.

Aunque en política no hay verdades absolutas, los resultados de ambos procesos son aleccionadores, porque dejan entrever que el voto duro ha sido determinante, pero también que no han sido capaces de atraer a los ciudadanos que votaron por primera vez el 7 de junio, por lo que la distancia entre los dos se mantiene.

De igual manera, de ratificarse el triunfo del PAN en los distritos 02 y 03 (que abarcan el municipio de Aguascalientes) no significa que tenga superioridad para 2016, como quedó demostrado con la elección de 2009 cuando Acción Nacional también ganó dos de los tres distritos y un año después perdió la gubernatura, ocho de 11 municipios y la mayoría del Congreso.

A su vez, el hecho de que el PRI esté en el poder no es el pase automático al triunfo, sino que dependerá de lo que haga el partido y con quién vaya en alianza; algo similar sucederá con el PAN, que como dijera su actual dirigente, Gustavo Madero, los tiempos no están para ir solos, lo cual hizo emocionar al PRD, que ya tiene listo el ajuar para volver a ser parte del séquito.

De los demás partidos, incluido el PRD, habrá que ver su comportamiento de aquí al mes de junio, si dejan la hamaca tal vez eleven su porcentaje de votos, en caso contrario, seguirán como parte de la comparsa electoral en espera de lo que caiga de la mesa, bastándole con obtener el tres por ciento de la votación total emitida para tener acceso a diputaciones y regidurías, que es, a final de cuentas, lo más importante, porque eso le asegura el financiamiento público y el desahogo económico para los siguientes tres años.

LA MISMA TONADA

En alguna ocasión decía un originario de Puebla, que se utilizaban formas despectivas para referirse a los textileros, a quienes se les achacaban los problemas que sufría la sociedad, no obstante que eran parte fundamental de la economía del estado, al rebasar los 100,000 que estaban dedicados a esta actividad.

Algo similar sucedió en Aguascalientes en el siglo pasado con los ferrocarrileros, que por más de 90 años tuvieron un papel primordial en la vida económica, social y política, y debido a que los talleres de reparación eran el principal centro laboral, se les colgaba toda clase de sambenitos a los trabajadores.

En la actualidad sucede con el Seguro Social, del que se quejan por una mala atención, imputando a todo el personal la responsabilidad de un hecho aislado, pero sirve para que los líderes sindicales saquen a relucir el enorme interés que tienen por sus representados y sobre todo, por las cuotas que les permiten vivir holgadamente, para ello le hincan al instituto toda clase de epítetos para dejar patente su irritación.

El sector patronal no se queda atrás, al quejarse periódicamente en contra de las autoridades laborales por los juicios que pierde, sin reconocer que hay laudos que también les favorece. Hace unas semanas uno de ellos pidió que se mejoren los tiempos de los juicios en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, “privilegiando la conciliación de acuerdo con la nueva Ley del Trabajo”. Según el dato que dio, en abril pasado los empleadores pagaron 1’487,000 pesos por siete sentencias.

No obstante, el mismo declarante admitió que “en el mes de abril se dieron 310 audiencias iniciales, hubo 76 desistimientos y convenios de juicio y 396 convenios”, esto denota que durante la administración del gobernador José Carlos Lozano de la Torre se mantiene la conciliación como elemento principal, llegándose a los acuerdos que mejor conviene a las partes.

Del mismo modo, se queja de lo que pagaron por las sentencias, no obstante, reconoce que perdieron los litigios “al no presentarse los patrones a atender los juicios en su contra, por ello les recomendamos que se acerquen para llegar a evitar los juicios y para evitar pagar salarios caídos”.

Si un demandado no se presenta a responder a los cargos que le hacen y deja que venza el término legal para efectuarlo, lo normal es que la causa se defina en su contra, por lo que después no puede alegar que hubo una injusticia o que lo obligan a pagar cierta cantidad.

De cualquier manera, no ha habido ni habrá un cambio de actitud de quienes presentan ese tipo de denuncias en los medios, ya que como ocurre con los dirigentes de los sindicatos, sólo buscan atraer los reflectores, aunque en sus palabras se ahogan.

SALUDO A LA BANDERA

Sería mucho pedir que el “piojo-tucán” y sus acólitos cumplan lo que dispone la ley de los Símbolos Patrios, para que sin recato dejen de abrazarse a la hora en que se escucha el Himno Nacional, por lo tanto es necesario que los padres de familia les digan a sus hijos que lo correcto es permanecer de pie y en posición de firmes, y sólo cuando se iza la Bandera se hace el saludo con la mano derecha extendida sobre el pecho. Los equipos de otros países sí observan sus reglas y así debería hacerlo el mexicano, por lo que sería interesante que niños y jóvenes enviaran mensajes a sus “ídolos” para que se ajusten a lo dispuesto por la legislación.