CIUDAD DE MÉXICO.- Pumas le puso emoción de más a su clasificación a la Liguilla tras igualar 1-1 ante Monarcas en el Estadio Olímpico Universitario, el cual quedó a deber un triunfo por segundo partido en fila.

A pesar de no ganar, resultado que tampoco los habría metido a la Fase Final, el panorama auriazul no es catastrófico, pues tiene su futuro en las manos, pero tiene que vencer a Puebla en la Jornada 17.

Los 24 puntos con los que se quedó en el séptimo sitio lo tienen con esa obligación, pues en caso de empatar o perder en su visita a La Franja queda a expensas de Toluca (24), León (23) y Monterrey (22); quienes pueden dejarlo fuera de entre los ocho primeros lugares.

Un panorama exigente se vivió de igual forma ayer en el cubil felino, donde Morelia, entre sus posibilidades, sorprendió al irse al frente en los primeros minutos del encuentro y con ello a la larga cosechar una unidad a su lucha contra el descenso.

La jugada comenzó con un pase a Raúl Ruidíaz, quien arrancó justo para eludir el fuera de lugar, posición que se quedó pidiendo Gerardo Alcoba en lugar de perseguir al atacante, fino en el mano a mano contra Alejandro Palacios.

Desde ahí comenzó el desconcierto que de algún modo bloqueó a los auriazules, superiores en grandes lapsos del encuentro pero sin la fortuna para concretar sus jugadas, las cuales sí tuvieron.

Entre las más claras durante el primer tiempo estuvieron un travesaño de Jesús Gallardo y un disparo de Matías Britos que detuvo Carlos Rodríguez, figura purépecha.

La frustración universitaria crecía conforme el partido, dado que no podía ante unos Monarcas chatos en la ofensiva.

La puerta para poder ganar apareció al 71′ con el tanto de Santiago Palacios-Macedo, quien se estrenó como goleador en el torneo.

Lo curioso de su anotación fue que los rivales también se quedaron pidiendo el fuera de lugar del delantero, cuando éste arrancó en línea.

El 1-1 le dio ánimos a Pumas para buscar el triunfo pero no pudo alcanzarlo, lo más fue un cierre caliente que incluyó la expulsión de Abraham González por doble amonestación, en apenas un minuto.

El español reclamó su tarjeta roja al silbante e incluso se fue a sentar a la banca en un inicio en lugar de irse al vestidor, cierre emotivo como el que ahora tendrá Pumas.