RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La semana pasada el presidente Enrique Peña dio una entrevista en la que trató sin regateos asuntos de interés nacional. De esa entrevista hay varios puntos que deben destacarse. Uno, que considera su renuncia como un deseo absurdo y que procede de quienes no buscan rectificaciones en el gobierno, sino dinamitar a las instituciones. “Están perfectamente ubicados y me parece que los pocos que pidieron la renuncia y que anunciaban la manifestación de todo un pueblo, se redujeron a un grupúsculo que ya se sabe de donde son y a donde van”. Por lo demás, dijo que la reforma educativa no tendrá marcha atrás; ¡Caray! se tiene que apoyar al gobierno en cuanto a que no se dé marcha atrás en lo fundamental que se ha logrado en esta materia, tan trascendente para la vida de México y para el futuro de la niñez. Pero no creemos que los maestros disidentes estén mal informados, como comentó el presidente en esa entrevista, y no lo creemos porque es un grupo pequeño pero beligerante que tiene desde hace 20 años una agenda perfecta y definida: golpear al gobierno y hacerlo caer. Sí tiene razón el presidente cuando afirma, como explicación del conflicto magisterial, que la reforma educativa afectó en sus intereses y privilegios, a esos líderes que tenían secuestrados a miles de maestros y cientos de miles de niños y jóvenes. Lo fundamental en esto no solo son los cambios estructurales en materia burocrática, administrativa y educativa, en esta materia, sino que recuperó el gobierno de México la rectoría del estado en el tema educativo y eso no puede tener marcha atrás.

Sobre la violencia criminal, es verdad que se requiere el mando único, pero debe ser con reformas legales, administrativas y de operación, para profesionalizar, moralizar y elevar el nivel de vida de los policías. Si no se da más que un mando único para reacomodo, y que centralizadamente se puedan manejar las policías, no se va a salir adelante.

Sobre la visita de Donald Trump, Peña Nieto reconoció que “quizá fue una decisión precipitada y marcada como un error”. En lo personal no estoy de acuerdo con el presidente, que a estas alturas diga: “quizá fue precipitada”, pero bueno él está en su derecho de usar los términos que mejor le parezcan, pero creo que no solamente fue precipitada sino que fue absolutamente equivocada, por todo lo que los hechos posteriores a la visita están evidenciado. El que Trump llegue o no a la presidencia, tendrá dos lecturas: si no llega, el pueblo de México sentirá un alivio de que la visita no le ayudó, pero si llega Trump a ganar la presidencia, él no quedará agradecido ni con el presidente ni con Videgaray, Trump es un enfermo mental que seguramente se sentirá el que vino a hablar, desde Los Pinos, en un atril que tenía enfrente el escudo nacional mexicano. Y ese señor no va a responder con decencia, con gratitud, con generosidad, ni al gobierno ni al pueblo de México, sino será el que sienta que vino y avasalló al gobierno y al pueblo, y que tendrá todo el poder del gobierno de Estados Unidos para seguir haciendo de las suyas en México. En fin, se entiende que Peña Nieto no podía, en ninguna circunstancia, decir ahora: “me equivoque, fue una pifia, un error imperdonable, pero aunque sea imperdonable les pido perdón”.

Hay que resaltar que uno de los talones de Aquiles, del gobierno federal, que está perfectamente acreditado, día con día, es la incapacidad en el ámbito de la comunicación, herramienta fundamental para poder gobernar. También se podría decir que otro de los problemas es la mucha soberbia que ha existido en no pocas oficinas públicas en mandos medios y superiores. Y esto es posible que se deba al arranque espléndido que tuvo en sus primeros años de gobierno esta administración. Logró reformas trascendentes, de la mayor importancia para el país, independientemente de que unas circunstancias internas y externas, no le hayan permitido lo resultados tan rápidos como hubieran sido de desear. Pero ese despegue fantástico que reconoció el mundo entero les generó una soberbia y un aislamiento, que creemos que el presidente lo está tomando en cuenta al tener entrevistas en los diferentes medios de comunicación, abriéndose más a la sociedad, a los que piensan distinto de él, y a los que puedan decirle algo inteligente y bueno, para reconducir el gobierno y que tenga éxito en su final. Lo necesita él, lo necesita su gobierno y lo necesita, y lo merece, el país.

 

NO A LA INTOLERANCIA DE AMBOS BANDOS

Hemos vivido semanas muy intensas con motivo de las demandas de los diferentes grupos, unos a favor y otros en contra, en el tema del matrimonio igualitario. Aquí en Aguascalientes ya hubo dos marchas, una a favor y otra en contra. En la ciudad de México ayer hubo dos marchas, también una a favor y una en contra del matrimonio igualitario. Los ciudadanos estamos viviendo situaciones que hace algunos años ni siquiera imaginábamos, hoy estamos viviendo manifestaciones de algo en donde se debería de buscar el equilibrio y la equidad de los derechos, es decir la no discriminación, siendo algo que se debe legislar en ese sentido; desde luego que ese es el papel fundamental del estado mexicano, independientemente de las ideas religiosas, pero aquí se están mezclando ambos temas y la gente está confundida. Está reglamentado que todos los mexicanos somos iguales ante la ley, sin distinción de ninguna especie. Y lo que se está proponiendo desde la presidencia es darle derechos, legitimar las uniones que no son las tradicionales entre un hombre y una mujer. Sean o no creyentes. Lo que se está buscando es que aquellos que piensan de manera diversa, aquellos que defienden la familia “natural” tengan jurídicamente los mismos derechos. Un señor y otro señor que se casan, y uno se muere, como no están legalmente casados, el que enviuda no tiene derecho a heredar, no tiene derecho a la pensión del IMSS o ISSSTE, etc. Eso es lo que está  tratando de vigilar el estado mexicano.

Curiosamente el matrimonio igualitario existe desde hace mucho tiempo en la Ciudad de México, y cuando allá se legisló, los grupos que hoy se oponen no se opusieron. O no se opusieron con la vehemencia con que lo están haciendo ahora en contra de la iniciativa del presidente Peña. Y las personas que ahora piden la extensión nacional de los derechos humanos reconocidos, tutelados y de vigencia jurídica plena, se enfrentan a un grupo de personas que se sienten aludidos por derechos que le van a dar ¡a otros! El derecho que tiene una pareja homosexual de contraer matrimonio, no impide el derecho de una pareja heterosexual de contraer también matrimonio. No se están sustituyendo los derechos de unos por los derechos de otros. Se están complementando los derechos de todos.