1ª Función
COLUMNA CORTE 1“MISIÓN IMPOSIBLE: NACIÓN SECRETA” (“MISSION: IMPOSSIBLE – ROGUE NATION”)
Tras cuatro producciones, esta franquicia ha llegado a conocerse a sí misma bastante bien, y después del éxito tanto de taquilla como de contenido de “Protocolo Fantasma”, esta continuación con el ominoso subtítulo de “Nación Secreta” comienza a alinearla en una vía muy reconocida al integrar la estructura de una serie de televisión (coherente con el formato génesis de estas producciones), cimentando un cuadro de actores que apoyen regularmente al protagonista -Tom Cruise- y zurciendo la trama en un patrón familiar ya presentado por Sir Ian Fleming y su creación, el agente 007, pues ahora esa navaja suiza humana llamada Ethan Hunt (Cruise) se topa con su S.P.E.C.T.R.E. en forma de “El Sindicato”, organización antitética a la FMI (Fuerza Misión Imposible) que orquesta asesinatos de alto nivel y aparatosas tácticas terroristas bajo las órdenes de un misterioso líder (Sean Harris, a un monóculo y gato persa de distancia de ser todo un Blofeld). El problema es que el director de la CIA, Alan Hunley (Alec Baldwin), cree que todo esto son patrañas y prosigue con la aplicación del “Protocolo Fantasma” diseñado para disolver la FMI. Ahora Hunt y su equipo de renegados -Benji (Simon Pegg), Luther (Ving Rhames) y William (Jeremy Renner)- tratarán de detener por su cuenta a esta némesis con la asistencia de Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), doble agente de dicho “Sindicato” y que puede o no ser la ruina de nuestros héroes. El guionista / productor / director Christopher McQuarrie (“Sospechosos Comunes”) amarra todos los elementos con fineza y logra un producto entretenido que provee secuencias de acción más atadas a la vieja escuela, recuperando la atmósfera del cine de espionaje de antaño (destaca la secuencia en la Ópera de Viena, filmada con ritmo adecuado e intensidad donde sobresale el despliegue de confrontaciones corporales sin mucha asistencia digital) y una exploración más profunda sobre el protagonista, quien se expone más como un humano falible y vulnerable que incluso se despeina a comparación del superhéroe incólume visto en las primeras dos cintas. Lo más notable es el sacrificio de una bis romántica, pues la interacción entre los protagonistas masculino y femenino jamás roza el coqueteo y todo queda en términos estrictamente profesionales, lo que le insufla credibilidad a la dinámica de personajes. No cabe duda de que ésta fue una misión que disfruté aceptarla y no se autodestruyó en mi memoria a los cinco segundos de haberla visto.

2a Función

“DOS LOCAS EN FUGA” (“HOT PURSUIT”)
Agotados todos los componentes. recursos, vías y retruécanos posibles en el subgénero adorado por los machos en un rango de 14 a 45 años conocido como la “buddy movie” o películas sobre parejas disparejas masculinas forjadas bajo circunstancias discrepantes, donde al inicio se odiarán pero terminarán pisando peligrosamente el terreno de la tensión homoerótica ante el amor que se profesarán después de incontables peripecias (v.g. “A toda máquina”, “Arma mortal”, “48 horas”, et al.), ahora los productores de Hollywood voltean al otro lado del espectro cromosómico y apuestan por el emparejamiento femenino, tal vez bajo la premisa de elaborar chistes a costa de la menstruación y dar un respiro a las desgastadas competencias de virilidad que antaño realizaban Tango, Cash y compañía. El resultado es exactamente igual, pues al final no importa el género, la calidad del reparto, el chabacano sentido del humor o las secuencias de persecución, pues si al guión no le preocupa ni un poco la importancia en la motivación o psicología de sus personajes, en la coherencia de las situaciones presentadas o la naturaleza repetitiva de su trama, menos al espectador y sobre todo si la trama hiede a probada y aburrida fórmula. Reese Witherspoon, recién salida de la terna al premio Óscar como Mejor Actriz este año por su excelente interpretación en “Alma salvaje”, vuelve a las andadas de la comedia supositorio como la protagonista en esta cinta, metiéndose en la piel de una novata agente policial que debemos suponer graciosa por su actitud estreñida y lacónica y apego filial al reglamento oficial. El destino (o, en este caso, un guión escrito por dos pubertos llamados David Feeney y John Quaintance) querrá que termine protegiendo a Daniella Riva (Sofía Vergara), esposa de un prominente narco (Joaquín Cosío) que testificará en contra de su marido. Con agentes federales corruptos y matones del cártel pisándoles los talones por igual, las dos disímbolas féminas emprenden una odisea por carretera para llegar al punto donde Daniella pueda testificar y así salvar sus vidas, todo entre abundantes chistes malos que son el elemento configurador de la cinta, donde la peor parte se la lleva la menudita Witherspoon, quien no deja de ser humillada por su estatura y complexión de rubia lechera por la escultural Vergara, a su vez una grotesca caricatura de la mujer latina. Torpísima y lerda producción que aspira a ser una “Fuga a la medianoche” emulando a Robert De Niro y Charles Grodin, pero que termina siendo otra “Pareja explosiva” más. Una cinta digna del arresto y cadena perpetua para todos los involucrados.

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