Las embarazadas no deben tomar alcohol, no deben “compartir” esta bebida con su bebé, porque le pueden causar graves daños durante su gestación.
El Dr. Carlos Enrique Ríos González, del IMSS, explicó que el consumo de alcohol conlleva el riesgo de provocar en el bebé: parálisis cerebral, parto prematuro o aborto espontáneo, muerte infantil, alteraciones del sistema nervioso, retraso mental, anomalías faciales, epilepsia, problemas de coordinación y motricidad fina, dificultades de aprendizaje, hiperactividad, impulsividad y ansiedad, daños al corazón y otras afecciones permanentes.
Las mujeres embarazadas o que piensan embarazarse, tienen que estar conscientes de los efectos serios y negativos del alcohol en el desarrollo del bebé. De hecho, la exposición prenatal al alcohol es una de las causas más comunes de los defectos de nacimiento y daños al cerebro.
Dijo que para no provocar estos y otros riesgos, es obligada la abstinencia total de alcohol durante los nueve meses de gestación: “no importa la cantidad o el tipo de bebida alcohólica, la abstinencia debe ser total”, todos estos efectos son prevenibles con la abstinencia de alcohol y la supervisión médica del embarazo.
Detalló que durante el primer trimestre del embarazo, el bebé es más vulnerable a los daños que puede provocar el alcohol, por lo que se debe poner especial cuidado en la alimentación de la madre en esos meses.
Recomendó no consumir bebidas energizantes, carbonatadas, con conservadores, cafeína u otros estimulantes, estupefacientes, psicotrópicos o enervantes; porque alteran el desarrollo del bebé.
Todo lo que consume la madre, llega a la sangre y tejidos del bebé, quien retiene por más tiempo cualquier sustancia y si es tóxica, causa daños irreparables.
Exhortó a las mujeres embarazadas, o que planean concebir, acudir a sus Unidades de Medicina Familiar (UMF) a recibir las sesiones informativas que brinda el servicio Materno Infantil, así como a los chequeos periódicos de su médico, para conocer la evolución del bebé.
De manera especial deben acudir las menores de 19 años de edad, para que reciban apoyo médico, psicológico, nutricional y de trabajo social.