Los atracos domiciliarios en el municipio de Calvillo amenazan con convertirse en serio dolor de cabeza para las autoridades. No sólo en la cabecera municipal sino también en las comunidades y fraccionamientos de reciente edificación.
Precisamente un vecino que habita en uno de estos fraccionamientos, fue víctima del atraco domiciliario. Cuando él y su esposa regresaron del trabajo, se encontraron con la nada grata sorpresa de que les habían robado dinero en efectivo y algunos aparatos. Llamaron a la policía municipal. Esperaron más de una hora y la patrulla, no llegó. Ya no insistieron. También se abstuvieron de interponer la formal denuncia. Se resignaron y luego reforzaron todas las protecciones de puertas y ventanas. El o los presuntos ladrones consumaron el robo, burlándose de los operativos de prevención y vigilancia. Y también del vecino. Obvio, si la policía no respondió al llamado y tampoco hubo investigación ministerial, no hay identidad de los hampones y muchos menos, arresto. Claro ejemplo de la impunidad que se está dando en la mayoría de los robos domiciliarios que se consuman todos los días en la capital y en todos los municipios del interior.
El vecino afectado accedió a proporcionar algunos datos sobre el ilícito, mas no de sus generales. Nada de nombres y domicilio.
Compartió que el día de los hechos él y su esposa salieron a temprana horas de  la vivienda; cada cual, a su respectivo de trabajo. Se aseguraron dejar debidamente cerradas puertas y ventanas.
Una vez concluida la jornada de laboral volvieron a casa y de inmediato se dieron cuenta de que la protección de una ventana estaba dañada. El mal presentimiento los asaltó y se apresuraron a ingresar al domicilio e iniciar la revisión de pertenencias. Eran aproximadamente las dos de la tarde cuando la sospecha se confirmó. Les faltaba determinada cantidad de dinero en efectivo y algunos aparatos electrónicos. Para ese momento, los ladrones ya habían emprendido la fuga. No obstante, los afectados decidieron llamar a la policía municipal y la espera fue en vano. Una hora después concluyeron que no tenía caso seguir aguardando a que llegase la patrulla.
Además del sabor amargo de la impotencia, también se sintieron decepcionados porque su reporte no fue atendido por los municipales. A grado tal que ni protestaron y tampoco presentaron denuncia ante el Agente del Ministerio Público. Para ellos lo más urgente y conveniente fue reforzar las protecciones metálicas y cerraduras.
Es evidente que contrarrestar el robo domiciliario será uno de los principales retos para la próxima administración estatal y todas las municipales. Son ilícitos que flagelan todos los días a la sociedad.