Se le apuesta a la utilización de la química computacional para el diseño de nuevos fármacos, con los cual se simula su utilización y los resultados obtenidos, haciendo de ellos un proceso más rápido, menos costoso y sin riesgos; sin embargo, pese a los avances que se tienen en el área, muchas de las sustancias no salen a la luz, o no se producen los medicamentos adecuados porque no es conveniente para laboratorios y para los propios galenos, reconoció el ingeniero bioquímico, Zurisadai Muñoz González.
“A las industrias farmacéuticas les conviene, antes de gastar en los reactivos y medicamentos, saber qué compuestos son candidatos a ser terapia contra determinadas enfermedades como cáncer o sida; y ya que tienen esos candidatos de estudios computacionales, se van a los estudios experimentales”, explicó.
El experto en bioquímica afirmó que sólo una parte de los tratamientos llega a la población porque no todo es comercialmente vendible; señaló que es el caso que se acaba de dar a conocer sobre el descubrimiento de un nuevo paliativo contra la leishmaniasis, enfermedad cutánea causada por parásitos.
“Al igual que la tripanosomiasis, son enfermedades de la pobreza; esta última produce una enfermedad sanguínea que también produce afectaciones al corazón; hay otra variante que produce la enfermedad del sueño, a través de un mosquito, que te desmaya; es propia de zonas tropicales, como a nivel mundial afecta zonas pobres, las grandes farmacéuticas no le invierten a desarrollar tratamientos para ese tipo de enfermedades”, señaló.
Muñoz González señaló que las grandes farmacéuticas están enfocadas a la producción de sustancias para enfermedades crónico-degenerativas, cardiacas, otras relacionadas a obesidad y diabetes, que además de considerarse enfermedades de “los ricos”, requerirán de tratamientos prácticamente por el resto de su vida.
“Le apuestan a un producto vendido a largo plazo, a lo largo de toda la vida. Por otra parte, vemos el caso de Cuba, que están muy desarrollados en medicina, en parte debido a ese aislamiento; se han dedicado a extraer compuestos activos de las plantas, tienen la tradición de la curandería, de la santería, tienen muchas hierbas medicinales y aprovechan ese potencial natural, ya que no tienen los medicamentos comerciales. Aquí en México tenemos mucha riqueza en ese aspecto, hay que aprovecharla”, resaltó.