Josemaría León Lara

El año era 1519 y la tercera expedición de conquista había zarpado de Cuba, seguían la ruta previamente trazadas por Francisco Hernández de Córdova y Juan de Grijalva; el haberse enterado que las nuevas tierras encontradas no eran una isla si no territorio continental, además de los relatos sobre la existencia de una civilización poderosa y de grandes riquezas despertó la ambición de Hernán Cortés. Mismo que tras haberse distanciado con Diego de Velásquez, optó por ser el protagonista de su propia historia de conquista.

Jurídicamente hablando existía un ligero problema, el que Cortés decidiera emprender su propia expedición rompiendo relaciones con el gobernador de la mayor de las Antillas, suponía la inminente legitimación de aquella empresa. La solución estaba en la política, tenía que existir una vía de comunicación entre el rey de España y el nuevo conquistador, misma que se había perdido en el momento de enemistarse con Velázquez por lo que se tomó la deliberación de erigir un ayuntamiento.

Al tocar tierra en las costas del Golfo de México un 22 de abril, fue fundada la Villa Rica de la Vera Cruz siendo el primer municipio legalmente constituido en la Nueva España. A partir de ese momento Hernán Cortés se convertiría en Capitán General de las tierras que habría de conquistar de mano del Imperio Azteca junto con todos sus dominios.

Polémica y discrepancia entre los historiadores de La Conquista siempre ha existido, más eso no es el tema que no atañe. El municipio fue la primera forma de organización política que habría de regir la nueva realidad de México tras la venida de los españoles, y resulta que permanece vigente después de quinientos años.

Una vez que fue lograda la Independencia Nacional, el país habría de pasar por un largo proceso de prueba y error para que al fin se consolidara el sistema republicano y federal. Sistema que fue copiado de las ideas de los padres fundadores estadounidenses y que por su propia naturaleza anglosajona no incluía al sistema municipal; lo anterior queda demostrado al encontrar que en la primera constitución mexicana (1824) no se reconocía la existencia de municipio como uno de los niveles de gobierno.

Es precisamente en la Constitución de 1857, cuando surgen los tres niveles de gobierno dando vida jurídica al municipio, situación que permaneció vigente en la voluntad del Congreso Constituyente de 1917. Y es aquí cuando resalta la necesidad y la importancia de su existencia, como ese ente de organización política y social que sigue después de la familia; haciendo referencia a que la comunidad entendiéndose como el conjunto de núcleos familiares se organiza para satisfacer las necesidades básicas colectivas.

Es por eso que hoy celebramos el origen del Municipio en México, y por tal motivo hoy más que nunca es apostarle a la defensa de su libertad dentro de sus facultades y campo de acción, puesto que es el único órgano político-administrativo donde puede existir el diálogo entre los gobernantes y los gobernados.

jleonlaradiaztorre@gmail.com

@ChemaLeonLara