La última del año

Nos encontramos a un par de horas de dar cierre a un año más de nuestra existencia. Tras figurativamente quebrarme la cabeza e intentar resumir el año 2015 en una sola palabra, creo que no puede existir mejor conclusión para ello que la palabra APRENDIZAJE. Seguro estoy, fue para todos un año lleno de aprendizajes que se vieron forjados por grandes fracasos pero aún mayores éxitos.

Tras analizar los más de 40 textos que llegaron a sus manos gracias a Dios y a la oportunidad que me brinda cada semana El Heraldo de Aguascalientes, me resulta sumamente interesante observar cómo sucedieron tantas cosas en un año. Observamos y comentamos en este espacio importantes reformas legislativas que se llevaron a cabo por parte de nuestros legisladores tanto locales como federales, abarcando temas tan diversos como el divorcio incausado (sin expresión de causa) o el planteamiento que sigue sobre la mesa acerca del sistema nacional anticorrupción.

Recorrimos y analizamos los complicados procesos de designación de jueces constitucionales por los que atravesó nuestro país y que seguramente traerán un 2016 con temas y resoluciones tan interesantes como el comentado en SAPIENS IUVENTUS sobre el consumo y producción de cannabis.

En nuestro amado Aguascalientes, vivimos transformaciones tan importantes que permitieron contar con la primera Fiscalía del Estado y fuimos parte de una lamentable laceración a la democracia por parte de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que dio pie a la inexplicable y milagrosa numeralia que salvó y otorgó un millonario presupuesto al Partido del Trabajo.

El 2016 promete mucho, nuestro México y Aguascalientes vivirán momentos decisivos e importantes que requerirán la participación de todos nosotros. Por mi parte, prometo que no dejaré de informar a todos los jóvenes sobre algunos de los temas jurídico-políticos que considere interesantes conforme transcurran los meses, y tengan por seguro que de ninguna manera dejaré de poner el dedo sobre el renglón acerca de las cuestiones que requieren nuestra imperante participación y fomenten que más jóvenes se interesen como auténticos ciudadanos.

Definitivamente, un nuevo año significa también un sinfín de nuevas oportunidades que aprovechar y encontrar, así que plasmo en estas líneas todos mis mejores deseos para que sea un nuevo año lleno de aprendizaje, amor, crecimiento, éxito, felicidad, salud y muchas sonrisas. Esperando me puedan y quieran seguir acompañando, no me queda más que despedirme en esta ocasión y agradecerles el favor de su lectura en este último día del año dejándoles como reflexión final que aún hay mucho por hacer y necesitamos seguir trabajando por consolidar y lograr el futuro que queremos.

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