Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

La tercera ola es el título de un extraordinario libro que Alvin Toffler publicó en 1987 y el cual hoy tiene gran valor y vigencia por su contenido. El libro destaca, en sus páginas, tres momentos históricos de la humanidad: La primera ola que se refiere a la Revolución Agrícola. Los seres humanos, después de miles de años, abandonan la vida nómada, superan la caza y la pesca y hacen florecer la agricultura y con ésta surgen el comercio, las primeras aldeas, los tejidos sociales en sus etapas primitivas; en pocas palabras, nace el concepto de trabajo y comienza el crecimiento demográfico. La segunda ola es la Revolución Industrial, en la que hay nuevas formas de producir los bienes, las producciones son en cadena, hay nueva organización del mundo, se desarrollan nuevas tecnologías, se construyen grandes máquinas de vapor, barcos, ferrocarriles, automóviles, la imprenta, entre otras; la población aumenta de manera importante, se explotan los recursos naturales, la información es masiva; en síntesis, surgen los conceptos producir y consumir. La tercera ola emerge a mediados del siglo XX, es el futuro de las sociedades postindustriales en lo económico, social, cultural, político y familiar. Con la tercera ola, el mundo moderno está emergiendo del choque de nuevos valores y las nuevas tecnologías, de nuevas relaciones geopolíticas, de nuevas relaciones económicas, técnicas, en el trabajo, en las familias, en los nuevos estilos de vida y en las formas de comunicación. La dinámica de la comunicación hoy es de varios a varios (en temas especializados) a través de numerosos canales de televisión por cables y satélites y por la enorme capacidad de las computadoras. Por tanto, hoy se necesitan nuevas ideas y nuevos conceptos orientados hacia situaciones inéditas y hacia la solución de problemas que resultan de los cambios que a diario tienen lugar. En otras palabras, hoy (en la tercera ola de la humanidad), se requiere el uso y dominio de la computadora y el internet, de la ciencia y la tecnología, para poder avanzar en todos los órdenes de la vida. De no ser así, quien no domine lo fundamental de la ciencia y la nueva tecnología, dice Alvil Tofller en su libro, “será un analfabeto en el siglo XXI”.
¿Qué se debe hacer para que la sociedad mexicana, y particularmente la de Aguascalientes, transite hacia la modernidad en los distintos campos de la vida humana? Las autoridades, los intelectuales, las instituciones y grupos sociales (principalmente de jóvenes), han iniciado el reto de pensar, de aprender, de hacer, de resolver problemas, de recrearse y de vivir, de acuerdo con la ciencia y la nueva tecnología; pero falta mucho para que estos saberes y las nuevas herramientas lleguen a todos los sectores sociales, de todas las edades y de todos los niveles socioculturales con el fin de que todos tengan las mismas oportunidades de mejorar su calidad de vida. Este es el desafío del presente y del futuro inmediato. Y a propósito de las campañas políticas que se están desarrollando, en el caso de Aguascalientes, ¿quiénes, de los candidatos, han estado presentando propuestas acerca de la ciencia y la tecnología, como medios para lograr un desarrollo integral y moderno de la Entidad? La mayoría de los candidatos a gobernador han hecho algunos pronunciamientos generales al respecto; en cambio, Lorena Martínez es la candidata que tiene una mejor visión y la idea más integral acerca de la ciencia y la tecnología para el mejoramiento económico, laboral, social, cultural y familiar, entre otros aspectos. Y para ello propone, desde preescolar, el aprendizaje del inglés, el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica, de los laboratorios de ciencias y el uso cotidiano de las computadoras y el internet, en la vida escolar del subsistema de educación básica; como punto de partida para que en los niveles educativos superiores se consoliden, y que los egresados de estas instituciones, así como las sociedades del conocimiento que se organicen, puedan aplicar estos saberes en los campos de la vida; en beneficio de las familias y de la sociedad en general. No faltan detractores, quienes con la mente obnubilada cuestionan que seis años no son suficientes para un proyecto de esta naturaleza. A lo largo y ancho de la historia, ningún país, ningún estado, ninguna sociedad, se ha construido o se ha transformado en seis años. La sociedad, como la mexicana, se ha construido con el esfuerzo de varias generaciones y de muchas administraciones. La virtud de un gobierno es concluir lo que es factible y necesario en una administración y poner el cimiento de una obra que ha de ser para beneficio de generaciones por venir. Es deseable que se supere el analfabetismo tecnológico del siglo XXI.