La sal, el enemigo silencioso y mortal

Causa hipertensión arterial y otros males

En virtud de que la sal es un enemigo silencioso para la salud, cada vez más restauranteros siguen las recomendaciones de las autoridades de salud, en el sentido de no poner saleros en las mesas, sólo que el cliente lo solicite, porque el simple hecho de tener enfrente el dispensador, hay quienes recurren a él sin necesitarlo; hay quienes antes de probar la comida, le ponen sal.

El consumo de sal en México es casi el doble de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), hábito que contribuye a la retención de líquidos en el cuerpo y a diversas enfermedades como la hipertensión, insuficiencia renal y otros males, señaló la nutrióloga Magali García Gómez, responsable estatal de nutrición, del ISSEA.

Los organismos internacionales de la salud recomiendan que el consumo de sal sea de uno a tres gramos por persona al día, y es importante respetar esta cantidad ya que nos ayudará a prevenir enfermedades futuras que podrían disminuir nuestra calidad de vida.

García Gómez comentó que la sal es un elemento químico que se encuentra en la naturaleza y que es necesario en el mecanismo del cuerpo humano para producir energía y regular la hidratación.

Sin embargo, es elemental que se respeten las cantidades recomendadas por los especialistas en el tema, ya que si no se consume nada nos puede llevar a la pérdida de líquidos y tener una deshidratación y, por el contrario, si el consumo es excesivo, nos llevará a padecer hipertensión y otras enfermedades.

Mencionó que en nuestra sociedad como en muchas partes del mundo el consumo excesivo de sal pertenece más a un mal hábito que se ha arraigado con el paso del tiempo, que a un asunto de sazón en la comida; antes de probar el platillo, le ponemos sal.

Hay que hacer conciencia respecto al consumo adecuado de este mineral, ya que ayudará a prevenir muchas enfermedades en el futuro y a mejorar la calidad de vida de las personas.

Así mismo, al consumo de alimentos frescos como frutas, verduras y granos, así como evitar el consumo en demasía de sal en la preparación de los alimentos; consumir de 2 a 3 litros de agua natural por día y realizar actividad física por lo menos 30 minutos diarios.