Noé García Gómez

Rousell Toraya Pedroza*

La evolución de la educación en el Estado de Aguascalientes en los últimos 60 años ha sido vertiginosa, es notable el cambio en el área de la educación en general y en específico en el ámbito superior. Los fundamentos teóricos en relación al papel de la educación se modificaron y se desarrollaron por encima de las propias prácticas de la enseñanza y aprendizaje en el aula. Uno de esos fundamentos teóricos es el Modelo de la Educación Basada en Competencias, el cual ha sido propuesto por la Secretaría de Educación Pública como parte fundamental en la enseñanza-aprendizaje en las distintas Instituciones de Educación Superior (IES) del Estado de Aguascalientes.

En 1998 la UNESCO estableció, en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, que era necesario propiciar el aprendizaje permanente y la construcción de competencias adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de la sociedad. Asimismo, señaló que las principales tareas de la educación superior han estado y seguirán estando ligadas a cuatro de sus funciones principales:

– Una generación con nuevos conocimientos (las funciones de la investigación).

– El entrenamiento de personas altamente calificadas (la función de la educación).

– Proporcionar servicios a la sociedad (la función social).

– La función ética, que implica la crítica social.

La UNESCO la define en (1996) como: Una competencia es el conjunto de comportamientos socioafectivos y habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente un desempeño, una función, una actividad o una tarea. La educación basada en competencias es una nueva orientación educativa que pretende dar respuesta a la sociedad del conocimiento.

En México, dicho Modelo fue propuesto por la Secretaría de Educación Pública y entró en vigor de manera oficial a la educación superior a principios del año 2000. Desafortunadamente, y como suele suceder con muchas postulaciones teóricas sobre educación, dicho modelo no ha terminado por consolidarse y al contrario se ha desvirtuado, sobre todo en el papel del docente.

De acuerdo al Modelo Basado en Competencias, en general las funciones de un docente son: Actividades Docentes. (Mediación frente a grupo), Tutorías. (Acompañamiento académico), Gestión Administrativa. (Planeación y seguimiento de la asignatura) Generación del conocimiento (Investigación científica). Sabedores de que para otorgar una educación de calidad para los alumnos, se tendría que generar condiciones para maestros de calidad.

En cuanto a la planta docente podemos decir que si bien se ha incrementado el número de profesores con estudios de posgrado y que se les dan medianas condiciones de estabilidad. Sin embargo, parece generalizarse un modelo de trabajo académico que se ha orientado por la acumulación de grados escolares, que una vez incorporados a la planta docente permanente se les descarga tareas administrativas y secretariales, que por si fuera poco, pero no en todos los casos, no se cuenta con las condiciones para desarrollar estos últimos aspectos mencionados y, en la mayoría de los casos, se ha desalentado el trabajo docente, investigación y tutorías, por estar preocupados en llenar cientos de formatos o realizar y entregar múltiples oficios.

También están los profesores de asignatura los que Gil Antón llama profesores de tiempo repleto y que describe puntual e irónicamente ¿Quién se hace cargo de la docencia en los primeros años de los estudios superiores, y muchas veces a todo lo largo de ese nivel? El resto: los llamados por horas. Y, en efecto, son un resto: 255 mil maestras y profesores. Imparten 7 de cada 10 cursos que se ofrecen. De nuevo, los códigos postales son variables en este grupo. Una cantidad no menor son profesionistas que se ligan con la docencia ya sea para completar ingresos o por otras razones, pero tienen su espacio laboral de referencia fuera de las IES, y en él obtienen la parte fundamental de sus ingresos. En otros casos, se trata de personas que contribuyen al gasto familiar impartiendo algunas clases dado que pueden realizarse en horarios compatibles con otras obligaciones laborales no reconocidas como tales. Pero hay miles y miles de colegas que acumulan tantas clases como pueden, les interesa la vida académica y a eso se dedican en condiciones muy precarias. La mayoría gana entre 50 y 90 pesos por hora/pizarrón. Sus contratos son inestables, no tienen derecho a ingresos adicionales ni a sabáticos o lujos similares. Las autoridades no los consideran realmente académicos, pero aprovechan su empleo intensivo como la base de la educación superior nacional. Ninguno es marxista ya. Imposible: lo peor que les podría pasar es que arribara la sociedad sin clases. ¿De qué vivirían? Los tiempos repletos ahí están. Baratos. Con ilusiones unos, hartos otros: quemados muchas veces por tantos años girando. Cansados. Los jornaleros del gis y el borrador salen temprano. Madrugan los peones. A darle.

Existiendo esa otra realidad y es que en el Estado la mayoría de las instituciones públicas no cuenta con mecanismos adecuados para la renovación del profesorado joven y contribuya a un sano relevo generacional; pero tampoco con planes de retiro y jubilación dignos para los constructores del sistema que hoy dignamente tenemos. Por lo que nos encontramos con una dicotomía en la educación superior,  por un lado busca generar que un mayor número de jóvenes asista y permanezca en las aulas universitarias hasta la conclusión de sus estudios, pero el otro, pone obstáculos o poco se ocupa en garantizar las capacidades, la superación y el reconocimiento de la planta de profesores.

En el Estado de Aguascalientes coexisten distintos sistemas y subsistemas de IES, tanto públicas como privadas, y en general aplican dicho modelo educativo, desafortunadamente, y como ya se mencionó, se ha desvirtuado y el Profesor en lugar de ser el motor del desarrollo educativo se ha convertido, en muchos de los casos, en un profesionista administrativo, dejando de lado su actividad docente y de investigación.

De esta manera algunos aspectos que las autoridades podrían considerar para reivindicar la labor docente de los profesores de educación superior, centrándose en la esencia de su tarea: la docencia y la investigación como con los siguientes aspectos:

– Asignar un mayor número de horas de las funciones docentes a la generación y aplicación del conocimiento (Investigación científica).

– Fomentar y apoyar a los profesores en la aplicación de desarrollos tecnológicos en organizaciones públicas y privadas.

– Asignar un mayor número de horas para la preparación, seguimiento y evaluación de las clases frente a grupo.

– Inversión en la capacitación técnica y pedagógica del profesorado.

– Apoyo en desarrollo de posgrados. (Descarga de horas frente a grupo, de gestión académica y apoyo económico en becas)

– Eliminar la función administrativa del docente (Actividades propias de Control Escolar y de las Direcciones Académicas, tales como: Formación de grupos, seguimiento administrativo de los alumnos, informes y reportes técnicos, adquisiciones de insumos, etc.) Asignar de ser necesario,  dichas funciones administrativas a las áreas propias de cada universidad, contratando personal si es requerido para estos fines.

– Generar un mecanismo para dar cierta estabilidad e incentivos a los profesores de asignatura, donde se les reconozca su esfuerzo y contribución, además de que les sea considerado las horas extras que no están frente a grupo pero en labores académicas para el desarrollo de su responsabilidad docente.

Muchos son los desafíos que enfrenta la educación superior en el estado, pero también vemos una gran voluntad por parte de las actuales autoridades y las que están por tomar las riendas. Por lo que es necesaria una rearticulación de esfuerzos para la construcción de estrategias integrales que permitan una educación superior de alto impacto tanto para el alumno como para los maestros.

Twitter: @noeg2

*El presente documento es parte de un trabajo realizado por la RED DIA (Red de Docencia e Investigación Academia que agrupa docentes e investigadores de educación media y superior en el Estado)