Saúl Alejandro Flores

La semana pasada tuvo lugar en Aguascalientes un evento que sobresale para el interés del ambiente hídrico, es decir la Reunión Nacional de Infraestructura Hidráulica de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, contando con la presencia del Director General de la Conagua Roberto Ramírez de la Parra, así como diversas personalidades y especialistas del sector agua. Cierto que a simple vista puede pensarse que es exclusivamente hidráulico por tratarse de infraestructura, pero no es así, ya que la hidráulica viene a ser uno de los componentes principales en lo que debe ser una auténtica política hídrica.

La semana pasada en este espacio, comenté acerca de los temas relevantes que suelen olvidarse y paradójicamente las cosas positivas suelen olvidarse, cierto que no debe caerse en el llamado triunfalismo, que las acciones y logros requieren continuidad para que los esfuerzos realizados con anterioridad no sean en vano, pero hay infraestructura que ha jugado un papel importante en el desarrollo en su momento y de acuerdo a los cánones de la época, porque también es un hecho que la visión y necesidades cambian intempestivamente ante lo que se pueden denominar como problemas emergentes, (es decir, aquellos que nunca nos imaginamos), es el caso del cambio climático, de contaminantes que no imaginamos, o en el Aguascalientes de principios del siglo XX que no se imaginaron que el agua tendría un problema con el abatimiento de los acuíferos.

Así como en la época virreinal se construyeron obras de ingeniería destacada como cajas de agua y los famosos túneles que ahora son leyenda, como las “cuevas de Juan Chávez” que fueron obras de infraestructura hidráulica fundamental en su época, más allá de algunos de los mitos.

Pues bien, volviendo ahora con el tema de la reinyección de agua tratada al acuífero como uno de los proyectos piloto emblemáticos que se habló y que por cierto ya lleva algunos años, recuerdo el programa piloto Lerma-Santiago-Pacífico primera parte “Análisis de alternativas para el uso sustentable de agua en el mediano y largo plazo” documento fechado el 22 de febrero de 2010, entre los aspectos que trata sobre Aguascalientes, concluye la dificultad y realidad que presenta la región sobre el Acuífero del Valle de Aguascalientes, a la par en ese tiempo que estuve coordinando los trabajos de políticas públicas para la CEA Jalisco, y se comenzaba a realizar un estudio previo para reinyectar agua tratada en Ocotlán, tema que abortó entre otros proyectos gracias a los Juegos Panamericanos entre los muchos proyectos que fracasaron en el marco de dicho evento.

Un año después en este mismo espacio mencioné que una alternativa y digo una dentro de muchas para comenzar a realizar acciones concretas que frenen el problema era la reinyección de agua tratada.

Por fin se habla de consolidar este proyecto en una política y un proceso estable, falta ver o revisar los pormenores del mismo, los mecanismos de seguimiento entre otros de constatar que en efecto el agua que se reinyecte cumpla con lo establecido en la norma 014, y más que agua, todo el proceso, así como avalado por una política institucional, con todos los procesos que corresponden para que no sea sólo una moda. He mencionado que esto sería tan sólo un apartado, pues basta decir que el problema local no podrá solucionarse solamente con la reinyección de agua tratada, pero tampoco se solucionará si se realizan las otras acciones y se prescinde de la reinyección.

Podemos decir que la reinyección es uno de los componentes principales que deben conformar una política hídrica en Aguascalientes, porque es evidente que una infraestructura pertinente y ambiciosa en visión es fundamental no sólo para mejorar la calidad de los servicios, sino para preservar el recurso agua, en síntesis la infraestructura es más que necesaria, pero esta debe ir acorde para lograr que pueda ejecutarse el saberla maniobrar desde que se proyecta conociendo el funcionamiento de la mecánica que incide desde el Programa Nacional de Infraestructura para el caso que nos ocupa estaríamos hablando del 2014-2018.

En otras ocasiones les he mencionado que la reinyección al acuífero sería más amable que construir presas y apostarle al trasvase con los conflictos que le son inherentes, utilizaré una ejemplificación muy sencilla, ya que construir una presa de gran capacidad de almacenamiento tiene costos de miles de millones de pesos, en cada una de sus fases, así como el enorme impacto ambiental que representa, por ende, insatisfacción social. En cambio un acuífero es a fin de cuentas un embalse natural, aunque subterráneo, es decir, el espacio ya está dado, es importante aclarar como lo he dicho en este espacio que no se trata de un “aljibe enorme”, pero es un espacio que puede albergar bajo ciertas condiciones gran cantidad de agua.

Ahora bien, no se trata de verlo como una obra simple de abrir un hoyo y vaciar agua tratada bajo parámetros de norma, el proceso de reinyección reviste diversos subproceso por así llamarlo, cada uno integrado también por diversos componentes y acciones que son indispensables para que el agua al final del trayecto sea compatible con el agua que se encuentra en el acuífero, y esta agua también requiere tiempo para su disposición. Hablar de reinyección no es sólo dar una charla de café, es un proceso complejo como advertí y lo demuestran las diversas experiencias mundiales, pero aquí aparece un matiz específico y es que en Aguascalientes deben establecerse mecanismos propios, por la simple y sencilla razón de que las condiciones de suelo son distintas a otros lugares, y debe cuidarse por supuesto la calidad del agua que llega. Apostar a la reinyección no es descabellado, es importante y por ello es indispensable cuidar el proyecto y el proceso. Porque estas serán acciones que permitirán que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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