Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

La semana pasada iniciamos con los primeros análisis del nuevo diseño curricular que la Secretaría de Educación ha presentado, en el contexto de la Reforma Educativa; y entre las propuestas destacan la creación del área de desarrollo emocional en preescolar y primaria; la integración de ciencias naturales con tecnología en primaria y secundaria y, lo más polémico, la desaparición de tecnologías (talleres) en secundaria y la disminución de horas en biología y formación cívica y ética. ¿Qué implicaciones tienen estas medidas?
Las tecnologías como industria del vestido, carpintería, electricidad, computación, secretariado y todas las demás que se imparten en las escuelas, son muy útiles para los alumnos que egresan de secundaria y que no pueden continuar estudiando, pues estos jóvenes se dedican a las actividades aprendidas en los talleres mencionados, logrando algunos ingresos económicos mientras encuentran otras opciones, o bien pueden dedicarse, indefinidamente, a la misma ocupación si su vocación está en el oficio que desarrollan y económicamente les reditúa lo necesario para llevar una vida decorosa. Las habilidades y destrezas desarrolladas en estos talleres, también son muy provechosas para los alumnos de escasos recursos que continúan sus estudios; toda vez que, fuera del horario escolar, buscan un medio empleo en lo que saben hacer para ayudarse en los gastos escolares. Y para los alumnos, en general, las tecnologías son serviciales porque pueden construir, confeccionar o componer algo de su persona o de su hogar. Suprimir, entonces, las tecnologías en las secundarias es un golpe, principalmente, para los estudiantes de escasos recursos; contradiciendo el espíritu de la Reforma Educativa que tanto insiste en la equidad o en apoyar más a los grupos vulnerables. Para evitar esta paradoja y por su utilidad, las tecnologías deben seguir funcionando. Pero si ya es una decisión tomada, entonces ¿qué va a pasar con los docentes de las tecnologías? Las autoridades dicen “serán reubicados en las asignaturas vacantes”. De ser así, pongamos por caso: el maestro carpintero, en su época fue contratado por sus habilidades y destrezas en el oficio, pero su preparación académica apenas es de primaria o secundaria. Al ser desocupado en lo que fue contratado, ahora se le reubicaría en matemáticas, química, inglés, desarrollo emocional, historia o en otra u otras materias vacantes (con la agravante de que se le puede reubicar en dos o tres escuelas para poder cubrir las horas de su nombramiento). Este maestro que no tiene dominio de conocimientos, ni la pedagogía, ni la didáctica, en las nuevas asignaturas que se le encomienden, ¿podrá garantizar una educación de calidad? Y cuando sea evaluado en su desempeño, ¿podrá resultar idóneo en las asignaturas que no son de su perfil? El panorama no es nada halagüeño, esta medida va a provocar severos problemas laborales, académicos y emocionales, al interior de las escuelas; de tal manera que en lugar de mejorarse los aprendizajes, habrá serios trastornos en los servicios. Mientras esta medida se pone en marcha en 2018, la Secretaría de Educación y la autoridad educativa estatal deben reconvertir al personal de tecnologías (que son miles), no con cursos de unas cuantas horas, sino profesionalizándolos, modular o semestralmente, en las asignaturas que más se requieran y en las que estos docentes manifiesten interés y cualidades. Para ello, debe haber recursos suficientes y hacer convenios con instituciones superiores para llevar a cabo esta empresa. Reubicar a estos maestros en otras asignaturas, sin previa formación pertinente, es lo peor que se puede hacer con estos docentes y con los alumnos; y este no es el propósito de la Reforma Educativa.
En relación con el área de desarrollo emocional y la integración de ciencia y tecnología, es lo mismo que el caso anterior: si a los maestros no se nos capacita, previamente y de manera efectiva, no se pueden esperar buenos resultados en las escuelas. Y no sería por falta de esfuerzos de los docentes, sino porque la Secretaría de Educación y la autoridad estatal no brindan las capacitaciones necesarias. Esperamos que las autoridades asuman sus responsabilidades, pues los maestros estamos en disposición de asumir las nuestras.
NOTA IMPORTANTE: los consejos técnicos escolares, en las sesiones de agosto y septiembre, tienen derecho de aceptar lo que consideren bueno y factible del modelo educativo y del planteamiento curricular; y también tienen facultades de proponer modificaciones y de sugerir otras opciones que mejoren los servicios académicos de las escuelas. ¡Aprovechen las oportunidades!