RODRIGO AVALOS ARIZMENDI

Tremendo el grillerío que se traen en todos los partidos políticos, por los mordiscos, las tarascadas, las amenazas que han empezado a desatarse. Los demonios se soltaron luego de la jornada electoral del domingo pasado. Y llama mucho la atención no que haya un pleito interno en el Partido Acción Nacional derivado de la búsqueda de la candidatura presidencial el próximo año, porque eso es natural en todos los partidos políticos y en algunos momentos se hace de una manera cuidadosa, en otros de manera estridente, pero en este caso en el PAN se hace de una manera sui generis por la naturaleza de quien está protagonizando lo que podría llamar alguien “La rebelión contra la presidencia de Ricardo Anaya” y que es la señora Calderón. Margarita Zavala de Calderón por su propia iniciativa o por aliento y sugerencia o estímulos de sus cercanos, entre los cuales el más cercano, sin duda, es el ex presidente Felipe Calderón, un día pensó: “¿Y porqué yo no? ¿Verdad Felipe? Y Felipe seguramente, que es un hombre devoto de su familia y de su señora esposa, le dijo: “Sí, yo creo que sí, y de pasadita iniciamos la presidencia dinástica de la república mexicana”, cosa que no se le había ocurrido ni al más reeleccionista de los priístas, porque Álvaro Obregón por lo menos se ganó la reelección después de ganarse unos cuantos balazos en la revolución y de perder hasta un brazo. Los Calderón empezaron a trabajar la candidatura de la señora y llama mucho la atención, independientemente de las muchas cosas justas que ella dice que haya tenido esta gran repercusión, no solo mediática sino también política, porque si uno revisa quién habla, la señora que habla es una más, hasta el día de hoy, de los militantes tradicionales del Partido Acción Nacional, no se trata de una ex gobernadora, no se trata de una ex legisladora de alto lustre, pasó por la Cámara de Diputados, como pasan 500 personas cada legislatura, no ganó una elección, no ha tenido una Secretaría de Estado, no ha tenido una función destacada en la vida pública, y sin embargo, quizás por la cercanía con su esposo, todo lo que ella dice tiene una gran repercusión. A media semana legisladores de Acción Nacional le advirtieron “con el debido respeto” que no se equivoque al amenazar a su Partido para que se defina en menos de un mes a la que va a ser su candidata o su candidato a la presidencia de la república en el 2018. Dijeron que no se vale que en este momento Margarita venga y los divida. Nuestro paisano Fernando Herrera, junto con Federico Dôring, dijeron que así no se consigue una candidatura: “Si algo nos enseñó López Obrador en este forzado proceso electoral es que no es con un ultimátum como se consigue hacer alianzas”. Es importante comentar que este no es el primer ultimátum de la familia Calderón. Margarita Zavala ya había dado dos anuncios de ruptura. El primero fue cuando ella dispuso, sin tener autoridad interna para hacerlo, cuando se debería de conocer el nombre del candidato, a ella se le ocurrió y dijo “tal fecha”. Después ha venido amagando para erosionar la figura de lo que ellos llaman el jefe nacional o el presidente de su comité directivo pidiendo que se defina, que se decida él, que ya no esté saliendo en los anuncios de la televisión, que no tome en su favor los tiempos del Partido, y en este sentido en el reciente consejo, nos debemos de acordar, que Felipe su esposo también amenazó con salirse, distanciarse o por lo menos no participar con la enjundia y la experiencia que le da su condición de ex presidente. Y ahora su señora nos vuelve a decir lo que ya había dicho hace bastante tiempo, que sí el Partido no la tomaba en cuenta ella podría buscar una candidatura independiente para luchar por la presidencia de la república, porque como todos sabemos “ella le tiene un profundo amor a México, ella no tiene ambiciones de tipo personal, en su familia no hay ningún tipo de codicia política, ella simplemente está dispuesta a sacrificarse por la patria” y nosotros los ciudadanos lo debemos celebrar por la patria, pues imagínese usted de que dimensión debe ser el mérito de esta patria para concitar la posibilidad del sacrificio de una mujer como la señora Calderón. Mientras haya ese tipo de personas este país tendrá salvación. Pero mientras viene ella y nos salva, o no nos salva, a través de la candidatura de Acción Nacional, pues lo que dice Federico Dôring es absolutamente cierto: “Lo único que está sembrando es la división”. Y la división a estas alturas, de un Partido como el PAN, es realmente un tóxico para las aspiraciones de este partido de recuperar la presidencia que les quitó Enrique Peña Nieto.

Vamos a ver si la división se ahonda, si ella insiste en estos procedimientos. Ojalá que los consejos que le pueda dar el ex presidente sean consejos de concordia y no como los que él tenía cuando estaba en Acción Nacional que expulsó a Manuel Espino, y que cambiaba de presidente del Partido como si se estuviera cambiando de corbata, quitaba a Nava, quitaba a Germán Martínez, hacía berrinches, se peleaba con uno, se peleaba con otro, etc. Ojalá y Margarita tenga un ánimo de conciliación, pero hasta el momento ese ánimo conciliador no aparece por ningún lado.

 

LA PODREDUMBRE PARTIDISTA

 

Luego de la jornada electoral las protestas y acusaciones de fraudes electorales se han suscitado en cascada, lo cual no es nada extraño pues el asunto electoral en México es eterno, es un poco como las enfermedades autoinmunes, es una cosa perdurable. No vemos a las personas, como a las que integran esos grupos de intelectuales de teatro, de cine, de televisión, que metían estas grabaciones en las que uno tras otros hablaban en contra del PRI: “¡No le des tu voto al PRI! ¡Saca al PRI del Estado de México! ¡Ni un voto más!” Todas esas personas no se ven ahora con un ánimo incluyente, creo que ellos ya manifestaron de manera vehemente su rechazo a todo lo que significa el PRI y por consecuencia a toda invitación que pueda hacerles Del Mazo y que quizá lo haga en este momento en un intento de corrección política, pero los opositores seguirán siendo opositores, porque si dejan de ser opositores dejarán de ser la gente que nació en una opción política de oposición, desde que el PRI era un partido todo poderoso, que ya no lo es, porque no nos olvidemos que ahora han ganado con muchísimos votos menos de los que tenían hace seis años y muchísimo menor porcentaje del que pudieron holgadamente soñar en una cómoda victoria. El PRI no está en terrenos de resurrección plena con este triunfo, ni siquiera con el de Coahuila si se les llega a consolidar. Vienen de la derrota estrepitosa de los gobiernos estatales del período intermedio electoral. Han visto caer a sus mejores hombres y les siguen tiñendo los malos ejemplos de gobernadores que se corrompieron y que usaron el erario como si fuera su caja chica o su hacienda personal. Ojalá y Del Mazo logre un gobierno que permita quitarle todas las manchas y todos los estigmas y el lodo que cubre con mucha frecuencia la, imagen del PRI. Lodo que se han ganado a pulso porque nadie les inventó los defectos que tienen, nadie les inventó la podredumbre en la que se han manejado en muchísimas ocasiones y como la cereza del pastel ahí tenemos que a Roberto Borge, ex gobernador de Quintana Roo, lo pescan en Panamá después de andar a salto de mata.