En Aguascalientes estamos viviendo una experiencia nunca antes vista en el aspecto político: El destape, muy anticipado, de un buen número de políticos que aspiran a lograr la candidatura de su respectivo partido para la gubernatura y para la alcaldía. La ortodoxia política indicaba que los aspirantes esperaban los tiempos legales que marca la ley electoral para iniciar la lucha por alcanzar la nominación. A ello había que agregar que, por ejemplo, los priístas, más que respetar la ley electoral, respetaban las indicaciones de su partido, en donde la disciplina era factor fundamental para ser tomados en cuenta. En su momento quien fue el sempiterno jerarca de la CTM, Fidel Velázquez, dijo una frase que con el paso del tiempo se hizo clásica: “El que se mueve no sale en la foto”, la cual era clara indicación de que el militante que se adelantara a los tiempos y tratara de madrugar, en el pecado llevaba la penitencia y le era contraproducente. Y es que el PRI había logrado y mantenido la docilidad, disciplina partidista decían, de la militancia, a no moverse por voluntad propia. Los que se movían efectivamente, no salían en la foto, su castigo, por acelerados y ambiciosos, era no lograr la candidatura a los diferentes puestos de elección. Y esto era más estricto en las candidaturas para los cargos más relevantes, como presidente de la república, gobernador o alcaldes..

A nivel local los gobernadores priístas mantenían un control férreo de su partido. Desde nombrar, obvio, al presidente del CDE así como a los encargados de las carteras más importantes del partido tricolor, lo mismo que los liderazgos de los tres sectores priístas: La CNOP y la CNC. La CTM sí se manejaba, y se maneja, con autonomía en lo que a elección de dirigentes se refiere. Los gobernadores Enrique Olivares Santana, Francisco Guel, J. Refugio Esparza, Rodolfo Landeros, Miguel Ángel Barberena y Otto Granados, tuvieron un férreo control partidista, para bien o para mal. Por ejemplo en el sexenio de Granados Roldán hubo un problema importante cuando un grupo muy representativo de militantes, encabezados entre otros por Armando López Campa, formaron un bloque de priístas que pedían la cabeza de quién en ese tiempo era el presidente del CDE: Luis Fernando Muñoz, quien curiosamente había sido, en sus inicios partidistas, uno de los más cercanos a López Campa. El grupo se llamó UPA –Unidos Por Aguascalientes- y pedían la cabeza de Muñoz López, debido a los pésimos resultados electorales que había tenido el partido y que avizoraban una debacle todavía peor, cómo posteriormente sucedió, primero con el triunfo de Alfredo “Mosco” Reyes y la mayoría panista en el Congreso del Estado, y después con el triunfo del PAN, por primera vez en la historia de la entidad, que ganó la gubernatura y la alcaldía capitalina en las personas de Felipe González y Luis Armando Reynoso. Luis Fernando Muñoz dejó la dirigencia priísta y a pesar de que había dicho, cuando llegó a la presidencia del PRI, que quienes estuvieran en la dirigencia partidistas no buscarían ninguna candidatura de elección popular, él sí fue candidato a diputado local.

PEÑA NIETO EN LA ONU

El presidente Enrique Peña fue a las Naciones Unidas, y siempre, cuando un presidente mexicano va a la asamblea general, se considera que es un momento muy propicio para escuchar sus planteamientos, porque de algún modo es el posicionamiento del país frente a los acontecimientos internacionales, aunque muchos digan, ya ve usted que hay a quien nada le gusta, que los políticos mexicanos, cancilleres y presidentes, han utilizado siempre el foro de la ONU para hacer política local, o sea, la ONU es el mejor foro internacional para hacer política que repercuta en nuestro país. En esos discursos se refuerzan actitudes e ideas que tienen que ver con la política local, como por ejemplo en el caso ahora del presidente Peña, volver a referirse a lo que se refirió el día 2 de septiembre, o sea dos veces en un mes, a hablar de lo mismo, y es a alertar al mundo de los peligros del populismo. No sabemos si por el populismo se hable de Tsipras en Grecia o López Obrador en México. Pero el presidente van dos veces que menciona ese tema y condena esa forma de hacer política. Pero lo más llamativo de todo lo que se dijo en las Naciones Unidas, y que si tiene que ver con el mundo y con la ONU, es que México va a tener, a partir del 2018, un campo de capacitación para militares que formen parte de las fuerzas especiales de los llamados “Cascos Azules”. Ahí les van a instruir primero en las materias de la observación internacional y después en la acción, como cuerpos de paz.

Hay algo que siempre me ha parecido paradójico: la Organización de las Naciones Unidas, que hereda la función de la vieja sociedad de naciones y que tiene como única finalidad esencial –después tuvo otras adherentes, que se fueron agregando- impedir los conflictos bélicos. Tener un foro internacional de negociación; solución pacifica de las controversias; intervención diplomática multilateral a través de un consejo de seguridad, que casualmente lo forman los países que tienen mayor capacidad bélica. Militar y tecnológica. Son 5 países más 15 socios. Esos países son los que mandan en el mundo. Y luego tienen ahí a otros que les hacen la chamba. Son como los subsecretarios, y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Cuando hace falta, el Consejo de Seguridad es un paraguas, que por lo general se abre cuando no llueve. Pero cuando llueve…llueve. Y el paraguas del Consejo de Seguridad ni siquiera se toma en cuenta, como ocurrió cuando España y la Gran Bretaña, y los Estados Unidos, se aventaron contra Irak, abiertamente, por encima del Consejo de Seguridad de la ONU.

Para imponer la paz, la ONU, nacida para evitar los conflictos bélicos, tiene un ejército, un ejército si usted quiere light, un ejército de observación y de contención, no es un ejército de actividades militares abiertas. No tiene submarinos atómicos, no tiene bombarderos, no tiene armas. Pero lo que tiene es una presencia. Y México siempre se había rehusado a formar parte de eso, porque desde tiempos de López Mateos se dijo que el ejército mexicano estaba para cuidar a los mexicanos y que no tenía porque ir a meterse a otro lado si siempre habíamos abogado por la no intervención y por la solución pacífica y diplomática de las controversias.

No sabemos qué van a comentar ahora los que no quieren al presidente -aparte de que se trabó con la palabra “multilateralismo”-, que son algunos, los comentaristas profesionales. Le van a decir que si ese centro de adiestramiento no sería mejor usarlo para capacitar nuestras policías, que en cantidad de casi 400 mil elementos, son un desastre en casi todo el país. En México no se ha resuelto el asunto de las policías. Así mismo no se ha podido darle un marco jurídico de operación cotidiana, en materia de seguridad, al ejército. ¡Pero sí vamos a poder albergar y alojar aquí, un centro de adiestramiento internacional para las operaciones de paz de la ONU!

En lo personal no lo critico, pero ya verá usted que va a haber alguien, o muchos “álguienes” que lo van a criticar, porque últimamente todo lo que el presidente Peña hace es carne de desollamiento en las redes sociales.                                     Van a decir que si ahí, en ese centro de adiestramiento se va a enseñar a buscar desaparecidos, a identificar restos humanos, si las fuerzas de paz van a pasar por Tlatlaya, en fin. Van a decir muchas cosas que me parece que es poco mezquino señalarlas así, porque finalmente lo que México está haciendo es que está participando con la   multilateralidad amplia en un foro multilateral del cual formamos parte, como de la OEA, como de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y como todas las organizaciones internacionales que le dan sustento, fortaleza, reconocimiento al gobierno de este país. Por lo tanto es parte de las obligaciones internacionales de México.