RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Calientita se está poniendo la situación tanto en Acción nacional como en el Revolucionario Institucional, en lo que respecta a la designación de sus candidatos a la alcaldía de Aguascalientes. En el PAN se dio un vuelco inesperado cuando le dieron caballazo al Paquín González, que era el candidato amén de idóneo, el natural, para las ambiciones panistas, pues José Ángel González estaba muy bien colocado en el gusto de la ciudadanía. La mancuerna Martín Orozco-Paquín González era letal. Aparte de que volvían los tiempos en que la alcaldía de Aguascalientes se alternaba, un político un trienio, y el siguiente un empresario ¡y todos felices! Lo inesperado fue que cuando se baja del tren a Paquín González, se daba por un hecho que la candidata sería la ex diputada federal Tere Jiménez, pero ¡oh sorpresa!, saltó a la palestra la también ex diputada federal Alma Hilda Medina, mujer con una extensa experiencia en las lides políticas que además pertenece a uno de los grupos políticos panistas con mucha influencia al interior del partido. Fuerte y directas, con destinatario expreso, fueron las declaraciones de Arturo González, que mostró su total inconformidad por cómo se dieron las cosas y por cómo se les quiere dar solución. Obviamente no hay que descartar a Silvia Garfias, que ha luchado con denuedo por alcanzar la nominación. Hasta el día de hoy es una incógnita quien será la elegida.

En donde las cosas se pusieron tensas es en el PRI. Hay descontento latente entre algunos de los aspirantes que de golpe y porrazo fueron bajados del vagón de los precandidatos. Enrique Rangel era uno de los nombres que más sonaba. Se pensaba que por pertenecer al grupo del primer priísta del estado tenía una posibilidad de acceder al cargo. Es de sobra conocido que gobernador no pone gobernador… ¿pero alcalde? Y es que no hay que olvidar que pieza fundamental es tener al gobernador del lado del candidato a gobernador, y si no solo es cuestión de preguntarle a Martín Orozco como le fue hace seis años sin el apoyo de Luis Armando. Adrián Ventura era la carta más fuerte para la candidatura a la presidencia municipal. En este joven político se conjugaban varios factores que podían haber sido decisivos en el triunfo electoral, el primero, se le daba juego a uno de los grupos por antonomasia más importantes de la entidad, el grupo Olivarista. Segundo, el magisterio, vía Herminio Ventura, ex líder sindical de los maestros, apoyaría la candidatura. Y tercero, su militancia en el partido tricolor de toda la vida, se le daría la candidatura, como en el futbol, a alguien surgido de la cantera priísta, a uno de sus cuadros políticos más leales. Y cuarto, a quien siempre encabezó las encuestas que los diferentes partidos realizaron para sopesar las nominaciones, aunque al final de cuentas eso no contó.

Las precandidaturas están ahora en las personas del médico de niños Jesús Ríos Alba. Hombre sumamente decente y bien calificado por la sociedad. Definido desde siempre por el PRI. Que llega a la política por gusto y por su alto sentido de servicio social. Con su vida hecha económicamente hablando. Que acaba de perder una elección a diputado federal, la cual estaba perdida desde antes de la elección, pues le dieron el distrito más panista del estado. Se la jugó y ahora buscará la revancha. Alberto Viveros Lozano fue una sorpresa. Periodista radiofónico, probablemente el más destacado de Aguascalientes. Analista político atinado. Exitoso empresario editorial. Y sobre todo un hombre que ha venido desde abajo, miembro de una familia de la clase media, que a base de tesón y trabajo ha logrado colocarse como uno de los líderes de opinión. Lo interesante de esta pre candidatura y posible candidatura, es que Alberto no es miembro del PRI. Él se inscribió en el proceso interno priísta a invitación hecha desde hace seis meses, según comento él, de Lorena Martínez. Lo que nos indica que la ahora pre candidata al gobierno nunca dudó de su nominación, y que si invitó a Alberto es por algo. Como quiera que sea, habrá que ver para donde se inclina la “unidad” priísta, pues normalmente así se solucionan las candidaturas difíciles, de unidad. Aquí lo que se deberá aplicar de manera inmediata es la operación cicatriz, entre los aspirantes que no lograron llegar a la candidatura y han mostrado cierta inconformidad por cómo se dieron las cosas.

Como usted podrá ver, tanto en el PAN como en el PRI, hay inconformidades por los designios de las cúpulas partidistas, que normalmente siguen líneas de elección a conveniencia y no con la idea de ser fuertes en la medida que tengan una mística y respeten a su militancia.

 

GUERRERO, POZO SIN FONDO

 

El tema Guerrero sigue dando de qué hablar, y luego de las declaraciones del presidente de la COPARMEX en esa entidad recapacitamos que una cosa es ver o leer las noticias, y otra es sufrirlas en carne propia allá en aquellos, lugares, pero de cualquier forma no encontramos huecos para justificar que la gente tenga que armarse ante la falta de protección de las instituciones que el estado mexicano tiene, o sea el monopolio legítimo de la fuerza; sin embargo no funciona o cuando menos para esa gente no funciona y por ello toman esta decisión, radical para algunos, injustificada para otros. Sin duda es un tema provocador, de esos que tiene una doble interpretación, porque siempre tiene un doble punto de análisis y por tanto un doble juicio; y uno tiene que ser sumamente cuidadoso en entender la naturaleza de cada fenómeno social, para después calificar si los hechos están ocurriendo apegados a esa naturaleza, o no; o están despegados de la naturaleza propia de cada cosa.

Comenzaría dejando de dejar claro que la función primordial del estado es la protección de sus habitantes en el territorio que conforma ese estado. Esas son los tres puntos básicos: el territorio, la población y las instituciones. Si el estado no protege a sus habitantes, entonces tampoco tiene derecho de cobrarle impuestos, porque los impuestos son la garantía de funcionamiento de las instituciones públicas. Nosotros, ciudadanos, mantenemos el aparato del gobierno, para que nos de lo que nosotros necesitamos, que es: seguridad, confianza, atención, protección y después servicios. Y enseguida también la garantía de la vigencia de nuestros derechos como persona: el derecho a la vida, el derecho a la salud, el derecho a la educación, y todo lo que viene después. Si el estado no lo hace, independientemente de porqué no lo hace, el estado está fallando, y cuando el estado falla, alguien ocupa la función que el estado no está desempeñando. Tradicionalmente la gente tiene la costumbre de armarse. Eso es lo que sostiene, por ejemplo, el sistema militar interno de los Estados Unidos. La segunda enmienda proviene del derecho de los ciudadanos de armarse, cuando la independencia era cosa muy reciente en ese país y había que defenderla. Todo mundo se armó, hasta el día de hoy. Con las consecuencias que ya sabemos. En México hemos visto casos terribles, de ciudadanos que se arman para defenderse de una violación o falta de protección del estado. Al final de cuentas, la guerra cristera no fue más que eso, ciudadanos religiosamente indignados, por la supresión arbitraria de un culto, que defendieron su fe, con las armas en la mano. Independientemente de quien les haya ayudado a estimular esta actitud. En Michoacán acabamos de vivir una negra experiencia de las guardias. El viejo régimen porfirista se sostenía con guardias blancas y las guardias blancas eran simplemente los pistoleros pagados por los patrones para impedir el ejercicio de los derechos, o de campesinos o de trabajadores. Por todas partes hemos visto el surgimiento de grupos paramilitares, sobre todo en América del Sur y en Centro América, con el pretexto de combatir la sedición, la guerrilla, o simplemente los movimientos independentistas locales. Ahora se supone que se arma a grupos en Guerrero para que defiendan ¿a quién? ¿A los empresarios? ¿A los dueños de los negocios? Pero nadie garantiza que solamente van a hacer eso. Nadie garantiza que una vez armados, de una mejor manera de lo que está armada la policía de los municipios, que ya vimos que no sirve para mucho, Acapulco tiene uno de los peores distintivos de clasificación violenta del planeta ¡y es Acapulco!, ¡A tres horas de la ciudad de México! Con vuelos, con turistas, con bares y restaurantes en la avenida costera. Pero allá adentro, en la profundidad de los pueblos pequeños de Guerrero, ¿Qué va a pasar con estas guardias? ¿Qué va a pasar con estos grupos armados? ¿Se engolosinarán como los lobos en el redil de las ovejas? Así pasó en Michoacán, asociados con unos narcotraficantes, a los cuales se suponía que tenían que combatir en el nombre de la decencia.

No podemos sustituir a las malas policías, por los buenos caballeros templarios. Eso es trastocar todo el orden institucional. Lo único que se puede hacer es forzar a las instituciones a que desarrollen su función con apego al derecho. Y una de las consecuencias del vivir con el apego al derecho es la eficacia judicial en la investigación, persecución y tratamiento judicial del delito. Si no se hace así, estamos tapando un agujero con la tierra de otro agujero. Y siempre tendremos una sociedad llena de hoyancos por donde se puede escapar no solo la confianza sino también la vida humana. Hoy estamos viendo en el país más casos de secuestros, la tasa de los homicidios a la alza, y estamos viendo que la presencia de miles de agentes federales en Guerrero no han resuelto hasta el día de hoy, el problema. Cada vez que se tiene que hablar de Guerrero se hace casi con la resignación del médico que está atendiendo a un paciente crónico, cuya condición se agrava hasta llegar a una fase terminal. Ya la crisis de violencia de Guerrero parecía haber tocado fondo, pero cada semana se encuentra un nuevo fondo. Y un nuevo paso hacia el fondo de un pozo al que no se le encuentra fondo.