RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

No hubo mucha sorpresa en el resultado de la elección del pasado domingo en el Primer Distrito de Aguascalientes. Desde que se tuvo noticias de que el resultado de la elección del 7 de junio, se había anulado, por los motivos de sobra conocidos, la población mostró molestia por el hecho y eso auguraba lo que al final aconteció el domingo anterior. El candidato del PRI, Gregorio Zamarripa había ganado con el 29.10% de los votos, seguido muy de cerca por Gerardo Salas del PAN que obtuvo el 20.89%, eran menos de setecientos votos, pero en la democracia se gana o se pierde con un solo voto. Cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación decidió que se volviera a realizar la elección en ese distrito, la población vio con malos ojos que se volviera a realizar un gasto extra en esa votación, por lo que conlleva, y su respuesta fue la de no acudir a votar, la prueba está que solo el 37% de los ciudadanos anotados en la lista nominal acudieron a sufragar, o sea que el 63% de los ciudadanos de ese distrito mostró un total desinterés en este proceso que les daría un diputado federal.

En esta elección del pasado domingo, y ya con la votación final, el PRI, solo, sin alianzas, perdió con el PAN por 88 votos. Ya con alianza, el triunfo panista se afianzó gracias a la alianza con el partido de los maestros, o sea el Nueva Alianza, que le dio 11,202 votos, para con ello llevarse de calle al candidato tricolor. Los priístas habían apostado al triunfo con su coalición con el Partido Verde, pero la triste realidad fue que los verdes, que van muy a la baja en todo el país, solo le acercaron 2,787 votos. Con esto el PAN ganó en los tres distritos pues mano a mano, o sea sin alianzas, obtuvo más votos que el PRI.

Al observar estos resultados recordamos como, hasta no hace muchos años, el PRI era el partido que por antonomasia era el amo y señor en los distritos de las zonas rurales, su fuerza estaba en mucho con los campesinos. Ahí estaba el voto duro priísta, el llamado voto verde y le llamaban así desde antes que existiera el partido de los González Torres. Verde por su relación con el campo. Ese voto era difícil de vencer para los partidos contrarios. Los campesinos y la clase rural eran fieles hasta límites insospechados a su partido, al PRI. De ellos se valían, por ejemplo, los candidatos a la presidencia de la república. Sabían que ese voto verde estaba más que asegurado. Y desde el inicio de las campañas se hacían cuentas alegres con ese voto. Para eso estaba el BANRURAL, para tenerlos contentos. Para asegurar con el paternalismo rampante a costa de las necesidades campesinas. Hoy, la gente del campo ha comenzado a abrir los ojos. No tan fácilmente se dejan comprar con una despensa, unas láminas o algunos sacos de cemento. Hoy los partidos antes hegemónicos, ya no van a la segura en las votaciones si no seleccionan a un candidato que tenga la simpatía ciudadana, la cual se gana en base al trabajo político y de servicio. Así mismo las cúpulas partidistas saben perfectamente que la marca importa, de ahí que los candidatos del PRI tengan que remar cuesta arriba, pues su líder máximo, EPN, a pesar de estar apenas a la mitad de su sexenio, es repudiado por todas las clases sociales del país, pues las promesas de un México mejor y más seguro solo quedó en eso: palabrería. Hoy, lastimosamente, hay más millones de ciudadanos en pobreza extrema. La inseguridad ha crecido en proporción casi insalvable. La corrupción volvió por sus fueros, como en la mejor época de esplendor priísta. El asunto de la famosa CASA BLANCA de Las Lomas cayó en la peor degradación y desvergüenza de lo que es el manejo de influencias con beneficios personales que caen en la más alta corrupción. La fuga del Chapo Guzmán es una afrenta que Peña Nieto y su equipo de colaboradores no se quitarán jamás. Si por algo les recordará la historia será por eso, por ineptos y corruptos.

Es obvio que el sistema político mexicano se ha vuelto absurdo e inoperante. El sistema está hecho para que no tengamos elecciones libres en México pues estamos metidos en un círculo vicioso, en donde los partidos políticos no sirven para nada y el sistema solo permite que los partidos sean los que cambien. ¡A los partidos políticos!

Así mismo no falta mucho para conocer a quienes serán los candidatos a gobernador en Aguascalientes.

En el PRI Lorena Martínez aspira a ser la abanderada. Está a unos días de dejar su actual encomienda para dedicarse de tiempo completo a obtener la nominación. Su avanzada ya tiene semanas en Aguascalientes picando piedra. De ella la ciudadanía ya conoce su manera de gobernar, pues no tiene mucho que terminó su trienio al frente de la alcaldía de Aguascalientes. Sin embargo otra de las cartas fuertes es Miguel Romo Medina, político priísta con dilatada trayectoria dentro de la política y el servicio público.

En el PAN las cosas sí se pusieron duras. A Martín Orozco, que iba en caballo de hacienda, de pronto le salió otro gallo: Toño Martín del Campo, quien hace dos años mantenía un perfil político no muy elevado, pero que con tan solo dos años al frente de la comuna ha realizado un trabajo más que excelente. Sus bonos se fueron para arriba como la espuma y ahora le está disputando la candidatura a quien lo llevó a la presidencia municipal. La ciudadanía lo ve con simpatía pues el alcalde está en su momento cumbre. Por ello ahora que se ha conocido que el candidato del PAN se designará en base a una encuesta pública y no al interior del partido, Toño será un rival de peligro para Orozco, que también tiene lo suyo y que en las encuestas ha salido con alto porcentaje de simpatía y conocimiento. Muy poco vivirá quién no vea quienes serán los próximos abanderados al gobierno de Aguascalientes.

 

EL CAMBIO CLIMATICO

En lo referente a la Cumbre del Cambio Climático, observamos que el tema es profundo y serio, tan lo es que el mismo Papa Francisco exhortó a los líderes reunidos en París para llegar a conclusiones que deriven en resultados concretos y no quede todo en buenas intenciones, como ocurrió con la pasada Cumbre de Tokio sobre el cambio climático, sobre este mismo tema.

El Papa Francisco le entiende muy bien a estos temas porque tuvo incluso una tesis, una carta pastoral, prácticamente una encíclica, sobre cambio climático la cual publicó recientemente que se llama “Laudato sí”, que quiere decir “alabado sea”, el cual es un conjunto de reflexiones y preocupaciones, sobre lo que está pasando con el equilibrio del mundo en cuestión física. Recuerdo, no se trata de un Papa pero sí de un hombre inteligente, un gran escritor mexicano, que se llamó Juan José Arreola, que tenía una frase en el libro Confabulario que dice: “El hombre es un hijo que se ha portado mal con su madre, a lo largo de toda la historia”. Recordemos que hay un mandato bíblico, del cual hemos abusado, como casi de todos los mandatos, y también como hemos abolido todas las prohibiciones. Porque dijo el Creador: “Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra”. O sea: Háganse muchos y dominen la naturaleza y aprovéchenla. Pero creo que la demografía ha sido el principal elemento para la depredación del mundo. La especie indudablemente más inteligente de la creación es el hombre. El hombre es tan inteligente que inventó a Dios. Lo cual ya dice que tan inteligente es. Pero es tan depredador que está a punto de acabar hasta con la obra de Dios. ¿Por qué? Porque los humanos hemos ido avanzando en la conquista del planeta solamente mediante la destrucción de las bases del equilibrio del mismo. ¿Qué hemos hecho con los bosques? ¿Qué hemos hecho con el suelo? Se cortan los árboles, se degrada la tierra, se erosiona el territorio, vienen las avalanchas, el agua no se detiene porque no hay árboles que lo impidan. Entonces todo se va por el peladero. Por lo tanto no hay recarga de los acuíferos; al faltar el agua, la poca que hay se contamina; hay mas usuarios de agua potable, y el desastre lo podemos ver, sin necesidad de ser grandes exploradores, solamente hay que aterrizar en la ciudad de México y ver que lo que fue una zona lacustre, con un perfecto equilibrio de aguas salobres y aguas dulces, peces, garzas, árboles, etc. hoy es una enorme mancha de cemento inviable para el progreso de la vida humana. ¿Qué nos estamos acabando el planeta? Por desgracia sí. Un hombre que subió al Everest decía: “Lo que nunca pensé imaginarme en la punta del Everest ¡Me lo encontré! –¿Que te encontraste?, le preguntan. “Me encontré botellitas de agua vacías, colillas de cigarro y me encontré condones usados”.

Todo ensuciamos. Todo lo echamos a perder. Y cada día somos más y ya vamos por 7,500 millones de habitantes, en un planeta que debería tener cuando mucho tres mil millones.