RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El próximo 5 de junio se celebrarán elecciones en 14 estados, considerando la elección para los constituyentes de la Ciudad de México. Va a haber por lo tanto mucha actividad, prácticamente un tercio del electorado nacional tendrá la posibilidad de salir a votar, y en este panorama estamos viendo mucho y muchas cosas no precisamente agradables.

Este proceso electoral tiene muchos ángulos sobre los cuales hay que fijar la atención. Empezaría por los más obvios, porque son tan obvios que a veces les miramos por encima. Esta elección de gobiernos estatales y autoridades menores, por así decirlo, va a definir el nuevo mapa electoral de este país antes del cambio federal de los poderes, o sea, es lo que será el prólogo o laboratorio de 2018, aunque algunos dicen que no, que no tiene nada que ver, otros lo ven como una circunstancia de plebiscito, como si fuera un referéndum y una calificación al actual gobierno federal, que va a orientar, según el juicio que tenga de este gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, su voto hacia el partido del presidente Peña, o desde ahora el voto de castigo reflejado en las elecciones locales. A ese voto de castigo están apostando obviamente los partidos que se oponen al PRI. Y con ese lastre de opinión, es con el que tiene que combatir el Partido Revolucionario Institucional si quiere descontaminar los procesos locales de la opinión del gobierno federal. Obviamente lo más sencillo es lo primero: echarle la culpa de todo al gobierno; seguramente porque en muchas cosas el gobierno tiene la culpa, y reflejar en una escala un poco más pequeña, la escala de los gobiernos estatales, que ese mismo desaseo de las finanzas públicas, de la corrupción, del tráfico de influencias, de la intromisión del narco, etc., no se va a repetir porque están los salvadores de la patria dispuestos, obviamente, a salvar a la nación.

Desde luego que las guerras sucias que han desarrollado los principales partidos en la entidad desaniman a la población e invitan a la violencia partidista. La muy sucia acción de filtrar una grabación en donde se maneja un supuesto apoyo del gobierno de Querétaro al candidato de Acción Nacional fue un acto ruin y deleznable.

Así mismo los golpes bajos al acusar al candidato a alcalde de que de ganar impondrá nuevamente las foto multas, a sabiendas de que eso causaría malestar general pues eso pega directamente en el bolsillo de los ciudadanos. Lo anterior es solo una pequeña muestra de la poca ética que están utilizando los partidos políticos con tal de ganar adeptos, desprestigiando de manera grotesca a los oponentes. Lo anterior solo, repito, desanima a los votantes a participar en la jornada electoral, pues saben que no hay limpieza en la contienda política. La estrategia política ha brillado por su ausencia. La misma parodia de debate electoral en que participaron los candidatos no enseñó a la ciudadanía nada nuevo. Fue más de lo mismo de toda la vida.

Pero mientras esa estrategia se da o no se da, hay dos estados verdaderamente catastróficos desde ahorita, gane quien gane: Veracruz y Tamaulipas. La pregunta es: ¿En este salpicadero, de eso que no se debe aventar a los ventiladores porque los mancha a todos, en dónde queda el elector? Yo diría que el votante está sometido a varias fuerzas, cuya concurrencia no habíamos visto de la misma forma en elecciones anteriores. Hoy el votante tiene que optar entre los partidos políticos tradicionales o la presión del crimen organizado. Sobre todo en Tamaulipas. El crimen organizado en Tamaulipas ya determinó quien no iba a ser el gobernador de ese estado hace seis años. Asesinaron al candidato del PRI, Rodolfo Torre Cantú. Y de una manera un poco extravagante, un poco para compensar su ausencia, se le pidió a su hermano, un hombre de menor capacidad política que el hombre asesinado, Egidio Torre Cantú, que fuera el candidato y posteriormente, al ganar la elección, que se hiciera cargo del estado, y hasta el momento no hemos visto que el estado haya salido de la circunstancia violenta, agresiva, dolida, peligrosa, en la que Tamaulipas ya lleva muchos años. Hoy el Partido Acción Nacional ofrece a un candidato cuyos antecedentes no son los mejores. Y en esas dos circunstancias los dos candidatos actuales, del PRI y del PAN, se trenzan en un pleito indigno, en el que, sobre todo el PRI, comete errores de párvulos: Presentar ante el ministerio público una denuncia contra el candidato del PAN, por lo que sea, utilizando como parte de la documentación probatoria, una fotografía manipulada. El photoshop en todo su esplendor. No importa si la tomaron de internet, o se las entregó quién sea, lo que importa es que es un documento tramposo, que no se sostiene y no es posible llegar a decir “nosotros mantenemos la acusación aunque retiremos la fotografía”. Eso me parece pueril e impropio de un partido político serio.

Me parece también que no se ha explicado con toda claridad el retiro de los tres candidatos, sobre todo porque uno de esos tres candidatos, no sé si también los demás, o solo sea el caso del de Hidalgo, Tamaulipas, que dijo: “A mí nadie me ha avisado nada, hasta donde yo sé todavía soy candidato”. Ahí hubo falta de aseo en los procedimientos de todo tipo dentro del partido. Y entonces empieza el mochadero de gente y ya quitan a uno y ya quitan al otro, y la cabeza del partido en el estado ya no tiene ninguna importancia, ya no sirve para nada.

El caso de Veracruz es muy parecido. El Partido Acción Nacional no puede pretender la moralización de la política veracruzana con Miguel Ángel Yunes como su candidato, seamos serios, es lo menos que se le podría decir al PAN. Esta guerra en el que todo mundo le levanta la cobija a las propiedades de las familias completas de Yunes, en donde todo mundo dice este señor tiene un departamento en los E.U. y aquí está la grabación de cuando lo estaba comprando. Lo anterior lo único que produce es una repulsión general hacia la clase política, que en este país está muy mal calificada, y peor calificada va a estar en la medida en que todos los días los propios políticos se esfuercen en mostrarnos su peor semblante, su peor conducta y actitud frente al interés general.

Hoy los ciudadanos dicen: ¿Por quién voto? Si los señores del Partido Revolucionario Institucional tiene dos ex gobernadores huidos en Tamaulipas; si el señor del PAN estuvo detenido en los E.U.; si el candidato del PAN en Chihuahua, Javier Corral, tiene dos hermanos procesados en los E.U. por narcotráfico; si en Veracruz no salen de los Porky’s para meterse con primos y hermanos y sobrinos y todos, en donde la suciedad llega hasta el codo, porque todo mundo tiene la mano metida. Y estamos viendo todo lo que pasa en todos los estados donde va a haber elecciones y el ciudadano dice: ¿Entonces, en donde está la solidez de un estado? Y si a eso le agregamos las dificultades de operación, porque estas son las primeras elecciones que se hacen al amparo de una reforma mal hecha, en donde el Instituto Nacional Electoral no sabe qué hacer con los órganos electorales locales, que quedan bajo su propia responsabilidad, donde el Instituto Nacional Electoral tiene como su peor enemigo al Tribunal Federal Electoral, que cada vez que ellos aplican la ley los otros les echan abajo, con una trompetilla, lo que están haciendo, aunque la letra de la ley diga lo contrario, como ocurrió en el caso de Zacatecas, como ocurrió con los anuncios promocionales de MORENA. Como ocurrió aquí en Aguascalientes con el Partido Movimiento Ciudadano.

Por lo tanto: ¿Qué estamos viendo? Estamos viendo un país desordenado. Se creyó alguna vez que el pasaporte para la vida democrática era única y exclusivamente la pureza electoral. Hoy la pureza electoral no se va a expresar, diría yo, casi en ninguno de los estados a los cuales aspiran gobernar los principales partidos, empezando porque nadie va a quedar conforme con los resultados, no se va a poder vencer la fiscalización como se debe, y los resultados de muchas de estas elecciones, sin que quepa la menor duda, van a acabar en los tribunales y entonces la judicialización del proceso electoral va a ser bastante engorroso y fatigante. Y la gente, que tiene muchos problemas en la vida cotidiana, no encuentra en la política la solución del problema, sino que ve a la política como el origen de todos sus problemas.

Ya lo dice Sun Tzu: “El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin combatir”.