RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

La campaña de proselitismo que está llevando a cabo Felipe González Ramírez, en su lucha por obtener la alcaldía de Aguascalientes ha ido creciendo poco a poco. La ciudadanía ha venido observando cómo Felipe ha integrado su planilla, con ciudadanos de diversos estratos sociales y actividades profesionales. Su mayor reto, él lo sabe, es ofrecer a la población una nueva y real opción de cambio. Poner fin al bipartidismo político. Y un ejemplo muy claro de esto es Enrique Alfaro, abanderado de Movimiento Ciudadano, quien rompió ese bipartidismo que se veía casi imposible en la capital jalisciense. Primero, en el 2009 Alfaro fue alcalde de Tlajomulco de Zúñiga, bajo las siglas del PRD y PT, logrando con ello el primer gobierno de izquierda en ese municipio. Y fue Alfaro quien prometió en su campaña electoral en Tlajomulco que de ganar se sometería a una evaluación a medio trienio, para que los ciudadanos decidieran si seguía o no al frente de la comuna, de acuerdo al trabajo realizado. El ejercicio para definir el sí o el no, a la revocación de mandato, se llevo a cabo en el año de 2011 y el 95% de los que votaron aprobaron su trabajo como alcalde, convirtiéndose de esa manera en el primer presidente municipal en realizar una consulta de ese tipo. Enrique Alfaro es hijo de Enrique Alfaro Anguiano, quien fue Rector de la Universidad de Guadalajara, por lo que también a él, comentó, como a Felipe, los comparan con sus padres.

Alfaro, hombre joven de 42 años, es actualmente el alcalde de Guadalajara, y en el año de 2012 le faltó poco para ganar la gubernatura, frente a Aristóteles Sandoval, pues obtuvo el 34 % de la votación frente al 38% de Aristóteles, quien para esta elección fue en alianza con el Partido Verde y precisamente esa alianza fue la que le dio los votos que inclinaron la balanza a su favor. Hoy, sin duda, Enrique Alfaro es uno de los prospectos más firmes para contender por la gubernatura en el 2018. Jorge Castañeda, ex Secretario de Relaciones Exteriores declaró el jueves pasado, en el periódico Mural, que le gustaría ver en el 2018 a Enrique Alfaro como candidato independiente, sin partido, al gobierno de Jalisco, independientemente de que su partido, Movimiento Ciudadano, se presente para buscar una bancada importante en la legislación estatal. “Creo que podría ganar y le daría nuevo brillo a las candidaturas sin partido, de alguien que viene de la gestión municipal”.

Enrique Alfaro fue el invitado principal de Felipe González Ramírez la semana pasada en el evento de proselitismo efectuado en el restaurant Bona Gens del Club Campestre. Se programó una asistencia de 300 personas, la mayoría empresarios, gente de la iniciativa privada así como académicos. Cuando estaba por iniciar el evento los organizadores pasaron muchos apuros con los encargados del restaurante debido a que la asistencia había sobrepasado, con mucho, lo estimado; por lo que se tuvo que improvisar y poner más mesas y sillas. Cuando llegaban al lugar Enrique Alfaro y Felipe González Ramírez, iba saliendo del Club Campestre Lorena Martínez, candidata de la alianza “Aguascalientes grande y para todos”, que había acudido a un evento al Club. Los políticos se encontraron de frente, unos llegando y otros saliendo y sin ningún temor se tomaron la clásica fotografía que posteriormente levantó muchos comentarios, y a no pocos escozor y zozobra. Sin embargo no había nada tras bambalinas. Sólo el encuentro inesperado de dos políticos en campaña, Lorena y Felipe, y Alfaro, joven político que sin duda dará mucho de qué hablar.

Alfaro vino a Aguascalientes a platicar sus experiencias. Militó de muchacho en el PRI pero su primer cargo de elección popular, como diputado local, lo obtuvo militando en el PRD. Y comentó que se decidió por militar en Movimiento Ciudadano debido a que la población se había aburrido de tener en realidad sólo de dos sopas, por ello se lanzó a la tarea de ser una opción real para acabar con el bipartidismo. Al principio de su campaña la población no se decidía enteramente por esa opción, pero a medida que fue avanzando la campaña y en base a la conjunción de su planilla de regidores y síndicos, así como de las propuestas reales de campaña, comenzaron a penetrar en la decisión de la población. Alfaro le aseguró a Felipe y a los simpatizantes de su candidatura en Aguascalientes, que las posibilidades de triunfo en la localidad son reales, que este fenómeno irá creciendo en el ánimo de los ciudadanos, que deberán ver en ellos la opción de cambio.

El evento fue agradable. No el clásico evento de acarreo. Al contrario, muchos tuvieron que dejar sus vehículos hasta a tres o cuatro cuadras del lugar, pues estaban ocupados todos los espacios para estacionarse, en las calles adyacentes. Cómo lo menciono líneas arriba, líderes empresariales y gente de la iniciativa privada acudió al evento sin temor alguno a mostrar su simpatía por el candidato a presidente municipal. Hoy se viven otros tiempos.

 

DE NUEVO ARDE EL PAÍS

Los días de furia han vuelto a resurgir, el incendio que nos dijeron se había apagado, con la caída de la Tuta, y antes los Templarios, y antes el antecesor de la Familia Michoacana, fue parte de la historia pero no ha terminado la violencia en Michoacán. Este asunto a cualquiera le pone un vez más los pelos de punta; no tanto por lo que ocurre ahí, en tierra caliente, que de por sí es muy grave, sino porque estamos viviendo en una circunstancia cíclica, cuando la recurrencia de los problemas lo único que nos deja ver es que ninguna de las soluciones que se han puesto en práctica, o se han asumido como definitivas, han dejado de ser meros ensayos. Y tal parece que estuviéramos, como país, no como gobierno, porque estas cosas ya tienen muchos años de estarse presentando, bajo el ensayo de esto que se hace mucho en la ciencia, ensayar y probar, y si se equivocan volver a probar, y el ensayo, y el error, la prueba, etc. hasta que un día no se equivocan y entonces logran una solución que se pueda repetir y repetir y entonces encuentran una ley que hace funcionar las cosas. Así se hace con algunos medicamentos, así se hace con algunos procedimientos científicos: ensayar hasta ver que no se ha cometido un error. Pero en las cuestiones sociales los errores, por desgracia, tienen nombres y apellidos, que en la falta de control político, que se expresa en términos de violencia acumulada, en diferentes partes del país, en eso hay vidas humanas en peligro, y hay vidas humanas que se han perdido. En el caso de Michoacán hemos visto todas las variables del caos; las venganzas entre bandas, los pleitos por las plazas, la mala intervención de fuerzas públicas que han llegado al extremo de ejecuciones extrajudiciales, hemos visto la desaparición de los poderes políticos tradicionales y su sustitución por una figura, como lo comenté en este espacio hace mucho tiempo, casi virreinal, de un comisionado plenipotenciario que manda a todos, por encima del gobierno del estado; hemos visto gobernadores en la cárcel, familiares de gobernadores presos. Hemos visto caer institucionalmente la posibilidad de una recuperación formal de las autoridades; hemos visto cambios de partido, hemos visto cambios de gobierno, pero la realidad no cambia. Disminuye, tiene momentos de una mayor tranquilidad aparente, después de una erupción, y es un poco como si estuviéramos viendo fenómenos volcánicos; de pronto se calma, luego vienen las fumarolas, y luego las explosiones, y entonces otra vez vienen las tomas de carreteras, los bloqueos, las cuotas del derecho de piso, otra vez la lucha casi casi cuerpo a cuerpo. Y lo mismo está pasando en Tamaulipas, en donde otra vez se vuelven a cerrar las calles, se hacen bloqueos, la gente se esconde, se encierra, etc.

En estos días, en el senado de la república, se ha de estar discutiendo cómo reglamentar el artículo constitucional que suprime las garantías en caso de perturbación grave del orden público. La constitución prevé que se pueden decretar estados de excepción. El gobierno no lo ha hecho desde 1942 cuando estaba México a punto de declarar la guerra a las potencias del eje, no se ha aplicado la suspensión de garantías; y hay quien en el senado quiere que se reglamente. Sí, pero la delincuencia organizada ya lo reglamentó, ya la delincuencia organizada en Tamaulipas dice que hay toque de queda, que se metan a su casa a las 6 de la tarde porque si lo capturan en la hora del crepúsculo, quien sabe qué le pueda pasar, y no serán soldados en estado de sitio, sino de criminales los que le impidan llegar a su casa, al menos entero, como está.

¿Que nos está pasando que dan vuelta y vuelta a lo de Michoacán? Otra vez lo de Guerrero, sea Iguala o cualquier otro municipio; lo de Tamaulipas; las rebeliones magisteriales en Oaxaca, etc. trasladando y traslapando los problemas, poniendo uno encima del otro y el resultado es que vemos que pasan y pasan los días, los meses y los años, y México sigue siendo un país en donde el estado de derecho no se logra instaurar plenamente.