RODRIGO AVALOS ARIZMENDI

Iniciaron las campañas y a pesar de que estamos en el siglo XXI, podemos observar que éstas no se diferencian en nada con las campañas que vivimos en los años, 80’s, 90’s o a principios del año 2000. A pesar de que el mundo ha evolucionado de manera inconmensurable, en cuestiones de propuestas políticas los candidatos se quedaron en la era arcaica. Las mismas propuestas. La mayoría de ellas de combate a la pobreza. Algo que hemos oído a lo largo de toda la vida y dicho combate nunca ha llegado de manera efectiva, prueba de ello fue la terrible desgracia que vivió la familia de Cosio, que vivía en algo peor que un jacal, quien hubiera creído que había algo peor que eso, a la que se le murieron tres hijos calcinados. Tremendo constatar que programas sociales vienen y programas sociales van, y la miseria sigue enseñoreada en un sinnúmero de familias de la entidad.

Las campañas de proselitismo no han cambiado en nada.

Las propuestas no son atrayentes. Y esto es lo que causa en el electorado la indiferencia a participar el día de la jornada electoral, o sea el 5 de junio, acudiendo a sufragar.

EN LA CDMX AL LÍMITE DE LA CONTINGENCIA

En la ciudad de México ha llegado un momento, sobre todo por la aplicación de ese doble no circula de corte casi casi generalizado, nunca se había dado, desde que se implementó el programa, que cuatro números y dos colores consecutivos, pararan al mismo tiempo, lo cual revela la intensidad del problema de salud, que se quiere resolver a través de la restricción del problema vehicular. Creo que este es un asunto en materia de la megalópolis, que los obligaría a verlo con ojos no locales, sino nacionales. La emergencia de salud, que ya se empieza a presentar, obligaría al gobierno federal a hacer un pacto por México, no como el que se hizo con fines de organización política, sino un pacto por el centro de México. Esto hoy posiblemente no esté afectando tanto a los estados de Morelos, Tlaxcala, parte del Estado de México e Hidalgo, por lo que es el momento en que haya una estrategia común que le permita a toda la zona central del país empezar un programa de electrificación del transporte público. Ya es el momento de olvidarse de las soluciones restrictivas para buscar soluciones imaginativas, soluciones nuevas. No tiene porqué ser de motores de combustión interna el metrobus. Es tiempo de pensar en cambiarlo sobre los mismos tramos que ya están diseñados, que ya están hechos. Es el momento de que todos los taxis sean eléctricos, con un financiamiento obtenido a través de un programa nacional de rescate de toda esa zona, porque hoy las cosas se pueden medio torear parando coches, ¿pero en 5 o 7 años? Se tardaron 14 años para llegar a lo que sucede actualmente, se tenía un sistema restrictivo que funcionaba ¿Qué fue lo que les comprobó la realidad a fines del mes pasado y a principios de éste? Que los programas restrictivos que tenían no estaban funcionando. Se debe hacer un programa de sustitución de combustibles; deben meter más transporte con motores que funcionen con gas, y ya es momento de iniciar en serio una descentralización industrial para descontaminar la zona del Valle de México. Lo que se está viendo es el crack ambiental en la zona centro del país, y no se va a arreglar echándole la culpa a los de la grúa, a los de la calcomanía, al gobierno local, al Partido Acción Nacional que decía “Yo te tramito el amparo para que circules diario”, etc. Todo eso pasó. Pero lo que viene es mucho más grave que lo que están viendo actualmente, y el precio es que hoy, esta restricción está en camino de convertirse, en una época de coyuntura política electoral, en motín. Puede pasar de ser un problema de salud a un problema vial y de problema vial a un problema de rebelión: bloqueos, inconformes, transportistas unidos todos en contra del gobierno; eso no va a resolver el problema.

 

LA CONCLUSIÓN DE AYOTZINAPA

 

Hay dos elementos que se tienen que rescatar de todo el barullo ese, que de una manera muy excesiva ha estado fomentando el Grupo Interdisciplinario de expertos, que mandó a México la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, y que ha tenido dos largos periodos de trabajo. Uno es que por primera vez, el abogado de los padres de los jóvenes desaparecidos, habla de que estos jóvenes fueron secuestrados y asesinados por el Grupo de Guerreros Unidos, por la mafia de la droga que opera en el estado de Guerrero en colusión del gobierno municipal de Iguala. Es la primera vez que Vidulfo Rosales dice: “Fueron secuestrados y fueron asesinados”. Eso le da una conversión total a la actitud con la que los argentinos y todos los grupos de expertos que han intervenido en este caso, han querido respaldar otra tesis. Porque aquí se trata de dos cosas: una, que es el empeño inútil -a sabiendas de que es inútil- de que los jóvenes aparezcan vivos, y la otra es por consecuencia de la anterior, el rechazo a toda investigación que diga que fueron asesinados y sus cuerpos desaparecidos, quemados, molidos, llevados hasta el extremo de la ceniza y la pulverización total y la desaparición en las aguas de un río más o menos profundo.

¿Qué ha ocurrido con esta investigación? Ha ocurrido un miserable manoseo por todas partes; todavía a media semana en Washington, Miguel Ruiz Cabañas, Subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, se peleó con el señor Enrique Gil, que es un comisionado de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, porque tanto el señor Gil, como el señor Cavallaro, como todos los demás integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha tomado este asunto de la conclusión del encargo del GIEI, como un agravio institucional. Y México les ha dicho “no estamos agraviando a nadie, no estamos calificando el trabajo de nadie”, a pesar de que el trabajo del GIEI no ha sido ni terminado ni presentado, porque su trabajo ha consistido, hasta el día de hoy, en decir que el trabajo de los demás no sirve. Y han pasado por alto a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, a la Procuraduría General de la República, hasta a sus propios similares, los forenses argentinos, etc. Todo lo que se ha presentado, para ellos no tiene valor. Solamente su palabra. Pero su palabra no está presentada de manera contundente. El gobierno mexicano les amplió su presencia en el país, ellos empezaron a trabajar el 2 de marzo de 2015, y estamos en abril de 2016, y en un año no han podido hacer lo que la Procuraduría General de la República hizo en menos tiempo. Mas que un grupo de investigación, se han convertido en un grupo de supervisión, de crítica analítica; quiero suponer que de buena fe, algunos no suponen igual que yo. Creo que actúan de buena fe, pero actúan mal. Se pueden equivocar también de buena fe. El gobierno mexicano les amplió su presencia en el país, pero todo plazo llega y el plazo de ellos ya llegó, termina dentro de más o menos 20 días, y si se quieren quedar en México creo que el gobierno mexicano no tendrá ningún inconveniente en que se queden, pero una cosa es que se queden y otra cosa es que México los siga financiando. Que consigan el dinero en otra parte.