En el nuevo proceso penal mexicano, se instaura un sistema acusatorio y oral el cual implica la utilización de la palabra como medio de comunicación y consecuentemente garantiza la fluidez y operatividad del debate, aseguró Juan Manuel Ponce Sánchez, magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado.

El proceso que se construye es uno ágil, confiable, eficiente y con un trato digno y humano ante jueces inmediatos e imparciales, para ello, se requiere estar trabajando intensamente para lograr la justicia que todos anhelan, sostuvo Ponce Sánchez a 15 días de haberse instaurado el Nuevo Sistema.

Dijo que un anhelo que los juzgadores tienen es que, al recorrer su camino procedimental, el Nuevo Sistema debe resultar de sencilla comprensión y de acceso abierto y sin exclusiones, “lo que en nuestros menesteres resulta fundamental, sobre todo que sea abierta al escrutinio público en su calidad, en su honradez”.

Este Sistema de Justicia Penal oral, se encuentra ya vigente en todo el estado de Aguascalientes, logrando la meta trazada, consistente en conformar esta importante reforma constitucional que lleva como fruto lograr la oralidad.

Explicó que en el nuevo proceso, se instaura un sistema acusatorio y oral el cual implica la utilización de la palabra como medio de comunicación y consecuentemente garantiza la fluidez y operatividad del debate; dando como resultado un proceso ágil, confiable, eficiente y con un trato digno y humano ante jueces inmediatos e imparciales- siempre se requiere estar trabajando para lograr la justicia que todos anhelan, y que, en realidad anhelamos todos.

Nadie es ajeno a la prosperidad de la justicia, tampoco de su eventual deterioro. Todos vamos en ese navío donde se necesita, no sólo se busca, dar a cada quien lo suyo.

En ese afán, “estamos comprometidos, el tribunal, los ciudadanos, los medios, todos los sectores del pensamiento y la ideología variada y plural de nuestra sociedad. Hoy estamos aquí para dar un paso más hacia adelante”, dijo.

Aquí aplicamos la ley, puntualmente, sin regateos ni sobresaltos; es nuestro deber y contamos con nuestros propios mecanismos de revisión, de corrección, de confirmación de la cosa que se juzga, y que habrá de ser, en su oportunidad, cosa juzgada, intocable y permanente.

“Es muy importante ver que los jueces tienen las llaves para aplicar la ley, ya que es aquí que interpretan su sentido y justa adecuación a la realidad social que impera.

No se trata simplemente dar a cada quien lo suyo, como si fuera lo mismo a todos, pues bien sabemos que debemos dar a cada quien según su derecho”, dijo Ponce Sánchez.