Han pasado más de dos mil años que se pronunció aquella sentencia, de no buscar la paja en el ojo ajeno si en el propio se lleva una viga, por lo que bien harían en aplicarla los líderes empresariales y evitarse el ridículo de exigir a otros lo que no son capaces de hacer por sí mismos.

No hace mucho, el 7 de julio para ser más precisos, el presidente estatal de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Francisco Javier Ruiz López, exhortó a los partidos políticos a dejar de lado las rencillas, las críticas y los señalamientos y darle vuelta a la página sobre lo ocurrido el 7 de junio en las elecciones federales.

Pidió que en lugar de continuar con las disputas, las diatribas y los barruntos debían unir esfuerzos con el resto de la sociedad a favor de la seguridad, la educación, el tema del agua y tantos otros asuntos que requieren de atención.

El regaño-exhortación a final de cuentas no se tomó en cuenta, pero dejó la impresión que al menos en el sector privado había sensatez y los políticos deberían seguir su ejemplo, sin embargo no pasó mucho tiempo para demostrar que no hay mayor diferencia entre unos y otros.

A raíz de la reelección de Pedro de la Serna López en la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial de Aguascalientes (CCEA), Francisco Javier Ruiz ha sido el más activo para echar abajo el acuerdo por presuntamente haber violaciones a los estatutos que los rigen. En conferencia de prensa del 22 de septiembre, dijo textualmente: “Haremos exigencia básicas de respeto a los estatutos, los cuales ya analizamos de manera jurídica. Coparmex le pide a Pedro de la Serna y a toda su mesa directiva que, número uno, se convoque a asamblea conforme lo dictan los estatutos, que no se diga ante medios ni se haga creer a ningún organismo que hubo una elección cuando ésta no se puede celebrar sin antes realizarse una asamblea”.

Primero el vapuleo y después la palmada: “Esto lo hacemos buscando la unión empresarial y respaldando a la actual administración, a Pedro de la Serna y a todo su equipo de trabajo, pero sí siendo muy conscientes de que requerimos y así lo hacemos público, de que se hagan las cosas de manera correcta, porque eso es lo que nosotros exigimos a las autoridades”.

Y como digno colofón: “Nadie está peleado con nadie, únicamente estamos exigiendo de una manera en la que nos permiten las leyes, que se cumplan los estatutos”.

Otros que expresaron su rechazo a la reelección fueron el ex presidente de la Coparmex, Jaime Durán Padilla y el ex presidente del CCEA Felipe González Ramírez, inclusive éste último fue más incisivo al considerar que fue algo similar a las “mismas porquerías que en la política”.

Fue tal enojo de González Ramírez que anunció su renuncia a la Comisión de Honor y Justicia del CCEA y aclaró que como “representantes de un sector social” los empresarios “debemos predicar con el ejemplo”, aunque aceptó que este asunto es sólo secuela de otros hechos igual de lamentables del sector patronal, principalmente el fraude del edificio empresarial por casi 13 millones de pesos que se le achaca a ex directivos de la Cámara de la Industria de la Transformación (Canacintra) y de lo cual no hay avances de la investigación a pesar de los años que han transcurrido. Por ello los organismos empresariales del estado han venido perdiendo credibilidad y fuerza, lo que es necesario recuperar por el papel que han tenido en la vida de Aguascalientes, pontificó.

Al igual que Francisco Javier Ruiz, Felipe González Ramírez aclaró: “No estoy en contra de Pedro de la Serna, pues externé que hay buena armonía y trabajo al interior del CCEA”, no obstante, no quita el dedo del renglón de que hubo violación a los estatutos, de lo que en parte responsabiliza al secretario general Roberto Díaz Ruiz por haber llevado a cabo la votación en una asamblea extraordinaria.

La respuesta de Roberto Díaz fue directa, al citar que lo tiene sin cuidado que “personas resentidas” hayan decidido renunciar a formar parte del CCEA, por lo que si una golondrina no hace el verano menos esta separación ocasionará fracturas en la cúpula empresarial, en virtud que “la iniciativa privada goza de una probada unidad, la cual no se verá vulnerada por este tipo de denostaciones”.

Es importante recordar que independientemente de quien tenga la razón la filiación política juega un papel en estas diferencias, González Ramírez ha sido precandidato a la presidencia municipal por el PAN y Díaz Ruiz fue abanderado del PRI en Calvillo, mientras que otros han coqueteado con ambos organismos y con otros.

Si se mira más lejos se podrá encontrar la raíz del porqué es tan apetecida la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial y de varias cámaras y es que de ahí han salido alcaldes, diputados federales y locales, gobernadores, senadores y otros servidores públicos, lo que constituye un magnífico trampolín político que muchos anhelan.

A punto fijo mirar la paja en el ojo ajeno es común, lo difícil es aceptar la viga que se lleva en el propio.

INSOMNIO EN EL PRI

Vaya que les pegó duró en el Partido Revolucionario Institucional saber que el PRD lo tiene vetado, que ni por equivocación lo quieren de socio en las próximas elecciones, por lo que tendrá que buscarle por otro lado ya que los amarillos han cerrado la puerta y sellado las ventanas.

En un alarde de existencia, el Partido de la Revolución Democrática acordó en el 14 Congreso Nacional Extraordinario que en las elecciones locales que habrá el año próximo en 13 estados, entre ellos Aguascalientes, está prohibida toda alianza con el PRI.

Al mismo tiempo buscará hacerlo con el PAN para terminar con el “cacicazgo” priísta, por lo que se aprobó que con los azules sí haya coalición.

Seguramente que en el edificio de la avenida López Mateos y Cosío se lamentan que los perredistas los desdeñen y no es para menos, teniendo en cuenta el arrastre político-electoral y social que tiene el PRD en la entidad y que sin su compañía van a sentirse en la orfandad, aunque les queda el consuelo de los verdes, que son fieles camareros hasta los extremos.

Contrario a ese “odio” que sienten hacia los priístas, en el PRD le hacen “ojitos” a Morena, convencidos que no pueden con López Obrador, por lo que se pidió “moderar” la conducta del partido hacia el Movimiento de Regeneración Nacional y encontrar puntos de coincidencia.

Engallado por este giro que dan sus ex compañeros, AMLO respondió que en Morena caben todos los perredistas inconformes con la decisión de aliarse al PAN en 2016, por lo tanto mantiene la idea de no hacer alianza con ellos, inclusive consideró que el PRD “ya no tiene militancia, es un cascarón, se echó a perder por los actuales dirigentes”.

ENCABEZA LA ALDF

Jesús Armando López Velarde Campa, más conocido como “Armando López Campa”, asumió el 15 de septiembre la presidencia de la VII Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), ganándole la partida a Morena y PRD, que ocupan el primero y segundo lugar en el número de curules, con 20 y 10 respectivamente, así como 10 del PAN, 8 del PRI, 4 de Encuentro Social, 2 del Verde Ecologista, un diputado del Humanista, uno de Nueva Alianza y otro del PT.

El grupo del movimiento ciudadano se integra de tres diputados y todos por la vía “plurinominal”, del cual López Velarde Campa es coordinador, además funge como presidente de este partido en el DF. Su primera propuesta fue que la presidencia de la Comisión de Gobierno sea rotativa con una temporalidad de un año, algo común en diversos congresos estatales.

En su tiempo de priísta fue dos veces diputado en Aguascalientes, una como líder del Congreso y otra de secretario en la Comisión de Gobierno, además presidente de los comités municipal y estatal del PRI y una vez que defeccionó se posesionó de la directiva de convergencia, que más tarde pasó a ser movimiento ciudadano, en donde ha sido dirigente local y miembro del comité nacional.