La mujer ha sido la peor tratada por la naturaleza en lo que respecta al metabolismo óseo, es por ello que son más propensas a padecer osteoporosis, indicó Mario Alfredo Chávez López, médico reumatólogo; comentó que su pico de masa ósea suele ser inferior al del varón. Además, cuando llega la menopausia, al cesar la producción de hormonas sexuales femeninas por el ovario, algunas mujeres pueden sufrir una pérdida más acelerada y rápida de hueso, que puede llegar a producir la osteoporosis posmenopáusica.
La osteoporosis es una enfermedad en la que el hueso se vuelve más poroso, con más aire en su interior, aumentando el número y el tamaño de las cavidades. De esta manera, los huesos se hacen más frágiles, resisten peor los golpes y se rompen con mayor facilidad. Las fracturas son, efectivamente, el síntoma y la principal consecuencia de esta enfermedad, explicó el especialista.
En condiciones normales, una persona alcanza a los 30-35 años una cantidad máxima de masa ósea, capital de cuya renta deberemos vivir el resto de la vida.
Otra forma frecuente de osteoporosis se produce en los ancianos. Ésta es la consecuencia del envejecimiento y de una alteración en el metabolismo de la vitamina D que puede aparecer en la vejez. Además de la osteoporosis de la menopausia y la del anciano, existen otras causas menos frecuentes de esta enfermedad que se presentan como consecuencia de algunos tóxicos como el alcohol, medicamentos como la cortisona y sus derivados, enfermedades endocrinas, enfermedades reumáticas inflamatorias, enfermedades de la sangre o enfermedades del hígado, precisó Chávez López.
La osteoporosis no da síntomas hasta que la pérdida de hueso es tan importante como para que aparezcan fracturas, y esto habitualmente ocurre muchos años después de la menopausia. Sin embargo, el médico indicó que también se puede descubrir la enfermedad sin la necesidad de que haya una fractura, en personas que reúnen múltiples factores de riesgo para padecerla. Entre éstos se encuentran, para la mujer posmenopáusica, la pérdida temprana de la menstruación, es decir, antes de los 45 años, la pérdida de la menstruación después de una cirugía que suponga la extirpación de los dos ovarios, factores hereditarios, genéticos y la constitución corporal. Pueden existir señales de alarma que inclinen a la búsqueda: uso abusivo de alcohol, recibir de forma mantenida dosis altas de cortisona o sus derivados, padecer determinadas enfermedades endocrinas, reumatológicas o inflamatorias, concluyó.