Erróneamente se cree que el éxito es medido en el dinero que logra acumularse; hay quienes lo asocian hasta con la felicidad y ese culto al dinero, empieza en casa, es el ejemplo que los padres dan a los hijos o la forma en que los educan, advirtió Fray José de Jesús González Hernández, obispo de la Prelatura del Nayar.

Señaló que hay papás que hacen hasta lo imposible por darle todo a los hijos, las mejores ropas, las escuelas más caras, lo más actualizado en tecnología, lo mejor de todo y no les importa sacrificarse con tal de que sus hijos vivan en la opulencia.

Les crean una mentalidad de que el dinero lo es todo y cuando ya no pueden satisfacer sus caprichos, los jóvenes son infelices, de ahí la importancia de aprender a vivir con moderación, en todos los sentidos, y el llamado de atención debe ser, en ese sentido, que debe empezar en casa y continuar en las escuelas.

Añadió que hay que evitar que luego vengan las frustraciones, cuando los papás ya no le puedan cumplir todos los gustos al muchacho y éste no aprenda a valerse por sí mismo.

Los papás y los maestros deben guiar a los jóvenes y evitar que tomen el camino de la comodidad, porque a la larga ello les afectará.

Hay que enseñarles que lejos del afán de hacer dinero, deben practicar la generosidad, la solidaridad con el prójimo, compartir con los más necesitados:

Hay que hacer a los jóvenes responsables, no hay que darles todo fácil, en vez de mal acostumbrarlos, hay que fomentar la cultura del esfuerzo, de la creatividad, del emprendurismo, para que las nuevas generaciones se valgan por sí mismas.

Dijo que el afán de hacer dinero, sólo nos estresa, y genera problemas de salud que pueden ser fatales; hay que dar a los hijos lo necesario y no caer en excesos.

Y sobre el problema con la parte disidente de los maestros, lo que afecta las vías de comunicación en algunos estados y a la población en general, el Pastor consideró que hace falta un diálogo sincero, donde se busque la verdad y que la sociedad sea informada adecuadamente.

“Los maestros merecen ser escuchados y el Gobierno también debe apretar tuercas para que los perjuicios sean mínimos, no debe perderse de vista que está en juego la educación de miles de niños.

El diálogo es lo que nos salva, a los maridos, padres con hijos, entre amigos, muchas veces hay malas interpretaciones y malos entendidos, así si no se aclaran las cosas se complican, entonces es prioritario el diálogo y el entendimiento”, reiteró monseñor González Hernández, quien vino a las fiestas del Quincenario en honor a la Virgen de la Asunción.