Josemaría León Lara Díaz Torre

Hace una semana quedó en evidencia una vez más lo que puede llegar a causar el odio y la intolerancia. La tensión y la incertidumbre en el mundo occidental son latentes, puesto que lo acontecido en París dejó al descubierto lo vulnerables que somos, ante un enemigo que tal parece que nos conoce mejor, que nosotros a ellos.

Las opiniones son muchas y todas son merecedoras de respeto, sin embargo se debe aclarar un punto muy importante, no se debe confundir al Estado Islámico con la Religión Musulmana; error muy común que por razones obvias está afectando el modo de vida de millones de personas que profesan el Islam a lo largo y ancho del planeta Tierraerabilidad en París dejoente, puesto que nos encoor el odio.

En México, se sabe poco de la fe de Alá y su profeta Mahoma sobre todo por el número tan reducido de seguidores. De acuerdo con El Panorama de las Religiones en México, publicado por el INEGI en el 2010, en nuestro país existen 3760 musulmanes practicantes. Aun así, existen muchos rasgos de medio oriente que se encuentran inmersos en nuestra cultura que quizá han pasado inadvertidos con el paso de los siglos.

América fue descubierta por España en 1492, año en que casualmente lograron independizarse del dominio moro (musulmán) que perduró en la península ibérica desde el Siglo VIII hasta el XV. En ocho siglos de ocupación, ciertos aspectos de la vida cotidiana de los españoles fueron mutando por la clara influencia de sus conquistadores, un ejemplo claro es la lengua castellana que a pesar que sus orígenes etimológicos provienen del latín un importante número de palabras son de origen árabe como: alacena, almohada, alfalfa, algodón, jarabe, tambor, etc.

En el presente las diferencias entre oriente medio y occidente tal parece que son más distantes que nunca. Las tendencias internacionales en materia de Derechos Humanos han tratado de imponer una supuesta homogenización de “libertades” alterando las fibras más sensibles entre la tradición islámica y la judeocristiana. Muchas veces pareciera que los que están equivocados son ellos, cuando nosotros estamos cegados al no querer entender el porqué de sus acciones y tradiciones.

Los medios masivos de comunicación han manipulado la manera de ver la realidad de lo que nos rodea; por ejemplo al escuchar la palabra terrorismo, ésta es automáticamente relacionada con el Islam. Cierto es, que se le suele dar mucho más cobertura mediática a hechos terroristas relacionados con grupos radicales provenientes de dicha religión, pero esto no quiere decir que los musulmanes son los únicos terroristas que existen en el mundo, ni que todo musulmán es un terrorista.

En estos temas tan delicados, donde el sufrimiento humano es lo que verdaderamente importa, no podemos permanecer en las sombras, en cambio hacer un acto personalísimo de conciencia y actuar con responsabilidad al rechazar todo tipo de violencia pero sobre todo ser tolerantes ante las diferencias que por razones culturales a veces no logramos entender.

jleonlaradiaztorre@gmail.com / @ChemaLeonLara