La mala fama lo hizo candidato

Por: Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

 

“La única cosa peor que hablen de nosotros, es que no hablen de nosotros”

-Oscar Wilde.

Un hombre que levanta pasiones, polémico y extremo, sin duda todo un showman hoy por hoy está en la disputa por la Presidencia de los Estados Unidos. Si aún no sabe de quién hablo, me refiero al magnate Donald Trump.

Su astucia y polémica campaña lo catapultaron a ser el candidato republicano a la presidencia, lo que en un principio muchos pensaron era solo una campaña publicitaria para incrementar el nivel de mercadeo de sus productos, hoy lo tiene compitiendo por la Presidencia de los Estados Unidos.

La estrategia e imagen de Trump no se ajustaba propiamente al personaje que buscaban los republicanos, de hecho, el camino que decidió tomar Trump fue totalmente contrario a lo que los analistas hubieran apostado. En vez de buscar atraer a los latinos, se radicalizó y los atacó de forma directa mediante un discurso totalmente xenófobo y lleno de odio.

En un principio pensaríamos que en pleno siglo XXI estos personajes demagógicos y radicales no tendrían mayor eco en la población, sin embargo, la realidad nos demuestra lo contrario. Como buen populista logró encantar a millones de estadounidenses mediante un discurso carente de propuesta, pero lleno de esperanza, a veces desafiante y otras veces vulgar y grotesco, pero al final del día, logró endulzar el oído de millones de anglosajones blancos de clase trabajadora.

Su sagacidad política la demostró al capitalizar la frustración de la clase trabajadora norteamericana convirtiéndola en odio hacia todas aquellas minorías que él y muchos, consideraban les habían “robado” las oportunidades, algo totalmente revolucionario al menos para los estadounidenses.

Ahora ya como candidato, veremos qué tan efectiva es su estrategia, no debemos olvidar que dentro de las minorías étnicas no cuenta con una percepción favorable, lo mismo sucede con el electorado femenino y con gran parte de intelectuales y académicos que lo describen como embarrassment, es decir vergüenza.

Las elecciones serán cerradas. La candidata demócrata Hillary Clinton no será un rival fácil de vencer y conforme se acerque el cierre la población norteamericana se verá más polarizada, por lo que los candidatos deberán acercarse a sus estructuras para cerrar filas y hacer frente al día “D”, esto, sin duda no será tarea fácil para el magnate, ya que gran parte de los republicanos está en franca rebeldía contra él.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más la próxima semana.