Silvia Guerra

Espero que este nuevo año haya llegado lleno de bendiciones para todos ustedes y un nuevo brío para seguir su lucha diaria.

Como seres humanos, generalmente buscamos hacer lo que nos gusta y podemos disfrutar pero, ¿cuántas veces solo hacemos el esfuerzo mínimo con el que sabemos que las cosas saldrán adelante y no damos lo máximo? Me he dado cuenta que hay mucho conformismo y que aún y cuando lo que haya que hacer nos guste, el esfuerzo es muy poco.

Por este motivo, nos hemos llenado de servicios y profesionistas mediocres que ofrecen su trabajo prometiendo mucho, pero realizándolo en cuanto apenas sale adelante. Es poca la gente dedicada al 100% y comprometida con lo que hace. Además, es increíble ver cómo muchos se han metalizado tanto que dejaron de importarles los demás y la calidad del servicio que ofrecen, solo les importa recibir su dinero.

Creo firmemente que cualquier trabajo que desempeñe una persona, así sea tender una cama, si lo hace con todos sus sentidos y dispuesta a hacer lo mejor, el resultado que se obtiene es diametralmente distinto al que se obtiene cuando solo se da lo suficiente para que las cosas funcionen. No sé, probablemente estoy equivocada, pero siempre he pensado que es mejor dar un poco más que quedarse corto en el intento.

Es como con la organización que les comentaba en el artículo anterior, es cuestión de ir generando hábitos. Empezar haciendo todo lo que haces lo mejor posible hasta que se convierta en un hábito. Este tipo de hábitos, te vuelve profesional en lo que haces, le asegura a los demás que eres confiable y que aún y cuando las cosas no salgan bien, eres una persona que da siempre lo mejor.

Es terrible encontrarte que adquieres objetos o pagas por servicios caros y por lo que recibes, te das cuenta que no pagarías ni 1/3 de lo que te cobraron. En la medida en que callemos nuestras inconformidades o sigamos permitiendo que lo que compramos o por lo que pagamos sea mediocre, seguiremos dando anuencia a que nuestra sociedad siga siendo mediocre.

Demos siempre lo mejor y hagamos nuestro mejor esfuerzo en todo lo que hagamos, no seamos como esos anuncios de hamburguesas que nos ofrecen: gigantes, deliciosas y coloridas, pero que en la realidad son pequeñas, remojadas, aplastadas y “pasables” de sabor. Hay que ser coherentes y dar lo que ofrecemos, así como tener el valor de exigir lo que nos ofrecen.

Que tengan una linda semana.

El Poder de tu Imagen.

silvia@consultoriadeimagen.com.mx