Fernando López Gutiérrez

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@ferlog14

 Ante el desabasto de combustible sufrido en diversos estados del país en los últimos días, Petróleos Mexicanos ha emitido una serie de boletines en los que señala que dicha situación es consecuencia, principalmente, del incremento de las tomas clandestinas. Aunque algunos consideran que esta explicación resulta poco convincente, los acontecimientos recientes muestran que el robo de hidrocarburos de los ductos es, por lo menos, una de las principales amenazas para la seguridad energética del país.

En lo que parece una decisión premeditada para no generar alarma sobre la gravedad del asunto, el pasado miércoles 1 de julio se publicaron 4 boletines separados, los cuales hacen referencia a diferentes zonas afectadas. En conjunto, esta información expresa que “el problema del robo de combustible se ha dado particularmente” en los poliductos de Cd. Juárez-Chihuahua, Cadereyta-Gómez Palacio-Chihuahua, Madero-Cadereyta, Brownsville-Cadereyta y Salamanca-Guadalajara.[1]

Información de Pemex indica que el número de tomas clandestinas de combustibles identificadas entre el 2010 y el 2014 se incrementó en un 431.7%, pasando de 691 a 3,674. En 2014, el robo de combustible generó pérdidas de alrededor de 17 mil millones de pesos. La falta de certeza sobre el control de este delito desincentiva notablemente la inversión en el sector y disminuye las expectativas generadas como resultado de la reforma energética; no obstante, la solución del problema resulta verdaderamente compleja al estar relacionada, en muchas ocasiones, con la confrontación de grupos del crimen organizado.

En marzo pasado, el Senado de la República aprobó la Iniciativa de Ley para Prevenir y Sancionar Delitos Cometidos en Materia de Hidrocarburos, con la finalidad de contribuir a enfrentar este serio problema; sin embargo, dicha propuesta quedó en revisión en la Cámara de Diputados. Es momento de revisar las causas por las cuales una iniciativa de ley de tanta importancia no ha logrado avanzar y evaluar con precisión cuáles han sido los esfuerzos realizados por nuestras autoridades sobre el tema.

La frustración y desesperación que los consumidores de combustibles han experimentado en los últimos días constituye un ejemplo claro de la importancia de la seguridad energética y de la urgencia de lograr condiciones adecuadas para evitar el robo de hidrocarburos. La sanción de los delitos relacionados con la seguridad energética debe ser una prioridad de nuestras autoridades y requiere de acciones eficaces e inmediatas, las cuales deberán pasar por una coordinación adecuada de las fuerzas de seguridad del país.

 

[1] http://www.pemex.com/saladeprensa/boletines_regionales/Paginas/default2.aspx