Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En el ámbito educativo hay una corriente pedagógica, la pedagogía social, que recomienda educar a los estudiantes para la incertidumbre; esto es, cuando hay severos cambios, recurrente crisis económica, inestabilidad, sensación de caos, demandas emergentes; en otras palabras, si el futuro es impredecible es cuando se requiere una educación para la incertidumbre con el fin de poder plantear un futuro probable. José Antonio Marina dice: “Una sociedad del conocimiento, con una economía basada en la ciencia y la tecnología, la principal riqueza de las naciones ya no es el territorio, la población ni las materias primas, ni el capital, sino el talento. Por tanto, la política educativa de Estado y de la sociedad civil debe ser la generación de talento y la gestión correcta de éste”; lo que para otros es el desarrollo de competencias.
Refiero lo anterior, porque ante la nominación de Donald Trump, como presidente electo de los Estados Unidos de Norteamérica, los mexicanos coincidimos en señalar que hay una gran incertidumbre, lo que pueda pasar, con la relación comercial que nuestro país sostiene con el vecino del norte y con los millones de connacionales que previsiblemente puedan ser deportados. Tal vez nuestra economía se vea severamente afectada y también habría serios problemas para brindar ocupación a todos los que se reintegren a México y por los servicios colaterales que demande su estancia en nuestro territorio. Ante este panorama, no es tan ingenuo pensar que debemos prepararnos para enfrentar esa incertidumbre con diversos escenarios y reales posibilidades de salir adelante. Si el Gobierno de la República, los gobiernos estatales y los municipales, así como los legisladores, desarrollan sus respectivas gestiones en 2017 de igual manera como lo hicieron en 2016, o como lo hicieron en los últimos años, estaremos con severos problemas. Estas instancias gubernamentales, ante la incertidumbre, deberían preguntarse, ¿ahora qué escenarios imaginamos y deseamos para la población?, ¿de qué son capaces, los integrantes de los gabinetes, para esperar resultados satisfactorios ante las adversidades?, ¿qué cosas diferentes, novedosas y mejores pueden hacer para alcanzar lo imaginado y lo deseado?, y ¿qué otros talentos hacen falta? A todos debe quedar claro que hay necesidad de cambiar los escenarios, ajustar los objetivos, las estrategias y los planes de acción: asegurar la atención social, la salud, la educación, la seguridad, la justicia y el sistema productivo; y dejar a un lado los altos costos para la imagen, lo suntuario y todo aquello que es innecesario o de nulo impacto en la mejoría de vida de la población. Los partidos políticos y los políticos, a su vez, deberían de ser sensibles, honestos, responsables y austeros en los gastos, prescindir de los costosos espectaculares; y diseñar campañas originales de propuestas con mínimos costos por respeto a la población que sufre las consecuencias de la crisis económica. Los empresarios, por su parte, más que estar adheridos al gobierno, deberíande ser comprensivos, razonables y más solidarios con la población en la comercialización de los bienes de consumo, aspirando ganancias justas, y no cargando más de la cuenta a los consumidores; toda vez que las personas de a pie somos las que absorbemos todos los impactos del desorden económico, político y social que genera toda incertidumbre. Y, obviamente, nuestras familias deben tener conciencia que ante este orden de cosas se requiere atender o adquirir, estrictamente, lo básico, lo absolutamente necesario y prescindir de lo superfluo; además, deberíamos tener preferencia por lo nuestro, por los productos mexicanos (en la medida de lo posible por la abrumadora globalización).
Pensándolo bien, siempre debería de ser así, siempre deberíamos de pensar así y hacer las cosas como se están planteando, y no solamente ahora que Donald Trump ha generado la incertidumbre; pues, nos debe quedar claro que con Trump o con otro presidente de Estados Unidos, para los mexicanos siempre será la misma situación, porque todos ellos (los presidentes norteamericanos) pensarán y harán lo necesario para el engrandecimiento de su país (al costo que sea) y no para el nuestro, ni para otras naciones. En tal virtud, bien haríamos nosotros en solidarizarnos como mexicanos, pensar como mexicanos, fortalecernos como mexicanos; porque nos importa México.