El obispo José María de la Torre Martín reiteró que la Iglesia Católica no pretende imponer sus criterios en la educación pública, tampoco renunciar a ofrecer la que considera conveniente por medio de sus instituciones educativas.
El Estado laico precisamente consagra la no imposición de ningún credo religioso, pero al mismo tiempo garantiza la libertad para vivirlo de manera individual y colectiva.
Tras ponderar la propuesta de la Conferencia del Episcopado Mexicano, sobre el modelo educativo y los libros de texto, que se han revisado del cuarto al sexto de primaria, de Ciencias Naturales y de Formación Cívica y Ética, así como el libro “Para las familias”, de educación preescolar.
Se reducen a presentar una información sexual orientada a aspectos meramente anatómicos y fisiológicos, dejando a un lado lo que compete a una verdadera educación sexual que vincule la vida interior de la persona abarcando aspectos como la verdadera donación, el respeto por la propia persona, el proyecto de vida, la madurez, la comunicación de la interioridad.
Los marcos teóricos de los libros de texto, más que manifestar la grandeza humana de la relación sexual, se reducen a señalar los riesgos de las enfermedades de transmisión sexual, así como el embarazo adolescente.
No señalan aspectos básicos sobre la voluntad, el dominio de las pasiones, la responsabilidad para amar, así como la básica característica del amor humano que implica vencer el egoísmo para participar en el don de la vida, compartirla, cuidarla y custodiarla.
La Curia exhortó a los padres de familia a revisar puntualmente los libros de sus hijos, y a hacer un esfuerzo de formación para poder asumir la responsabilidad de ser los primeros educadores de sus hijos, también en este campo.
Ciertamente está circulando mucha información falsa, sobre todo en redes sociales, sobre el contenido de los libros de texto.
La CEM hizo diez propuestas en el documento Educar para una Nueva Sociedad, con el fin de aportar al discernimiento que debemos hacer para focalizar nuestras prioridades educativas:
Recuperar la centralidad de la persona; Asegurar una educación integral y de calidad para todos; Educar en la verdad y en la libertad para promover la paz; Reconocer el papel fundamental de la familia; Lograr que la escuela y los maestros encuentren caminos para el cumplimiento de su misión.
Asimismo, Propiciar que los medios de comunicación sean instrumentos y no fines; Promover la colaboración de Gobierno y sociedad para una nueva acción educativa; Formar a los formadores. A los creyentes, les pedió que hagan de toda instancia eclesial y de toda acción pastoral un servicio educativo, así como educar evangelizando, ya que educar es acompañar y promover al ser humano, que es un ser racional, individual y capaz de relación con los otros seres humanos y la creación.